jueves, 29 de octubre de 2015

¿Cuáles son los tiempos litúrgicos?

¿Cuáles son los tiempos litúrgicos?

     1 - Adviento (color morado) – Tiempo para prepararnos para la fiesta de Navidad.

      2 Navidad (color blanco) – Tiempo para celebrar el nacimiento de Jesús y prepararnos para su segunda venida.

       3 - Tiempo Ordinario (color verde) – Tiempo para celebrar nuestra fe en la vida diaria en relación con Jesucristo.

      4 - Cuaresma (color morado) – Tiempo para prepararnos para el Triduo Pascual y el tiempo de Pascua.

-     - Triduo Pascual (colores rojo y blanco) – Tiempo para meditar en la pasión de Jesús y en victoria sobre la muerte – este tiempo está entre el 4 y 5; son los tres días con sus vísperas que preceden e incluyen al domingo de Pascua.

       5 - Pascua (color blanco) – Tiempo para celebrar la gloriosa Resurrección de Jesús.

Más adelante describiremos cada una con más detalle.


¿Cuál es el significado de los colores litúrgicos? [7]

Nuestra Iglesia utiliza actualmente diferentes colores para cada uno de los tiempos y celebraciones litúrgicas, pero no siempre ha sido así. El Papa Inocencio II (1130 – 1143), a principios del siglo XIII, fue el que le “añadió significado simbólico” a esta práctica existente pero que en aquel entonces no tenía ningún “sentido propio”.  Finalmente, el Papa Pío V (1566 – 1572), le otorga “un uso temporal específico”, formalizando el uso de seis colores:

Blanco – “para el tiempo de Pascua y Navidad, para las fiestas del Señor, de María, de los ángeles y de los santos no mártires”, también para la impartición del sacramento del Bautismo, Comunión, Matrimonio y el Orden Sacerdotal. . Simboliza “luz, lo divino, gozo, pureza, gloria, gracia”.

Rojo – “para el Domingo de Palmas, las fiestas del Espíritu Santo, de los apóstoles (excepto la de San Juan el 27 de diciembre),… de los mártires y evangelistas”, Viernes Santo, y la fiesta de la Santa Cruz. Simboliza “martirio, amor”.

Verde – “para el tiempo [ordinario] durante el año (períodos después de la Epifanía y de Pentecostés)”. Simboliza “esperanza”.

Morado – “para la Cuaresma, el Adviento, días penitenciales y [de] difuntos”, para el sacramento de la Penitencia y la Unción de los Enfermos. Simboliza “penitencia”.

Negro – “para las exequias y misas de difuntos”. Simboliza “luto”. Este se puede sustituir por el morado. 

Rosa – “para algunos domingos (Gaudete – tercero del Adviento; Laetare – cuarto de Cuaresma) y algunas fiestas especiales de la Virgen María.”

Otros colores que se pueden llegar a utilizar son el dorado, “que sustituye  a los demás,  [a] excepción del violeta”, aunque lo más común es que se utilice en lugar del blanco; y el color azul “que se utilizó como color litúrgico en la Epifanía de los siglos XII y XIII” y que en 1864, “la Santa Sede le concedió a las iglesias de España el privilegio de usarlo en la Fiesta de la Inmaculada Concepción”.

El uso de estos colores es una ayuda visual magnífica que nos invita a entrar al misterio que se está celebrando. Nosotros también podemos utilizar estos colores en la casa para ayudar a nuestros hijos a “vivir” nuestra fe en familia.
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¿Qué es el Año Litúrgico?

¿Qué es el Año Litúrgico?

“La celebración del año litúrgico posee una peculiar eficacia sacramental, ya que Cristo mismo es el que en sus misterios, o en las memorias de los Santos, especialmente de su Madre, continúa la obra de su inmensa misericordia, de tal modo que los cristianos no sólo conmemoran y meditan los misterios de la Redención, sino que están en contacto y comunión con ellos, y por ellos tienen vida.” (Ceremonial de los Obispos, n. 231).
El Año Litúrgico (o también conocido como Calendario Litúrgico) es un ciclo basado en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Señor  Al repetirse cada año, nos ayuda a estar en unión con Él y a crecer en nuestra fe. En este ciclo también honramos a María, nuestra madre, y a todos los santos.  El Año Litúrgico se divide en cinco tiempos litúrgicos principales.

Dentro del Año  Litúrgico, celebramos cada domingo “El día del Señor”, que es "fiesta primordial" y "el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico": 

La Iglesia, por una tradición apostólica, que trae su origen del mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón "día del Señor" o domingo. En este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los «hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (I Pe., 1,3). Por esto el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo. No se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de veras de suma importancia, puesto que el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico”

Asistir a Misa en domingo es ciertamente un deber, pero, ¡qué diferente sería si entendiéramos y recordáramos que cada domingo celebramos la Pascua del Señor! Ojalá sea el amor y la gratitud lo que nos mueva a asistir a Misa y no el sentirnos “obligados” a cumplir con nuestro deber.
Estas son algunas definiciones sobre el Año Litúrgico:

“El Año Litúrgico es el desarrollo de los diversos aspectos del único misterio pascual. Esto vale muy particularmente para el ciclo de las fiestas en torno al Misterio de la Encarnación (Anunciación, Navidad, Epifanía) que conmemoran el comienzo de nuestra salvación y nos comunican las primicias del misterio de Pascua.” 

“La santa madre Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo en días determinados a través del año la obra salvífica de su divino Esposo. Cada semana, en el día que llamó «del Señor», conmemora su Resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa Pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua.  Además, en el círculo del año desarrolla todo el misterio de cristo, desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor.”

“Período cíclico anual durante el cual la Iglesia celebra la historia de la salvación realizada en y por Cristo y a la que distribuye en festividades y ciclos menores”. 


“El año litúrgico –es la celebración continuada y progresiva de todo el plan de salvación, de forma que es al mismo tiempo evolución de las obras admirables de Dios, culto filial al Padre por medio del Hijo en el Espíritu, instrucción y santificación de la Iglesia; tramado que ofrece la más amplia temática a toda forma de año litúrgico, sobre todo en los tiempos fuertes del Adviento y Navidad, de la Cuaresma y de la Pascua, orientados a la celebración de la manifestación de la manifestación del Señor y de su misterio pascual- Il rinovamento della Catechesi, 116, roma 1070” [6]

Algo interesante sobre el Año Litúrgico es que nunca es igual porque se va construyendo sobre el anterior de manera nueva y renovada. Como nos dijo nuestro querido amigo, el Padre Luis René Lozano:
 “El año litúrgico si es un ciclo, pero un ciclo en espiral, o subes o bajas, no te puedes quedar estacionado. El Adviento de este año 2011, nunca será igual al del 2010, estamos en otro estado espiritual, o más cercano a la santidad o más bajo. Es como un gigantesco tornillo de una perforadora celestial con el cual penetramos en el misterio de Cristo a lo largo del año”.

En alguna ocasión vi (Xhonané) un Calendario del Año Litúrgico en espiral que me llamó mucho la atención, pues no entendí por qué lo habían hecho así. Ahora veo que el Año Litúrgico es un calendario dinámico, no estático, pues cada año se va enriqueciendo y Dios nos sigue hablando de manera personal y única a cada uno de nosotros.

Concilio Vaticano II 1ra Parte y 2ra Parte.

El Concilio Vaticano II fue un concilio ecuménico de la Iglesia católica convocado por el papa Juan XXIII, 
quien lo anunció el 25 de enero de 1959. 
Fue uno de los eventos históricos que marcaron el siglo XX. 
El Concilio constó de cuatro sesiones: 
la primera de ellas fue presidida por el mismo papa en el otoño de 1962. 
Él no pudo concluir este Concilio ya que falleció un año después, (el 3 de junio de 1963). 
Las otras tres etapas fueron convocadas y presididas por su sucesor, el papa Pablo VI, hasta su clausura en 1965. 
La lengua oficial del Concilio fue el latín. 
Comparativamente, fue el Concilio que contó con mayor y más diversa representación de lenguas y etnias, con una media de asistencia de unos dos mil padres conciliares procedentes de todas las partes del mundo. 
Asistieron además miembros de otras confesiones religiosas cristianas. 
El Concilio se convocó con los fines principales de:
• Promover el desarrollo de la fe católica. 
• Lograr una renovación moral de la vida cristiana de los fieles. 
• Adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo. 
• Lograr la mejor interrelación con las demás religiones, principalmente las orientales. 
Se pretendió que fuera un aggiornamento o puesta al día de la Iglesia, renovando los elementos que más necesidad tuvieran de ello, revisando el fondo y la forma de todas sus actividades. Pretendió proporcionar una apertura dialogante con el mundo moderno, actualizando la vida de la Iglesia sin definir ningún dogma, incluso con nuevo lenguaje conciliatorio frente a problemas actuales y antiguos.                                                                     El Concilio Vaticano I (1869-1870) 
no había terminado debido a la suspensión impuesta por el estallido de la guerra franco-prusiana.
Algunos querían que se continuara este concilio pero no fue así.
Los sectores más liberales o modernistas dentro de la Iglesia lo
consideran uno de los cinco concilios más importantes (Niceno I, Calcedonense, Lateranense IV, Tridentino y Vaticano II).
Trató de la Iglesia, la revelación, la liturgia, la libertad religiosa, etc. siendo sus características más importantes la renovación y la tradición.
En cambio, los sectores más conservadores aplican un término llamado la hermenéutica de la continuidad para leer los textos conciliares a la luz de la Tradición y del Magisterio bimilenario para que no entre en contradicción.
Por su parte, sectores tradicionalistas minoritarios, como la Hermandad San Pío X, denuncian que el Concilio enseña errores y que hay puntos que deben ser condenados porque contradicen abiertamente la Tradición, el Magisterio Papal y de los anteriores Concilios de la Iglesia católica.
Antecedentes A lo largo de los años 1950, la investigación teológica y bíblica católica había empezado a apartarse del neoescolasticismo y el literalismo bíblico que la reacción al modernismo había impuesto desde el Concilio Vaticano I.
Esta evolución puede apreciarse en teólogos como los jesuitas Karl Rahner o John Courtney Murray, que se habían venido esforzando por integrar la experiencia humana moderna con el dogma cristiano, así como en otros: el dominico Yves Congar, Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XVI), Henri de Lubac y Hans Küng que buscaban lo que veían como una comprensión más ajustada de la Escritura y de los Santos Padres, un retorno a las fuentes (ressourcement) y una actualización (aggiornamento).
Al mismo tiempo los obispos de todo el mundo venían afrontando tremendos desafíos asociados al cambio político, social, económico y tecnológico.
Algunos de ellos aspiraban a formas nuevas de responder a esos cambios. El Concilio Vaticano I, desarrollado casi un siglo antes, había sido interrumpido cuando el ejército italiano entró en Roma en los momentos finales de la unificación italiana.
Sólo habían concluido las deliberaciones relativas al papel del papado, dejando sin resolver los aspectos pastorales y dogmáticos concernientes al conjunto de la Iglesia.

Origen del Año Litúrgico

Origen del Año Litúrgico

Las fiestas cristianas han surgido paulatinamente a través de los siglos. Estas nacen de un deseo de la Iglesia Católica de profundizar en los diversos momentos de la vida de Cristo. Se comenzó con la fiesta del Domingo y la Pascua, luego se unió Pentecostés y, con el tiempo, otras más. Los misioneros, al evangelizar, fueron introduciendo las fiestas cristianas tratando de dar un sentido diferente a las fiestas paganas del pueblo en el que se encontraban. Podemos compararlo con una persona que recibe un regalo con una envoltura bonita, la cual guarda y utiliza posteriormente para envolver y dar otro regalo. La Iglesia tomó de algunas fiestas paganas las formas externas y les dio un contenido nuevo, el verdadero sentido cristiano.La primera fiesta que se celebró fue la del Domingo. Después, con la Pascua como única fiesta anual, se decidió festejar el nacimiento de Cristo en el solsticio de invierno, día en que numerosos pueblos paganos celebraban el renacimiento del sol. En lugar de festejar al “Sol de Justicia”, se festeja al Dios Creador. Así, poco a poco, se fue conformando el Año litúrgico con una serie de fiestas solemnes, alegres, de reflexión o de penitencia.
La liturgia es la manera de celebrar nuestra fe. No solo tenemos fe y vivimos de acuerdo con ella, sino que la celebramos con acciones de culto en las que manifestamos, comunitaria y públicamente, nuestra adoración a Jesucristo, presente con nosotros en la Iglesia. Al vivir la liturgia, nos enriquecemos de los dones que proceden de la acción redentora de Dios.                                                                          Cada celebración litúrgica tiene un triple significado:
1. Recuerdo: Todo acontecimiento importante debe ser recordado. Por ejemplo, el aniversario del nacimiento de Cristo, su pasión y muerte, etc.
2. Presencia: Es Cristo quien se hace presente en las celebraciones litúrgicas concediendo gracias espirituales a todos aquellos que participan en ellas, de acuerdo a la finalidad última de la Iglesia que es salvar a todos los hombres de todos los tiempos.
3. Espera: Toda celebración litúrgica es un anuncio profético de la esperanza del establecimiento del Reino de Cristo en la tierra y de llegar un día a la patria celestial.
El Año litúrgico es el desarrollo de los misterios de la vida, muerte y resurrección de Cristo y las celebraciones de los santos que nos propone la Iglesia a lo largo del año. Es vivir y no sólo recordar la historia de la salvación. Esto se hace a través de fiestas y celebraciones. Se celebran y actualizan las etapas más importantes del plan de salvación. Es un camino de fe que nos adentra y nos invita a profundizar en el misterio de la salvación. Un camino de fe para recorrer y vivir el amor divino que nos lleva a la salvación.                                                                                                                              Los Tiempos litúrgicos 
El Año litúrgico está formado por distintos tiempos litúrgicos. Estos son tiempos en los que la Iglesia nos invita a reflexionar y a vivir de acuerdo con alguno de los misterios de la vida de Cristo. Comienza por el Adviento, luego viene la Navidad, Epifanía, Primer tiempo ordinario, Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Tiempo Pascual, Pentecostés, Segundo tiempo ordinario y termina con la fiesta de Cristo Rey.
En cada tiempo litúrgico, el sacerdote se reviste con casulla de diferentes colores: 
Blanco significa alegría y pureza. Se utiliza en el tiempo de Navidad y de Pascua
Verde significa esperanza. Se utiliza en el tiempo ordinario
Morado significa luto y penitencia. Se usa en Adviento, Cuaresma y Semana Santa
Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y el martirio. Se utiliza en las fiestas de los santos mártires y en Pentecostés.                                                                                                                                   El Adviento es tiempo de espera para el nacimiento de Dios en el mundo. Es recordar a Cristo que nació en Belén y que vendrá nuevamente como Rey al final de los tiempos. Es un tiempo de cambio y de oración para comprometernos con Cristo y esperarlo con alegría. Es preparar el camino hacia la Navidad. Este tiempo litúrgico consta de las cuatro semanas que preceden al 25 de diciembre, abarcando los cuatro domingos de Adviento.La Epifanía se celebra cada 6 de enero y nos recuerda la manifestación pública de Dios a todos los hombres. Aquí concluye el Tiempo de Navidad.El Primer tiempo ordinario es el que va de la fiesta de la Epifanía hasta inicio de Cuaresma.                                                                   La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y se prolonga durante los cuarenta días anteriores al Triduo Pascual. Es tiempo de preparación para la Pascua o Paso del Señor. Es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Es tiempo para la conversión del corazón.La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Resurrección. En el Triduo Pascual se recuerda y se vive junto con Cristo su Pasión, Muerte y Resurrección. La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Resurrección. En el Triduo Pascual se recuerda y se vive junto con Cristo su Pasión, Muerte y Resurrección. 
El Domingo de Pascua es la mayor fiesta de la Iglesia, en la que se celebra la Resurrección de Jesús. Es el triunfo definitivo del Señor sobre la muerte y primicia de nuestra resurrección.
El Tiempo de Pascua es tiempo de paz, alegría y esperanza. Dura cincuenta días, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés, que es la celebración de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. En esta fiesta se trata de abrir el corazón a los dones del Espíritu Santo. 
Después de Pentecostés sigue el Segundo tiempo ordinario del año litúrgico que termina con la fiesta de Cristo Rey.

El eje del Año litúrgico es la Pascua. Los tiempos fuertes son el Adviento y la Cuaresma. 

miércoles, 28 de octubre de 2015

LAS ALMAS SUFRIENTES DEL PURGATORIO.

 Aún así muchos católicos son tan holgazanes de ir a Su Calvario! Qué abuso de gracias! Y de todo esto tendremos que rendir cuentas. Nuestros corazones están llenos de amor a sí mismos, amor al mundo, no tenemos tiempo para Dios, no tenemos tiempo para rezar, para ir a Misa, visitar una iglesia y conversar cinco minutos con Dios. Somos duros. Gastamos nuestro precioso tiempo en fiestas, comidas abundantes, mucho alcohol, mucho ruido, bailes sensuales y desenfrenados, usamos el fin de semana para divertirnos y emborrarnos hasta altas horas de la madrugada, luego dormimos todo el día para recuperarnos. Y así no hay tiempo para Dios. Dios ocupa muy poco o ningún lugar en nuestras vidas. Y la vida pasa y se nos acaba el tiempo. Nunca más volveremos a este mundo para reparar las muchas faltas que cometemos diariamente. Tenemos hogares felices, espléndida comida, una buena casa, vestidos elegantes, y abundancia de todas las cosas. Muchos de nuestros hermanos viven en el hambre y la miseria, y le damos tan poca importancia, mientras que vivimos en el despilfarro y gastamos en nosotros mismos sin necesidad. Compramos y compramos nos dejamos llevar por el mundo. Utilizamos la tecnología para el mal: pornografía infantil, páginas sensuales de todo tipo, escandalizando y promoviendo la maldad y todo lo malo. Arrastrando a otros a caer en el pecado y enseñando cómo hacerlo. La vida nos fue dada para servir a Dios, para salvar nuestras almas y de aquellos que amamos y vemos a diario. Muchos cristianos, sin embargo, están satisfechos de rezar cinco minutos a la mañana y cinco a la noche! El resto de las 24 horas están dedicados al trabajo, descanso y placer. Diez minutos a Dios, a nuestras almas inmortales, al gran trabajo de nuestra salvación. Veintitrés horas y cincuenta minutos a esta transitoria vida! ¿Es justo esto para Dios? Nuestros trabajos, nuestros descansos y sufrimientos deberían ser hechos para Dios! Así debería ser, y nuestros méritos serían por supuesto grandes. La verdad es que hoy día pocos piensan en Dios durante el día. El gran objetivo de sus pensamientos son ellos mismos; que vamos a ser esta noche, a dónde iremos, con qué nos devertiremos. Ellos piensan y trabajan y descansan para satisfacerse a sí mismos. Dios ocupa un pequeñísimo espacio en sus días y sus mentes. Esto es un desaire a Su Amantísimo Corazón, el cual siempre piensa en nosotros y siempre no desea lo mejor. LOS PECADOS MORTALES Muchos cristianos cometen, desafortunadamente, pecados mortales durante sus vidas, pero aunque los llevan al Sacramento de la confesión, no hacen satisfacción por ellos, se necesita hacer penitencia; como oraciones, obras de caridad ya se corporal o espiritual, ayunos, sacrificios: (levantarse más temprano, asistir a Misa, rezar a la mañana, mediodía, noche, visitar los cementerios y rezar, hacer ayunos, visitar a los enfermos, socorrer las necesidades del vecino, amigo, pariente, familiar, etc...), como ya hemos dicho, las "culpas" se pagan con la confesión bien preparada, pero las "penas" merecidas por los pecados cometidos, se pagan en este mundo o en otro, el Purgatorio. Recordemos que una obra de caridad material o espiritual hacía nuestros hermanos, que estan en este mundo o en el otro, borra cientos de pecados! San Beda O.S.B., también conocido como Beda el Venerable (ca. 672 – 27 de mayo del año 735), fue un monje benedictino en el monasterio de Saint Peter en Wearmouth, Inglaterra, opina que aquellos que pasan gran parte de su vida cometiendo graves pecados y confesándolos solamente en su lecho de muerte, pueden llegar a ser retenidos en el Purgatorio hasta el Día Final, es decir hasta la consumación de los tiempos. Santa Gertrudis en sus revelaciones sobre el otro mundo, dice que aquellos que cometen muchos pecados graves y que no hayan hecho penitencia ni sacrificios en este mundo para expiarlos, no gozan de ningún sufragio (bendiciones, ayuda, favores) que la Iglesia suele dar a los difuntos, ¡por un considerable tiempo!, es decir por un tiempo bastante largo no reciben bendiciones de este mundo. Todos esos pecados, mortales o veniales, se acumulan por un período de 20, 30, 40, 50, 60 años de nuestras vidas terrenales. Todos y cada uno deberán ser expiados y purificados para después de nuestra muerte. Sí o sí, o lo hacemos aquí en la tierra que es lo mejor, o nos atenemos a las consecuencias de sufrirlas terriblemente expiándolas en el Purgatorio. Así es la justicia de Dios, y requiere de nuestra parte. Entonces, ¿es de asombrarse que algunas almas tengan que estar en el Purgatorio por tanto tiempo? ¿PORQUÉ Y PARA QUÉ REZAR POR LAS ALMAS BENDITAS DEL PURGATORIO? El gran Mandamiento de Nuestro Señor Jesucristo es que nos amemos los unos a los otros, genuina y sinceramente. El Primer Gran Mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas. El Segundo, o mejor dicho el corolario del Primero, es amar al prójimo como a nosotros mismos. No es un consejo o un mero deseo de Dios Todopoderoso. Es Su Gran Mandamiento, la base y esencia de Su Ley es el amor; el amor hacia nosotros y nosotros hacia nuestros hermanos. Es tanta la verdad encerrada en esto que El toma como donación y aceptación todo aquello que hacemos en favor y beneficio por nuestro prójimo, y toma como un rechazo ofensivo cuando nosotros rechazamos, despreciamos y odiamos en cualquier forma a nuestro prójimo. Leemos en el Evangelio de San Mateo: (Mt 25:34-46), las palabras de Cristo que dirijirá a cada uno de nosotros en el Día del Juicio Final. Algunos católicos parecen pensar que su Ley ha caído en desuso, pues en estos días existe el egoísmo, el amor a sí mismo, y cada uno piensa en sí mismo y en su engrandecimiento personal. "Es inútil observar la Ley de Dios en estos días", dicen, "cada uno debe mirar por sí mismo, o te hundes; yo no quiero ser pobre como muchos lo son, me gusta ser alguien, que me admiren". ¡No hay tal cosa! La ley de Dios es universal y grandiosa y todavía y por siempre tendrá fuerza de ley. Por eso, ahora es más que nunca necesaria, más que nunca nuestro deber y por nuestro mayor interés. La ley Dios no cambia nunca, es siempre actual, cualquiera sean los tiempos siempre esta actualizada, porque es ley universal y tiene su base humanitaria en la conciencia de todo ser humano que llega a este mundo, y lo tendrá por siempre hasta que Dios lo disponga así. Cada vez que nazca un niño en este mundo llevará impreso en su corazón y en su mente la ley universal del amor; la ley de Dios. ESTAMOS MORALMENTE OBLIGADOS A ROGAR POR LAS ALMAS BENDITAS Siempre estamos obligados a amar y ayudar al otro, pero cuanto mayor es la necesidad de nuestro prójimo, mayor y más estricta es nuestra obligación. No es un favor que podemos o no hacer, es nuestro deber; debemos ayudarnos unos a otros, Dios nos lo recompensará en la tierra con buena salud, pan y trabajo, y en el cielo frente a los bienaventurados con la vida eterna. Sería un monstruoso crimen, negar y rehusar de dar al desposeído y hambriento el alimento necesario para mantenerse vivo. Sería espantoso rehusar la ayuda a alguien en una gran necesidad, pasar de largo y no extender la mano para salvar a un hombre que se está hundiendo. No solamente debemos ayudar cuando es fácil y conveniente, sino que debemos hacer cualquier sacrificio para socorrer a nuestro hermano en dificultades, aunque sea con una palabra de aliento, haciéndole compañía, o rezando para que mejore su mala situación. Ahora, qué puede estar más urgido de caridad que las almas del Purgatorio? Qué hambre o sed o sufrimiento en esta Tierra puede compararse con sus mas terribles sufrimientos? Ni el pobre, ni el enfermo, ni el sufriente que vemos a nuestro alrededor necesitan de tal urgente socorro, como las almas del Purgatorio. Aún encontramos gente de buen corazón que se interesa en los sufrientes de esta vida, pero, ¡escasamente encontramos a gente que trabaja por las Almas del Purgatorio! Y quién puede necesitarnos más? Entre ellos, además, pueden estar nuestras madres, nuestros padres, nuestros amigos y nuestros seres queridos, gimiendo y desesperados están esperando por una plegaria nuestra. Ya dijimos que las flores, los monumentos y los grandes discurso sobres su persona, no alivian para nada sus sufrimientos, es más, las almas del Purgatorio encuentran muchísimo dolor que ningún familiar, amigo o vecino que en la tierra eran tan amigos y compinches, se hayan olvidado de ellos y no elevan no digamos una oración, ni siquiera un buen pensamiento para aliviar el sufrimiento que padecen. DIOS PADRE DESEA QUE LAS AYUDEMOS Las almas son los amigos más queridos. Dios desea ayudarlos; desea mucho tenerlos cerca suyo en el Cielo. Las almas nunca más lo ofenderán y nunca más pecaran, y están destinadas a estar con Dios Padre, con Jesucristo, la Virgen María, los ángeles, los Santos por toda la Eternidad. Verdad, la Justicia de Dios demanda expiación por los pecados, pero por una asombrosa dispensación de Su Providencia Dios pone en nuestras manos la posibilidad de asistirlos, de darles consuelo. Dios nos da el poder de aliviarlas y aún más de liberarlas de su cautiverio en el Purgatorio. Nada le place más a Dios que les ayudemos. El está tan agradecido como si le ayudáramos a El. Cuando la ayudamos con nuestros ruegos, sufrimientos, ayunos, oraciones etc..., damos gloria a Dios, y manifestamos la Misericordia de Dios, que ya Él derrama sobre las almas, su enorme poder para aliviarlas y así demostrarles que es un Padre Amoroso con todos sus hijos. LAS BENDITAS ANIMAS DEL PURGATORIO NOS DEVUELVEN EL MIL POR UNO Pero qué podremos decir de los sentimientos de las Santas Almas? Sería prácticamente imposible de describir su ilimitada gratitud con para aquellos que las ayudan! Llenas de un inmenso deseo de pagar los favores hechos por ellas, ruegan por sus benefactores con un fervor tan grande, tan intenso, tan constante, que Dios no les puede negar nada. Santa Catalina de Bologna dice :"He recibido muchos y grandes favores de los Santos, pero mucho más grandes de las Santas Almas (del Purgatorio)". Cuando finalmente son liberadas de sus penas y disfrutan de la beatitud del Cielo, lejos de olvidar a sus amigos de la tierra, su gratitud no conoce límites. Postradas frente al Trono de Dios, no cesan de orar, día y noche por aquellos que los ayudaron. Por nuestras oraciones las Almas protegen a quienes la ayudaron, de los peligros y los protegen de los demonios que los asechan y quieren la perdición sus almas. No cesan de orar hasta por aquellos que les hicieron tanto bien y hasta no verlos seguros en el Cielo, rezarán y rezarán. Y serán por siempre sus más queridos, sinceros y mejores amigos. Si los católicos solamente supieran cuan poderosos protectores se aseguran con sólo ayudar a las Almas benditas, no serían tan perezosos de orar por ellas. LAS ANIMAS BENDITAS DEL PURGATORIO PUEDEN ACORTAR NUESTRO PROPIO PURGATORIO Otra gran gracia que obtenemos por orar por las Almas es un corto y fácil Purgatorio para nosotros o su completa remisión! San Juan Macías, sacerdote de la orden dominicana, nació en la Villa de Rivera del Fresno, Reino de Extremadura (España) en 1585. Juan Macías tenía una maravillosa devoción a las Almas del Purgatorio. Es modelo de Cristiano y de Religioso, cuya vida irradia y promueve entre sus admiradores el compromiso con los pobres, emigrantes y almas del purgatorio. Los tres amores de su vida, por los cuales ha sido reconocido: Padre de los Pobres, Patrón de los Emigrantes y Ladrón del Purgatorio. El obtuvo por sus oraciones (principalmente por la recitación del Santo Rosario diario) la liberación de ¡un millón cuatrocientas mil almas! (1,400,000 Almas). En retribución, el obtuvo de Dios para sí mismo las más abundantes y extraordinarias gracias y esas mismas almas vinieron a consolarlo en su lecho de muerte, y a acompañarlo hasta el Cielo. Este hecho es tan cierto que fue insertado por la Iglesia en la bula de decretaba su beatificación. Fue canonizado en 1975 por Pablo VI tras verificar sus dones milagrosos. El Cardenal Baronio recuerda un evento similar. Fue llamado a asistir a un moribundo. De repente, un ejército de espíritus benditos aparecieron en el lecho de muerte, consolaron al moribundo, y disiparon a los demonios que gemían y aullaban, en un desesperado intento por lograr la ruina del alma del moribundo. Cuando el cardenal les preguntó quiénes eran, le respondieron que eran ocho mil almas (8,000 Almas) que este hombre había liberado del Purgatorio gracias a sus oraciones y buenas obras. Fueron enviadas por Dios, según explicaron, para llevarlo al Cielo sin pasar un solo momento en el Purgatorio. Santa Gertrudis fue ferozmente tentada por el demonio cuando estaba por morir. El espíritu demoníaco, con permiso de Dios, nos reserva una peligrosa y sutil tentación para nuestros últimos minutos aquí en la tierra y que debemos vencer sí o sí, para llegar al Cielo. Como no pudo encontrar un asalto lo suficientemente inteligente para esta Santa, el demonio pensó en molestarla en su beatífica paz sugiriéndole que iba a pasar un larguísimo tiempo en el Purgatorio con sufrimientos terribles e inimaginables, puesto que ella desperdició sus propias indulgencias y sufragios en favor de las almas del Purgatorio y otras almas para su conversión. Pero Nuestro Señor, no contento con enviar a Sus Ángeles y las miles de Almas que ella había liberado por sus oraciones y sacrificios, fue en Persona, el mismo Dios, se presentó para alejar a Satanás y confortar a su querida Santa. Satanás huyó aullando y gimiendo desesperadamente. Dios le dijo a Santa Gertrudis que a cambio de lo que ella había hecho por las Almas benditas, le llevaría directamente al Cielo y multiplicaría cientos de veces todos sus méritos. El Beato Enrique Suso, de la Orden Dominicana, hizo un pacto con otro hermano de la Orden por el cual, cuando el primero de ellos muriera, el sobreviviente ofrecería dos Misas cada semana por su alma, y también algunas otras oraciones. Sucedió que su compañero murió primero, y el Beato Enrique comenzó inmediatamente a ofrecer las prometidas Misas. Continuó diciéndolas por un largo tiempo. Al final, suficientemente seguro que su amigo muerto en santidad había alcanzado el Cielo, cesó de ofrecer las Misas. Grande fue su arrepentimiento y consternación cuando el hermano muerto apareció frente a él sufriendo intensamente y reclamándole que no había celebrado las Misas que ambos se habían prometido. El Beato Enrique replicó con gran arrepentimiento que no continuó con las Misas, creyendo que su amigo seguramente estaría disfrutando de la Visión Beatífica de Dios pero agregó que siempre lo recordaba en sus oraciones. "Oh hermano Enrique, por favor dame las Misas, pues es la Preciosísima Sangre de Jesús lo que yo más necesito" lloraba la sufriente alma. El Beato recomenzó a ofrecerlas, y con redoblado fervor, ofreció Misas y ruegos por su amigo hasta que recibió absoluta certeza de la liberación de su amigo del Purgatorio. Luego falleció el Beato, y fue su turno de recibir gracias y bendiciones de toda clase por parte de su querido hermano liberado, y muchas más veces que las que hubiera esperado. ¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO? La primera medida es tener la voluntad de ayudar a las Santas Almas que sufren en el Purgatorio. Las condiciones son simples. ▬ Oír Misa (la Misa del domingo, y si se puede durante la semana) y ofrecer la confesión, la Misa y comunión por las Santas Almas del Purgatorio. Pedir especialmente por las que más sufren. ▬ Rezar cualquier oración por las Almas y promover la devoción para ayudarlas. ▬ Unirse dos o más personas y rezar el Santo Rosario en las Iglesias con las intención de aliviar a las Almas del Purgatorio. La recitación del Santo Rosario (con sus grandes indulgencias) y hacer el Vía Crucis (el cual es ricamente dador de indulgencias), son excelentes vías de ayuda a las Álmas. ▬ Visitar el Santísimo Sacramento, esté expuesto ó no, y rezar el Santo Rosario. O cualquier otra oración. Aquellos que desean unirse y no tienen la Asociación en sus Parroquias, pueden enviar sus nombres, direcciones y limosnas anuales a la Asociación de las Santas Almas, Hermanas Dominicas del Perpetuo Rosario, Monasterio Pío XII, Rúa do Rosario 1, 2495, Fátima, Portugal. Pidiendo Misas por sus difuntos, mencionando sus nombres. Si se desean Misas espaciales por las Álmas Benditas, es importante mencionar cuántas Misas se quieren. Esta Asociación está aprobada por el Cardenal Arzobispo de Lisboa. ▬ Pedir Misas ofrecidas por ellas, aunque sea una vez mes, mejor si se pide todas las semanas. Esta es ciertamente la más eficaz de las medidas para liberarlas del Purgatorio. Aquellos que no puedan ofrecer Misas, deberían asistir a cuanta Misa fuera posible, y ofrecerlas por ésa intención. Un hombre joven que ganaba un salario muy modesto le contó lo siguiente: "Mi esposa murió unos años antes, tengo 10 misas ofrecidas por ella. No puedo hacer más por ella, pero oí 1000 misas por su querida alma". ▬ Otra fácil y eficaz forma de ayuda es la recitación constante de oraciones breves que contengan indulgencias (aplicando dichas indulgencias en favor de las almas del Purgatorio) Mucha gente tiene la muy buena costumbre de decir 500, ó 1000 veces cada día una pequeña jaculatoria: "Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío", ó "Jesús en Vos Confío" ó simplemente la sola palabra "Jesús". Con la recta intención de ofrecerla por las Almas del Purgatorio. Sor María Consolata Betrone nos enseñó que repitiendo constantemente la siguiente jaculatoria muchas personas pueden evitar el Purgatorio diciendo: "Jesús, María os amo, Salvad las Almas". Y también enseñó que si tomamos nuestro Rosario y repetimos 50 veces esta jaculatoria, ofrecida por las Almas sufrientes encontrarán gran alivio a sus penas. Repitiendo esta jaculatoria a la mañana, mediodía, tarde y noche antes de dormir, nuestra alma reposará en paz, tendremos una buena noche y seremos vigilados por nuestros Ángeles Custodios. Estas son las más consoladoras devociones; ellas traen océanos de gracias a quien las practican y dan inmenso alivio a las Santas Almas del Purgatorio. Aquellos que digan estas jaculatorias 500, ó 1000 veces al día, ganan muchísimos días de indulgencias en favor de las Almas. Qué multitud de almas podemos liberar! Cuánto no será la cantidad de almas liberadas al cabo de un mes, de un año, de cincuenta años? Y a los que no dicen las jaculatorias, y ni siquiera rezan... qué inmenso número de gracias y favores habrán perdido, y cuánto se lamentarán! Es bastante posible-aunque no fácil- decir estas jaculatorias 1000 veces al día. Pero si no puedes decir 1000, por lo menos dilas 500, ó 200 veces diarias. OTRA ORACIÓN PODEROSA ES: "Padre Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, en unión, con todas las Misas que hoy se celebran através del mundo, por las Benditas Almas del Purgatorio". (Con abundantes Indulgencias) Nuestro Señor Jesucristo mostró a Santa Gertrudis un vasto número de almas dejando el Purgatorio (cerca de 1000 cada vez que se la recitaba esta oración!)y yendo al Cielo como resultado de razarla diariamente, la cual la Santa acostumbraba decir frecuentemente durante todo el día y a cualquier hora. Años más tarde Jesús le enseñó que podía unir esta oración junto con otra, y pedir también por los pecadores vivos. "Padre Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, en unión, con todas las Misas que hoy se celebran através del mundo, por las Benditas Almas del Purgatorio, por los pecadores del mundo entero, por los pecadores de la Iglesia Universal, por los pecadores de mi país y los de dentro de mi familia, Amén". (Con abundantes Indulgencias) Esta oración es más perfecta, sin desmerecer la otra, ya que no sólo pide por las Álmas sufrientes, sino también por los pecadores que aún viven para que se conviertan. Ambas tienen mucho mérito y gracias especiales para quienes la recen. Para poder sacar 1000 Almas cada vez del Purgatorio, es necesario estar en estado de gracia, este es el requisito. Es decir hay que confesarse. Hacer una buena confesión es prepararse bien para confesarse. Luego si uno lo desea puede oír Misa y comulgar ofreciendo por las Álmas del Purgatorio. Tratando todo lo posible de conservar la pureza del alma hasta la siguiente confesión. ACTO HEROICO El acto heroico consiste en ofrecer a Dios en favor de las Almas del Purgatorio todos nuestros trabajos, preocupaciones, angustias, sufrimientos, indulgencias que ganemos y que practicamos en nuestra vida en satisfacción de las Benditas Almas del Purgatorio, y todos los sufragios serán ofrecidos para nosotros después de nuestra muerte. Si Dios premia tan abundantemente la más insignificante limosna dadas por un pobre hombre en Su nombre, que inmensa recompensa Dios no dará a aquellos que ofrecen sus trabajos de satisfacción en vida y muerte por las Almas del Purgatorio que Él ama tanto. Este acto no evita que los sacerdotes ofrezcan Misas por las intenciones que ellos deseen, o que los laicos no recen por algunas personas u otras intenciones. Aconsejamos a todos realizar este acto. PADRE ETERNO YO ME OFREZCO EN ESTE ACTO HEROICO, POR MEDIO DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE TU ÚNICO HIJO JESÚS, POR MEDIO DE SUS ABUNDANTES MÉRITOS EN LA CRUZ, Y POR MEDIO DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA: TODOS MIS SUFRIMIENTOS, MISAS, COMUNIONES, ORACIONES, TRABAJOS DIARIOS; EN FAVOR DE LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO. ACÉPTALAS PADRE ETERNO Y DAME LA GRACIA DE PERSEVERAR EN ELLA. AMÉN. MODO DE EVITAR EL PURGATORIO Los que aún estamos vivos, aquí en la tierra podemos reparar el daño que hemos ocasionado con los grandes medios que nos ofrece la Santa Madre Iglesia como los sacramentos, la oración diaria a Dios, las obras de misericordia, la predicación de la Palabra de Dios, las indulgencias plenarias, la vida de caridad y de santidad. Como se dijo los santos que han tenido una visión del Purgatorio y hubiesen preferido sufrir lo más terrible de esta vida por mil años, que estar un solo día en el Purgatorio. Allí se va para una purificación en profundidad, una limpieza que cuesta grandes pesares y malestares, pero necesaria para nuestra buena salud espiritual. Rezar todos los días, sin cansarse, y hacer todas las obras de misericordia que podemos ya sea corporales o espirituales. Todos pecamos porque somos débiles e inclinados hacia el mal y somos consciente de ello, y si nadie nos obligó a pecar, lo hicimos por nuestra libre disposición y voluntad. Allí el pecado pesa más y la expiación tendrá que se más severa. En el Purgatorio, con un fuego purificador qu nos arrancará nuestros errores de raíz y los disolverá en su fuego, con el dolor de los que se sanan de una herida.

Las almas sufrientes del pulgatorio

 CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA 
 Para ser más claros el catecismo de la Iglesia Católica dá una impresión aún más significativa del Purgatorio en su última edición. 1030 Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo. 1031 La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados a pena eterna del infierno. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al Purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia y de Trento. La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Sagrada Escritura, habla de un fuego purificador: 1 Cor 3:15 “Pero si el trabajo de alguien acaba en llamas, ése sufrirá pérdida; la persona se salvará, pero solamente como a través de fuego.” Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este mundo, ni en el otro (MT 12:31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este mundo, pero otras en el mundo futuro. EN RELACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA A través de Isabel de Kindelmann, Nuestra Señora nos ha revelado que Su Inmaculado Corazón es la Llama de Amor de su Corazón Inmaculado y actúa en favor de las Almas del Purgatorio. ¿Qué significa esto para nosotros individualmente y como Iglesia, Cuerpo de Cristo? Significa que toda oración, toda falta, todo fracaso, toda debilidad, toda virtud en realidad, todo sobre el alma se alcanza primero pasando a través del Inmaculado Corazón de Nuestra Señora, la Llama de Amor, la cual, entonces, purifica y perfecciona al alma antes de que llegue al Cielo. Imaginaos a Nuestra Madre Santísima en cada momento presente extendiendo la mano hacia nuestras oraciones y colocándolas dentro de Su Inmaculado Corazón en donde las purifica antes de dárselas a Nuestro Señor. Y así como nuestras oraciones son perfeccionadas antes de que lleguen al Cielo, también nuestras almas deben ser perfeccionadas y vaciadas de todo lo que se opone al Amor Santo. Nuestra Madre Santísima le reveló a Isabel que la Llama Purificadora de Su Inmaculado Corazón, la cual es el Amor Santo, es ¡la llama purificadora del Purgatorio! En esencia, lo que Nuestra Señora nos está enseñando a través de los mensajes del Amor Santo y Divino, es el medio por el cual todos nosotros podemos evitar entrar al Purgatorio, y Ella nos muestra la forma más fácil de hacerlo: por medio de la rendición confiada. Deseamos compartir estos mensajes de Nuestra Señora relacionados con la etapa purgativa, la etapa de purificación, y finalmente: por qué vamos al Purgatorio. Lo importante es que todos nosotros podemos eludir el Purgatorio e ir directamente al Cielo si solamente le permitimos a Nuestra Señora despojarnos del amor propio excesivo. El Amor Santo es los dos grandes mandamientos: Amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo, incluso más que a uno mismo. Nuestra Madre Santísima nos dio una oración especial para ayudarnos a quitar el amor propio de nuestras almas y así ser perfeccionados en el Amor Santo. Se le conoce como la oración a la Llama de Amor del Corazón Inmaculado de María. Rézala diariamente ofreciendo esta oración en honor a la Llama de Amor del Corazón Inmaculado de María en favor de las Almas del Purgatorio y comprende en tu corazón que en el viaje espiritual hacia la unión con Jesús en el Amor Divino y en la Voluntad del Padre, Nuestra Señora quitará todos los obstáculos que te impiden amar como Ella ama: incondicionalmente, en Amor Santo. Oración en Honor a la Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María, para sacar la mayor cantidad de Almas del Purgatorio. ORACIÓN: SANTA MARÍA MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA, RUEGA POR NOSOTROS PECADORES, Y DERRAMA EL EFECTO DE LA GRACIA DE TU LLAMA AMOR SOBRE TODA LA HUMANIDAD, AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE. AMÉN. Es de agrado a la Santísima Virgen unir esta oración al Ave María diario. María dijo: "A la oración con que me honran, el "AVE MARÍA", incluyan esta petición y de la manera siguiente: DIOS TE SALVE MARÍA, LLENA ERES DE GRACIA, EL SEñOR ES CONTIGO, BENDITA TU ERES ENTRE TODAS LAS MUJERES, Y BENDITO ES EL FRUTO DE TU VIENTRE, JESÚS, SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS, RUEGA POR NOSOTROS PECADORES, Y DERRAMA EL EFECTO DE LA GRACIA DE TU LLAMA DE AMOR, SOBRE TODA LA HUMANIDAD, AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE, AMÉN. NUESTRA MADRE LA VIRGEN MARÍA QUIERE QUE LOS AYUDEMOS Nunca, nunca una madre de esta tierra amó tan tiernamente a sus hijos fallecidos, nunca nadie consuela como María busca consolar sus sufrientes hijos en el Purgatorio, y tenerlos con Ella en el Cielo. Le daremos gran regocijo cada vez que llevamos fuera del Purgatorio a un alma. El mes de Noviembre es el mes donde la LLAMA DE AMOR DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, produce más efecto, con gracias abundantes en; las almas del Purgatorio, los moribundos y la conversión de los pecadores. Isabel de Kindelmann vidente de la Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María hablando con Jesús le pidió: Te pido también la efusión de gracias de la LLAMA de AMOR de la Santísima Virgen para las almas en sufrimiento en el Purgatorio. El Señor Jesús me lo concedió y me permitió sentir, lo que un alma del purgatorio siente cuando sale del lugar del expiación. En ése mismo momento un alma acababa de liberarse del Purgatorio, y sentí en mi alma un alivio indescriptible. En ése momento, por pura gracia de Dios, mi alma se sumergió en una felicidad inconmensurable, que me es imposible de describir; que es cuando el alma llega a la presencia Beatífica Dios. Por fín puede verle sin velos ni obstáculos, tal cual es!. Luego recé, con todo el recogimiento de mi alma por los sacerdotes moribundos. Entre tanto un sentimiento muy angustioso inundaba todo mi interior. Son sufrimientos que da el Señor Jesús para que pueda recoger abundantes gracias con Él. Durante mi profundo recogimiento un suspiro fino como un hálito de la Santísima Virgen, sorprendió mi alma: -Santísima Virgen.- "Tu compasión por las pobres Almas del Purgatorio, hijita mía, ha conmovido tanto mi Corazón Maternal, que te concedo la gracia que le pediste a mi hijo. Si en cualquier momento del día, haciendo referencia a mi LLAMA DE AMOR, rezaran ustedes en mi honor "Tres Aves Marías", cada vez que lo hagan, un alma se librará de los sufrimientos terribles del Purgatorio. Es más, voy a aumentar las gracias, y todo el mes de los difuntos (el mes de Noviembre), al rezar cada Ave María, "10 almas" se librarán de los sufrimiento del Purgatorio. Las Álmas sufrientes deben sentir ellas también el efecto de la gracia de la LLAMA DE AMOR de mi Corazón Maternal". Hermano/a toma tu Rosario y ofrece los 50 Avemarías en honor al Inmaculado Corazón de María, para sacar Almas del Purgatorio. ¡En 20 ó 25 minutos habrás librado 16 Almas del Purgatorio!, así lo dijo la Santísima Virgen. Y si es el mes de Noviembre, en 20 ó 25 minutos habrás librado ¡500 Almas del Purgatorio!. ¿CUANTO TIEMPO PERMANECEN LAS ALMAS EN EL PURGATORIO? La extensión en tiempo por la cual las almas permanecen en el Purgatorio depende de: a) la cantidad de pecados que haya cometido; b) la malicia y la deliberación con que éstos pecados fueron realizados; c) la penitencia hecha, o no, la satisfacción hecha, o no, por los pecados cometidos durante la vida; d) Y también depende de los sufragios que han ofrecidos sus: parientes, amigos, vecinos, por ellos después de sus muertes. Lo que se puede decir con seguridad es que, el tiempo que las almas pasan en el Purgatorio es, por regla general, mucho más larga que la gente puede imaginar. Extraeremos algunas citas de libros que hablan de la vida y las revelaciones de los Santos. San Luis Bertrand: su padre era un ejemplar cristiano, como naturalmente se podía esperar, siendo el padre de tan gran Santo. En un tiempo deseó llegar a ser un Monje Cartujo, hasta que Dios le hizo ver que no era Su voluntad. Cuando murió, luego de largos años de practicar cada virtud cristiana, su hijo completamente al cuidado de los rigores de la justicia Divina, ofreció algunas Misas y elevó las más fervientes súplicas por el alma del cual el amó tanto. Una visión de su padre en el Purgatorio lo obligó a multiplicar centenares de veces sus sufragios. Agregó las más severas penas y largos ayunos a sus Misas y oraciones. Se precisaron ocho años completos antes que obtuviera la liberación de su padre del Purgatorio. San Malaquías tenía una hermana todavía en el Purgatorio, lo cual hizo que redoblara sus esfuerzos, y asimismo, a pesar de las Misas, oraciones y heroicas mortificaciones ofrecidas por el Santo, permaneció varios años retenida en el Purgatorio! Se cuenta que una santa monja en Pamplona, muy devota de la Virgen María y del Santo Rosario, la cual logró liberar varias monjas Carmelitas del Purgatorio, las cuales permanecieron allí por el término de 30, 40, 50 y 60 años!!! Monjas Carmelitas en el Purgatorio por 40, 50 o 60 años! Cuál será el destino de aquellos que viven inmersos en las tentaciones del Mundo y del pecado, y con sus cientos de debilidades?. San Vicente Ferrer, después de la muerte de su hermana, oró con increíble fervor por su alma y ofreció varias Misas por su liberación. Ella apareció al Santo al final de su Purgatorio, y le contó que si no fuera por su poderosa intercesión ante Dios, ella hubiera estado allí interminable tiempo sufriendo y padeciendo tormentos por sus pecados. En la Orden Dominicana es regla general orar por los Superiores en el aniversario de sus muertes. Algunos de estos han muerto varios siglos atrás! Ellos fueron hombres eminentes por su piedad, mucha oración y sabiduría. Esta regla no sería aprobada por la Iglesia si no fuera necesaria y prudente. No queremos significar con esto que todas las almas están retenidas por tiempos iguales en los fuegos expiatorios. Algunas han cometido faltas leves y han hecho penitencia en vida. Por lo tanto, su castigo será mucho menos severo. Todavía, las citas que hemos puesto aquí son muy oportunas. Si esas almas, quienes gozaron del trato, quienes vieron, siguieron, y tuvieron la intercesión de grandes santos, son retenidas largo tiempo en el Purgatorio; ¿qué será de nosotros que no gozamos de ninguno de esos privilegios? Por eso es de buen consejo ser devoto de María Santísima, Ella es la Reina del Purgatorio, debemos ofrecer nuestros ruegos, misas, oraciones, ayunos y sacrificios por las Almas sufrientes del Purgatorio por medio de María. Ella más que nadie sabe a quien beneficiar. ¿PORQUE UNA EXPIACIÓN TAN PROLONGADA? Las razones no son difíciles de entender. 1 ▬ La "malicia" en el pecado cometido es una falta muy grande. Requiere de una larga expiación, sino se repara en este mundo, se tendrá que hacerlo en el Purgatorio. Lo que a nosotros nos parece una pequeña falta en realidad es una seria ofensa contra la infinita bondad de Dios. Es suficiente ver cómo los Santos se condolieron sobre sus faltas, tratando de no ofender a nadie y menos de realizar un acto de maldad hacia su prójimo, ya que veían en ello una ofensa directa contra Dios. Somos débiles, en nuestra tendencia al pecado y a lo prohibido. Es verdad, pero entonces Dios nos ofrece generosamente abundantes gracias para fortalecernos; nos da la luz para ver la gravedad de cada pecado cometido, y la fuerza necesaria para conquistar la tentación, mediante la oración constante y la caridad al prójimo. Si todavía somos débiles, la culpa es toda nuestra. No usamos la luz y la fortaleza que Dios nos ofrece generosamente; no rezamos diariamente y con insistencia pidiendo sabiduría, no recibimos los Sacramentos de la confesión y comunión como debiéramos. 2 ▬ Un eminente teólogo remarca que si las almas son condenadas al infierno por toda la eternidad a causa del pecado mortal, no hay que asombrarse que otras almas debieran ser retenidas por largo tiempo en el Purgatorio quienes han cometido deliberadamente incontables pecados veniales, algunos de los cuales son tan graves que al tiempo de cometerlos el pecador escasamente distingue si son mortales o veniales. Un pecado venial tras otro, tarde o temprano termina siendo un pecado mortal. También, ellos pueden haber cometido algunos pecados mortales por los cuales tuvieron poco arrepentimiento e hicieron poca o ninguna penitencia. La "culpa" ha sido perdona por la absolución de la confesión, pero la "pena" merecida y debida por los pecados cometidos tendrá que ser pagada en el Purgatorio, sino se purifica o expía en este mundo. Nuestro Señor Jesucristo nos enseña en la Biblia que tendremos que rendir cuentas por cada palabra que decimos y que no dejaremos la prisión (Purgatorio) hasta que no hayamos pagado hasta el último céntimo (pecado).(Mt 5:26). Los Santos cometieron pocos y leves pecados, y aún así, ellos se arrepentían mucho y hacían severas penitencias. En el mundo actual que nos toca vivir diariamente, cometemos muchos y gravísimos pecados, y nos arrepentimos poco o nada y hacemos poca o ninguna penitencia, todo esto deberá ser pagado y expiado en el Purgatorio. PECADOS VENIALES Sería dificultoso calcular el inmenso número de pecados veniales que comete un católico, practicante o no. Hay un infinito número de faltas en el amor: egoísmo, pensamientos, palabras soezes; ordinario, ofensivo, insultante, grasero). Actos de sensualidad; mostrarse en público indescentemente, provocación de la sensualidad etc... y también en cientos de variantes. Faltas de caridad en el pensamiento, palabra, obra, y omisión. Holgazanería, gastar el tiempo valioso que tenemos en tonterías, vanidades, celos, tibiezas y otras innumerables faltas. Hay pecados por omisión que no pagamos. Amamos tan poco a Dios, y Él clama, nos llama, golpea la puerta de nuestro corazón cientos de veces por nuestro amor. Lo tratamos fríamente, indiferentemente y hasta con ingratitud, burlándonos de las cosas de Dios y de la Iglesia. Jesucristo murió crucificado, terriblemente golpeado y dolido en todo su cuerpo. Murió por cada uno de nosotros y por todos nuestros pecados, por los pecados de toda humanidad, de ahora y hasta el fín de mundo. Le hemos agradecido como se debe? Él permanece día y noche en el Santísimo Sacramento del Altar, esperando por nuestras visitas, ansioso de ayudarnos. Cuan a menudo vamos a Él? Él ansía venir a nosotros en la Santa Comunión, y lo rechazamos. El se ofrece a Sí Mismo por nosotros cada mañana en el Altar en la Misa y da océanos de infinitas gracias a aquellos que asisten al Santo Sacrificio de la Misa.