domingo, 12 de junio de 2016

! PROMESAS DE LOS MÉDICOS CATÓLICOS.!

Me comprometo:
1. Continuar mejorando mi formación professional para dar a mis pacientes la mejor atención que sea capaz.
2. Respetar a mis pacientes como personas humanas anteponiendo sus intereses a consideraciones políticas o económicas y tratarlos sin prejuicios religiosos, raciales, étnicos, socioeconómicos o sexistas.
3. Defender y proteger la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, pues la vida humana, transmitida por los padres, es una creación de Dios y posee un destino eterno que a Él pertenece.
4. Rechazar el convertirme en un instrumento de aplicación violenta u opresiva de la Medicina
5. Contribuir a la salud pública, promoviendo políticas sanitarias respetuoses con la vida y con la dignidad y naturaleza de la persona humana.
6. Cooperar en la aplicación de las leyes salvo por el deber de la objeción de conciencia cuando la ley civil no respete los derechos humanos, especialmente el derecho a la vida.
7. Trabajar denodadamente por cualquier persona, independientemente de sus creencias.
8. Destinar gratuitamente parte de mi tiempo a atender a los pobres. Señor Jesús,
Médico Divino, que en tu vida terrena has tenido predilección por los que sufren, y has confiado a tus discípulos el ministerio de la curación, hçznos siempre prontos a aliviar las penas de nuestros hermanos. Haz que cada uno de nosotros - consciente de la grande misión que le ha sido confiada - se esfuerce siempre por ser, en el servicio cotidiano, un instrumento de tu amor misericordioso. Ilumina nuestras mentes, guía nuestras manos, dçnos corazones atentos y compasivos. Haz que en cada paciente sepamos descubrir los rasgos de tu Divino rostro.
Tú que eres la Vida, concédenos que sepamos imitarte cada día como médicos no sólo del cuerpo sino de la persona entera, ayudando a quien estç enfermo a recorrer con fe el propio camino terreno, hasta el momento del encuentro Contigo.
Tú que eres la Verdad, concédenos sabiduría y ciencia, para penetrar en el misterio del hombre y de su destino trascendente, mientras nos acercamos a él para descubrir las causa de la enfermedad y para encontrar los remedios adecuados.
Tú que eres la Vida, concédenos el anunciar y testimoniar en nuestra profesión el Evangelio de la Vida , comprometiéndonos a defenderla siempre, desde la concepción hasta su término natural, y a respetar la dignidad de cada uno de los seres humanos, especialmente de aquellos mçs débiles y necesitados.
Concédenos, Señor, el ser buenos Samaritanos, prontos a acoger, a cuidar y consolar a cuantos encontremos en nuestro trabajo. Teniendo como ejemplo a los santos médicos que nos han precedido, ayúdanos a ofrecer nuestro generoso aporte para renovar constantemente las estructuras de la sanidad.
Bendice nuestro estudio y nuestra profesión, ilumina nuestra investigación y nuestras enseñanzas. Concédenos que habiéndote amado y servido constantemente a Ti en los hermanos que sufren, al final de nuestro peregrinar terreno podamos contemplar tu rostro glorioso y experimentar el gozo del encuentro Contigo en tu Reino de alegría y de paz infinitas.
Amén. LOS QUE SUFREN
La noche es siempre más opaca para los que sufren.
Todos los hombres son hermanos nuestros, y no podemos olvidarlos tanto hasta ni siquiera padecer por ellos.
La experiencia del dolor y su recuerdo dulcifica nuestra postura ante los demás. Y en el mundo hay mucho dolor, aunque de ordinario sea vergonzoso, y se lo oculte...
Te pedimos, Señor, por los hombres frustrados, por los abortos de la sociedad que viven en las cárceles y asilos. Danos comprensión hacia ellos; su estado no indica que sean peores que nosotros. También ellos poseen esta maravilla inaudita de ser personas y poder amar.
Que no sean una pasión inútil, que hallen también un puesto en la vida y en tu eternidad. Consérvales la libertad y la alegría interior, el reducto inexpugnable de la persona.
También te pedimos por tus pobres, a los que Tú llamaste felices. Da la verdadera felicidad a los que, como Tú, no tienen casa, no tienen pan, han de emigrar.
Que nos repugne ser comensales satisfechos, cuando tantos no tienen más que migajas. Que trabajemos para cambiar este mundo injusto, que no refleja tu bondad.
Te pedimos por los que han equivocado el camino, y buscan la felicidad en el placer y en el absurdo; llámales con la voz del desengaño, pero líbrales de la desesperación.
También te pedimos por los náufragos de la vida. Por las muchachas que han hecho de la venta de su cuerpo una profesión. Recupera, Señor, estas tus imágenes dolientes, y redímelas con un amor verdadero.
Y a nosotros, Señor, haznos agradecidos por los que nos has dado de balde, para que lo convirtamos en amor.                                                                                                                                                 ORACIÓN DEL ENFERMO
¡Oh Dios!, de mi debilidad y mi fortaleza,
de mi tristeza y de mi alegría,
de mi soledad y compañía,
de mi incertidumbre y esperanza.
En la noche de mi enfermedad
me pongo en tus manos de Padre:
Alumbra esta oscuridad con un rayo de tu Luz,
abre una rendija a mi esperanza,
llena con tu Presencia mi soledad.
Señor, que el sufrimiento no me aplaste,
para que también ahora
sienta el alivio de tu Amor
y sea agradecido a la generosidad
de cuantos sufren conmigo.
Amén

sábado, 11 de junio de 2016

! TEOLOGIA BIBLICA.!


Como ya probablemente sabe usted, las Biblias Católicas tienen 73 libros, 46 en el Antiguo Testamento, y 27 en el Nuevo Testamento. Las Biblias Protestantes tienen 66 libros con solo 39 en el Antiguo Testamento. Los libros faltantes en las Biblias Protestantes son: Tobías, Judit, Baruc, Sabiduría, Sirac, 1 y 2 Macabeos, y partes de Ester y Daniel. Son llamados los "Deuterocanónicos" por los Católicos y "Apócrifos" por los Protestantes. Martín Lutero, sin ninguna autoridad de cualquier forma, removió esos siete libros y los puso en un apéndice durante la reforma, en donde permanecieron hasta el año de 1826, después del cual fueron removidos totalmente.                                                             Al rededor de los años 90-95 a. de C., algunas décadas después del principio de la cristianidad, los Judíos llamaron a un concilio para discutir este tema. En este concilio, llamado el "Concilio de Jamnia*", los Judíos fariseos que sobrevivieron la devastadora destrucción de Jerusalén y de su templo en el 70 d. de C., decidieron remover los libros que ayudaban a los Cristianos. Ellos removieron los siete libros, usando varias razones como su "autorización" para hacerlo.                                                                                                                                                                                                          Era la Biblia de los de lengua griega, de los fieles de Berea en Hech. 17:10-15 a los cuales los Protestantes les gusta citar para tratar de "probar" la hecha por ellos, doctrina falsa de "Sola Scriptura".
Algunos no Católicos demandan que los siete libros no fueron agregados a la Septuaginta hasta el siglo cuarto. Si eso fuera cierto, ¿cómo el Concilio de Jamnia los removió en el primer siglo si no hubieran estado allí?                                                                                             Por las acciones de los reformadores Protestantes de acuerdo con los 39 libros del Antiguo Testamento, los cuales fueron declarados como la Escritura total por los Judíos fariseos de Jamnia, los Protestantes la han hecho equivalente para obtener la aprobación de los Judíos Fariseos quienes rechazaron a Jesucristo y persiguieron a la Iglesia.    Al hacer esto, han demostrado que ellos creen que los Judíos tienen mas autoridad en decidir el Canon de las Sagradas Escrituras que la que tiene la Iglesia Cristiana fundada por el mismo Cristo, que por el tiempo del Concilio de Jamnia, ya había existido por 60 años aproximadamente. Rechazar la autoridad de la Iglesia de Cristo, es rechazarlo a El, en aquel tiempo al igual que en el nuestro.                                                                                                                                                        Los Cristianos continuaron usando la Septuaginta con todos sus libros **, ignorando las decisiones del concilio Judío. 1450 años después, Martín Lutero, de su propia iniciativa y sin ninguna autoridad, removió esos siete libros, diciendo que la decisión de ese concilio Judío era su "autoridad" para hacerlo. En este punto, estoy forzado a preguntar, si los Judíos llaman a un concilio el mes próximo, con el deseo explícito de remover el libro de Isaías porque apoya en Isaías 7:14 la maternidad de la siempre Virgen, y el de Jeremías, por varias razones que apoyan las creencias cristianas, y lo hicieran.                                                                                                                                                                                                       Durante los primeros 300 años del Cristianismo, no había una Biblia como la conocemos hoy. Los Cristianos tenían la Septuaginta del Antiguo Testamento, y literalmente cientos de otros libros de los cuales escoger.
La Iglesia Católica tempranamente notó que tendría que decidir cuales de estos libros eran inspirados y cuales no lo eran. Los calurosos debates emergieron entre teólogos, obispos, y padres de la Iglesia durante muchos años para decidir cuales libros fueron inspirados y cuales no. Mientras tanto, varios Concilios de la Iglesia o Sínodos fueron convenidos para tratar dicho asunto, notablemente, Roma en 382, Hipona en 393 y Cartago en 397 y 419.                                                                                                                                                De cualquier forma LA OPINION PRIVADA DE UNA PERSONA NO CAMBIA PARA NADA LA VERDAD. Siempre existen tres lados en una historia, este lado, aquel lado y el lado de la verdad. En todo caso, si la posición de San Jerónimo o la posición de San Agustín era la correcta, tuvo que haber sido estipulado por un tercero, y este tercero fue la Iglesia Católica.
Ahora la historia tuvo un cambio dramático cuando el Papa vino a solucionar el caso. En concurrencia con la opinión de San Agustín, y siendo incitado por el Espíritu Santo, el Papa San Dámaso I en el Concilio de Roma en el 382, expidió un decreto apropiadamente llamado, "El Decreto de Dámaso", en el cual hizo un listado de los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamentos. Entonces le pidió a San Jerónimo utilizar este canon y escribir una nueva traducción de la Biblia que incluyera un Antiguo Testamento de 46 libros los cuales estaban todos en la Septuaginta, y el Nuevo Testamento con sus 27 libros.                                                                                               ROMA HABLO, Y EL ARGUMENTO QUEDO ESTABLECIDO.
"LA IGLESIA RECONOCIO SU IMAGEN EN LOS LIBROS INSPIRADOS DE LA BIBLIA. ES ASI COMO SE DETERMINO EL CANON DE LA ESCRITURA." Fr. Ken Baker
El Tiro Decisivo ha Sido Descargado.
San Jerónimo cumplió obedientemente (Hebr. 13:17) y empezó la traducción terminándola en el 404 d. de C. En 405, su nueva Vulgata* en Latín fue publicada por primera vez.
*La palabra vulgata significa, "el lenguaje común del pueblo, o del vernáculo".
Decreto del Papa San Dámaso I
CONCILIO ROMANO, 382
Del canon de la sagrada Escritura
[Del mismo decreto y de las actas del mismo Concilio de Roma]
Asimismo se dijo: Ahora hay que tratar de las Escrituras divinas, qué es lo que ha de recibir la universal Iglesia Católica y qué debe evitar.
Empieza la relación del Antiguo Testamento: un libro del Génesis, un libro del Exodo, un libro del Levítico, un libro de los Números, un libro del Deuteronomio, un libro de los Jueces, un libro de Rut, cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipóntenos, un libro de ciento cincuenta Salmos, tres libros de Salomón: un libro de Proverbios, un libro de Eclesiastés, un libro del Cantar de los Cantares; igualmente un libro de la Sabiduría, un libro del Eclesiástico.
Sigue la relación de los profetas: un libro de Isaías, un libro de Jeremías, con Cinoth, es decir, sus lamentaciones, un libro de Ezequiel, un libro de Daniel, un libro de Oseas, un libro de Amós, un libro de Miqueas, un libro de Joel, un libro deAbdías, un libro de Jonás, un libro de Naún, un libro de Abacuc, un libro de Sofonías, un libro de Agéo, un libro de Zacarías, un libro de Malaquías.
Sigue la relación de las historias: un libro de Job, un libro de Tobías, dos libros de Esdras, un libro de Ester, un libro de Judit, dos libros de los Macabeos.
Sigue la relación de las Escrituras del Nuevo Testamento que recibe la Santa Iglesia Católica: un libro de los Evangelios según Mateo, un libro según Marcos, un libro según Lucas, un libro según Juan.
Epístolas de Pablo Apóstol, en número de catorce: una a los Romanos, dos a los Corintios, una a los Efesios, dos a los Tesalonicenses, una a los Gálatas, una a los Filipenses, una a los Colosenses, dos a Timoteo, una a Tito, una a Filemón,una a los Hebreos.
Asimismo un libro del Apocalipsis de Juan y un libro de Hechos de los Apóstoles.
Asimismo las Epístolas canónicas, en número de siete: dos Epístolas de Pedro Apóstol, una Epístola de Santiago Apóstol, una Epístola de Juan Apóstol, dos Epístolas de otro Juan, presbítero, y una Epístola de Judas Zelotes Apóstol.                                                                   El Tercer Concilio de Cártago reafirmó nuevamente el Canon establecido por el Papa Dámaso I.
III CONCILIO DE CARTAGO, 397
Del canon de la S. Escritura
Can. 36 (ó 47). "[Se acordó] que, fuera de las Escrituras canónicas, nada se lea en la Iglesia bajo el nombre de Escrituras divinas, Ahora bien, las Escrituras canónicas son: Génesis, Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Jesús Navé, Jueces, Rut, cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipómenos, Job, Psalterio de David, cinco libros de Salomón,(Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría, Sirac), doce libros de los profetas, Isaías, Jeremías, Daniel, Ezequiel, Tobías, Judit, Ester, dos libros de Esdras, dos libros de los Macabeos".                                               Canon XXIV. (Griego xxvii)
"Que fuera de las Escrituras canónicas, nada se lea en la Iglesia bajo el nombre de Escrituras divinas.                                                DESARROLLO DEL CANON DE EL NUEVO TESTAMENTO:
Años 51-125 d.de C.
Los libros del Nuevo Testamento son escritos, pero durante este mismo período otros escritos de los primeros Cristianos son producidos por ejemplo, Didache (70 d.de C.), 1 Clemente (96 d.de C.), la Epístola de Barnabás (100 d. de C.), y las 7 cartas de San Ignacio de Antioquía (107d. de C.).
140 d. de C.
Marcion un hombre de negocios en Roma, penso que había dos Dioses:
Yahvé, el Dios cruel del Antiguo Testamento y el Padre bueno del Nuevo Testamento. Marcion elimino el Antiguo Testamento como Escritura, puesto que era antisemítico, guardó del Nuevo Testamento solo 10 cartas de Pablo y 2/3 del evangelio de Lucas (eliminó referencias al judaísmo de Jesús). El "Nuevo Testamento" de Marcion, el primero en ser recopilado, forzó a la iglesia de aquel tiempo a decidir sobre la parte más importante del canon: los cuatro Evangelios y las cartas de Pablo.
200 d. de C.
La delimitación del canon aun no es determinada. De acuerdo a una lista recopilada en Roma durante este tiempo (el canon moratorio), el Nuevo Testamento consiste de 4 evangelios; Hechos; 13 cartas de Pablo (Hebreos no esta incluida); 3 de 7 Epístolas generales (1-2 Juan y Judas); y también el Apocalipsis de Pedro.

! INDICE SISTEMATICO.!


INDICE SISTEMATICO

Jesucristo es el centro, la culminación y la realización plena del plan de Dios.Podemos conocer su vida y su personalidad aplicando la inteligencia iluminada por la fe, reflexionando sobre todo lo que ha dicho y enseñado, llegando a una visión teológica del misterio de su persona y de su obra salvífica. A ello se ha dedicado la Iglesia desde sus orígenes, los Padres de la antigüedad, los teólogos de todos los tiempos y culturas y los místicos. A veces también hubo interpretaciones insuficientes o errores que la Iglesia condenó con el fin de reconducir la reflexión y conocimiento verdadero de Cristo. II.- CRISTOLOGIA BIBLICA: 2.1.- La espera del Salvador (A.T.). El Salvador esperado por Israel tiene un nombre: es el Mesías, el que está consagrado para realizar el plan que Dios ha proyectado desde siempre para la salvación de la humanidad. Sus distintivos le serán revelados progresivamente al pueblo elegido a través de las vicisitudes históricas y de las intervenciones proféticas, mediante un proceso que irá poco a poco perfilando un mesías que es rey, profeta y sacerdote, siervo paciente, y que presentará rasgos cada vez más marcadamente trascendentes. Por todo ello, abordaremos un cuadro global de las representaciones mesiánicas destacando l a)El mesías rey. b) El mesías, profeta, siervo y paciente. c) El mesías sacerdote. d) El mesianismo apocalíptico.
2.2.- La cristología en el Nuevo Testamento.
Centramos aquí la atención en la enseñanza oral y escrita de la Iglesia apostólica, o sea en la cristología vista a nivel tradicional y redaccional, considerando así los testimonios cristológicos de la Iglesia primitiva, comenzando por los más antiguos para pasar luego a los sinópticos, los de Pablo y de Juan. 1) La cristología más antigua, 2 ) Kerygma,(El hombre Jesús se transforma en el salvador del hombre.) 3 )Homologías. 4 ) Confesiones de fe:
PPreludio de los símbolos más amplios de los siglos sucesivos. Entre estas confesiones de fe revisten suma importancia las que intentan expresar la identidad de Cristo, que es hombre y Dios
-5 ) Himnos cristológicos. 6 ) Estadio palestino y helenístico.
El Cristo de los Sinópticos.
Marcos.
El evangelio de Marcos, que es el primero en orden cronológico. Ante todo, en él Jesús es designado como el Cristo (Mc. 1,1.14),
e) Jesucristo en los escritos de Juan.
ABAAD:
DIOS, PADRE DE TODOS
A manera de introducción
El papa Juan Pablo I al asumir su corto pontificado presentó a Dios como Padre y madre. Esa inspiración ha estado tomando fuerza y cada vez más está presente en la Iglesia cristiana la idea de un Dios Padre-Madre (πατέρα-μητέρα). Es el Dios que engendra vida[1], el Señor Dios que modela y forma al ser humano y completa su acción insuflando su Espíritu para una vida en plenitud[2].
Es el mismo Padre creador del universo, del ser humano, hombre-mujer, y que ha dado vida terrenal a su Hijo Jesús, el Señor[3].
Es la Paternidad universal que es el inicio de la unidad cósmica que se ha constituido la tierra madre de toda la humanidad, con la extraordinaria unidad en la diversidad que distingue cada pueblo y cada cultura. FILIACION:
Filiación quiere decir que se ha recibido la vida de un padre, y la gracia divina hace al cristiano hijo adoptivo de Dios
Cuando Dios se hizo hombre en la Encarnación quiso que su humanidad estuviese revestida de humildad, para así superar el pecado que tuvo su origen en la soberbia.
Preexistencia de Cristo
La pre-existencia (o pre-existencia) de Cristo se refiere a la doctrina de la existencia ontológica o personal de Cristo antes de su concepción. Uno de los correspondientes pasajes de la Biblia es Juan 1:1-18, donde, en la vista de la Trinidad, Cristo se identifica con una hipóstasis divina preexistente llamado el Logos o Palabra. Sin embargo, otros puntos de vista no trinitaria tela de juicio el aspecto de personal pre-existencia o pregunta el aspecto de la divinidad, o ambos.
La creencia de la Trinidad es que Cristo existió antes de antes de la creación como el Logos o Dios el Hijo. Después de su Encarnación el título de Hijo de Dios también se utiliza. ENCARNACION.
La Encarnación implica tres hechos: (1) La Persona Divina de Jesucristo; (2) La Naturaleza Humana de Jesucristo; (3) La Unión Hipostática de la Naturaleza Humana con la Divina en la Persona Divina de Jesucristo. LA UNCION:El sacramento de la unción de los enfermos es un acto litúrgico comunitario realizado por parte de distintas Iglesias cristianas (Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, Comunión anglicana) por el cual un presbítero signa con óleo sagradoa un fiel por estar enfermo, en peligro de muerte, o simplemente por su edad avanzada. Con esta acción se significa que le es concedida al enfermo o al anciano una gracia especial, eficaz para fortalecerlo y reconfortarlo en su enfermedad, y prepararlo para el encuentro con Dios. EXOUSIA ELECCION:
AUTORIDAD/POTESTAD SACRAMENTAL
(Potestas sacra)
Aunque formalmente sean distintos, la autoridad y el poder se pueden estudiar juntos. La fuente de toda autoridad es Dios (Dan 7,14); todo poder pertenece a Dios como creador (Gén 1-2) y salvador del pueblo. Él ha querido que la humanidad participe de su autoridad y poder (Gén 1,28-30). En la sociedad la autoridad es atribuida a personas con unas capacidades y un prestigio especiales, o con una función oficial 1. La autoridad en la Iglesia es el derecho a establecer normas que han de obedecerse y enseñanzas que han de aceptarse. La fuente de la autoridad es Cristo, que actúa a través del Espíritu Santo. QUE ES EL REINO :
Meditación del Papa Francisco
Nosotros sabemos que la historia tiene un centro: Jesucristo, encarnado, muerto y resucitado; que está vivo entre nosotros y que tiene una finalidad: el Reino de Dios, Reino de paz, de justicia, de libertad en el amor.
Y tiene una fuerza que la mueve hacia aquel fin: es la fuerza del Espíritu Santo. Todos nosotros tenemos el Espíritu Santo que hemos recibido en el bautismo. Y él nos empuja a ir hacia adelante en el camino de la vida cristiana, en el camino de la historia, hacia el Reino de Dios.
Este Espíritu es la potencia del amor que ha fecundado el seno de la Virgen María; y es el mismo que anima los proyectos y las obras de todos los constructores de paz. Donde hay un hombre y una mujer constructor de paz, es exactamente el Espíritu Santo quien ayuda y lo empuja a hacer la paz» (S.S. Francisco ¿Qué son las parábolas?
Las parábolas son relatos, historias escuetas, claras, sencillas, y su finalidad es transmitir una enseñanza del modo más comprensible y fácil de recordar.
En todas destaca la pequeñez de los comienzos; y el crecimiento progresivo de este Reino; su fuerza regeneradora para los llamados por Dios a la salvación, que alcanzarán si corresponden a esa vocación.
Jesús predica utilizando parábolas, es decir, ejemplos vivos, imágenes tomadas de la vida ordinaria, dándoles contenidos ricos y amplios QUE SON LOS SIGNOS:El Papa Francisco meditó hoy sobre los “signos de los tiempos” y cómo el cristiano está llamado a interpretarlos a través del silencio, la reflexión y la oración gracias a la libertad que ha donado al hombre. Un ejemplo: ¿Por qué ha ocurrido algo? Y orar... silencio, reflexión y oración. Solamente así podremos entender los signos de los tiempos, qué quiere decir Jesús
Jesús habla a los campesinos que “en su simplicidad” saben “distinguir el grano de la cizaña”.
“Los tiempos cambian y nosotros los cristianos debemos cambiar continuamente. Debemos cambiar firmes en la fe en Jesucristo, firmes en la verdad del Evangelio, pero nuestra actitud debe moverse continuamente según los signos de los tiempos”
El Papa comentó el Evangelio del día en el que Jesús habla precisamente de “los signos de los tiempos” y advierte de los hipócritas que disciernen las cosas del mundo pero no las de Dios.
Francisco recordó que Dios ha hecho libre al hombre y que para hacer uso de esa libertad “debemos abrirnos a la fuerza del Espíritu y entender bien qué sucede dentro y fuera de nosotros” a través del “discernimiento”. La Pascua no es simplemente una fiesta entre otras: es la Fiesta de las Fiestas, Solemnidad de las solemnidades, como la Eucaristía es el Sacramento de los sacramentos (“el gran Sacramento”). S. Atanasio la llama “el gran domingo”, así como la Semana Santa es llamada en Oriente “la gran semana”. El Misterio de la Resurrección, en el cual Cristo ha aplastado a la muerte, penetra en nuestro viejo tiempo con su poderosa energía, hasta que todo le esté sometido”. (Catecismo de la Iglesia Católica # 1169)
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Pascua viene del latín páscae, o paso.
· “comprende cincuenta días "los cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo”
· Durante estos días se canta especialmente el Aleluya y se dice el Regina Cœli (en lugar del Angelus).
· Su color litúrgico es el blanco.
Por qué es importante
Después de la Cuaresma y el Triduo Pascual, estamos listos para celebrar la victoria de nuestro Señor Jesús sobre la muerte, listos para celebrar su Resurrección durante cincuenta días. QUE ES LA PASION Y MUERTE DE JESUS: «Pasión» significa «agonía» o «sufrimiento». La «Pasión de Cristo» se entiende generalmente que empieza con la última comida que Jesús tuvo con sus doce apóstoles (la Última Cena); continúa con su agonía y apresamiento en el Huerto de Getsemaní, su juicio ante Poncio Pilato, su azotamiento en la columna, su carga de la cruz, y termina con su crucifixión y muerte,existen dos aspectos de la muerte de Jesús y que han sido causa de una gran controversia. Uno es la naturaleza de la herida en el costado, y el otro es la causa de muerte luego de solo varias horas en la cruz. Pasión de Cristo o de Jesús es la denominación convencional utilizada para englobar los episodios evangélicos que narran los sucesos protagonizados por Jesucristo entre la última cena y su crucifixión y muerte. RESURRECCION Y GLORIFICACION: “Al tercer día” (de su muerte), Jesús resucitó a una vida nueva. Su alma y su cuerpo, plenamente transfigurados con la gloria de su Persona divina, volvieron a unirse. El alma asumió de nuevo el cuerpo y la gloria del alma se comunicó en totalidad al cuerpo. Por este motivo, «la Resurrección de Cristo no es un retorno a la vida terrena. Su cuerpo resucitado es el mismo que fue crucificado, y lleva las huellas de su Pasión, pero ahora participa ya de la vida divina, con las propiedades de un cuerpo glorioso» (Compendio, 129). La glorificación es la obra futura y final de Dios sobre los Cristianos, cuando Él transforme nuestro cuerpo físico mortal a cuerpos eternos inmortales con los cuales habitaremos para siempre.

! .CREO EN UN SOLO DIOS.!

.CREO EN UN SOLO DIOS
Magisterio del C.E I de Constantinopla
II ecum?co (contra los macedonianos, etc.)
Condenaci?e los herejes
Can. 1. No rechazar la fe de los trescientos dieciocho Padres reunidos en Nicea de Bitinia, sino que permanezca firme y anatematizar toda herej? y en particular la de los eunomianos o anomeos, la de los arrianos o eudoxianos, y la de los semiarrianos o pneumat?os, la de los sabelinos, marcelianos, la de los fotinianos y la de los apolinaristas.
S?olo Niceno-Constantinopolitano
Versi?obre el texto griego
Creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles o invisibles. Y en un solo Se?Jesucristo, el Hijo unig?to de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, nacido no hecho, consustancial con el Padre, por quien fueron hechas todas las cosas; que por nosotros los hombres y por nuestra salvaci?escendi? los cielos y se encarn?r obra del Esp?tu Santo y de Mar?Virgen, y se hizo hombre, y fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato y padeci?fue sepultado y resucit? tercer d?seg?as Escrituras, y subi?los cielos, y est?entado a la diestra del Padre, y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendr?in. Y en el Esp?tu Santo, Se?y vivificante, que procede del Padre, que juntamente con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, que habl?r los profetas. En una sola Santa Iglesia Cat?a y Apost?a. Confesamos un solo bautismo para la remisi?e los pecados. Esperamos la resurrecci?e la carne y la vida del siglo futuro. Am?
Seg?a versi?e Dionisio el Exiguo
Creemos [creo] en un solo Dios, Padre omnipotente, hacedor del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Se?Jesucristo, Hijo de Dios y nacido del Padre [Hijo de Dios unig?to y nacido del Padre] antes de todos los Siglos [Dios de Dios, luz de luz], Dios verdadero de Dios verdadero. Nacido [engendrado], no hecho, consustancial con el Padre, por quien fueron hechas todas las cosas, quien por nosotros los hombres y la salvaci?uestra [y por nuestra salvaci?descendi? los cielos. Y se encarn? Maria Virgen por obra del Esp?tu Santo y se human? se hizo hombre], y fue crucificado [crucificado tambi? por nosotros bajo Poncio Pilato, [padeci? fue sepultado. Y resucit? tercer d?[seg?as Escrituras. Y] subi? cielo, est?entado a la diestra del Padre,  otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos: y su reino no tendr?in. Y en el Esp?tu Santo, Se?y vivificante, que procede del Padre [que procede del Padre y del Hijo] , que con el Padre y el Hijo ha de ser adorado y glorificado que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado), que habl?r los santos profetas [por los profetas]. Y en una sola santa Iglesia, Cat?a y Apost?a. Confesamos [Confieso] un solo bautismo para la remisi?e los pecados. Esperamos [Y espero] la resurrecci?e los muertos y la vida del siglo futuro [venidero]. Am?

! .LA PASCUA.!

.LA PASCUA
La Pascua del nuevo pacto es el día establecido a través del sacrificio de Jesús para el perdón de los pecados de la humanidad. Jesús deseó ansiosamente guardar esta Pascua con sus discípulos. Sin embargo, en la actualidad hay muchos cristianos que creen en Jesucristo, pero difícilmente podemos encontrar alguno que guarde la Pascua del nuevo pacto que Jesús estableció a través de su sangre. Jesús estableció la Pascua como el nuevo pacto, diciendo: “¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!”, pero esta verdad desapareció.
En el año 325 d. C., la Pascua fue abolida en el Concilio de Nicea convocado por el emperador Constantino. Este fue el primer concilio religioso mundial, el cual marcó un punto importante en la historia del cristianismo. Revisemos la historia desde la iglesia primitiva hasta el Concilio de Nicea celebrado en el año 325, en el cual se abolió la Pascua del nuevo pacto.
La verdad de la iglesia primitiva
Jesús celebró la Pascua al anochecer del día catorce (jueves) del primer mes según el calendario sagrado, murió en la cruz al día siguiente, el día quince (viernes), y resucitó el día siguiente del Día de Reposo (domingo) que viene después del día quince. Por lo tanto, la iglesia primitiva celebraba la Santa Comunión de la Pascua la noche del día catorce del primer mes de acuerdo con el testamento de Jesús.
1 Corintios 5:7-8 “ La historia eclesiástica conserva la memoria de tres fases distintas en la disputa respecto al tiempo apropiado de celebrar la Pascua.
Primera Fase
La primera fase de la controversia trataba sobre la legalidad de celebrar la Pascua en un día de semana. Leemos en Eusebio (Historia de la Iglesia V.23). “Un asunto de no pequeña importancia surgió en ese tiempo (es decir, el tiempo del Papa San Víctor I, cerca de 190 d.C.). Las diócesis de toda Asia, basadas en una antigua tradición, sostenían que la fiesta de la Pascua vivificadora siempre se debía celebrar el décimo cuarto día de la luna [epi tes tou soteriou Pascha heortes], en cuyo día se le ordenó a los judíos sacrificar el cordero, alegando que el ayuno debía terminar ese día, sin importar en qué día de la semana cayera. Sin embargo, no era costumbre de las Iglesias en el resto del mundo terminarla de ese modo, pues observaban la práctica, que ha prevalecido desde la tradición apostólica hasta el presente, de terminar el ayuno solamente el día de la Resurrección de Jesucristo. Se celebraron sínodosy reuniones sobre este asunto, y todos unánimemente a través de correspondencia mutua redactaron un decreto eclesiástico que el misterio de la Resurrección del Señor no debía celebrarse en ningún otro día, sino el domingo y que se debe observar el cierre del ayuno pascual en ese día solamente.” Estas palabras del padre de la historia eclesiástica, seguidas por algunos extractos que hace de las controversiales cartas de su tiempo, nos dice casi todo lo que conocemos respecto a la controversia pascual en su primera etapa.
Segunda Fase
La segunda etapa en la controversia Pascual se centra alrededor del Primer Concilio de Nicea (325 d.C.). Dado que el gran festival de Pascua se celebraría siempre en domingo, y no coincidiría con ninguna fase particular de la luna, que podía ocurrir en cualquier día de la semana, surgió una nueva disputa sobre la determinación del domingo mismo. No ha llegado hasta nosotros el texto del decreto del Concilio de Nicea que fijaba, o al menos indicaba un acuerdo final, sobre la dificultad, pero tenemos un importante documento insertado en la “Vida de Constantino” (III, XVIII ss.) de Eusebio. El emperador mismo, escribiendo a las Iglesias después del Concilio de Nicea, los exhorta a adoptar sus conclusiones y dice entre otras cosas: “En esta reunión se discutió el asunto concerniente al muy santo día de la Pascua, y se resolvió por el juicio unánime de todos los presentes que la fiesta debe celebrarse por todos y en cada lugar en uno y el mismo día. Y primero que todo parece una cosa indigna que en la celebración de los judíos, que impíamente se mancharon las manos con un enorme pecado… pues hemos recibido de Nuestro Salvador un modo diferente… Y yo personalmente me he comprometido a que esta decisión debe tener la aprobación de sus Sagacidades con la esperanza de que sus Sabidurías admitan gustosamente que la práctica que se observa en la ciudad de Roma y en África, a través deItalia y Egipto… con completa unidad de juicio.”
Tercera Fase
La tercera etapa de la controversia pascual se debió principalmente a los ciclos divergentes que Roma había adoptado y rechazado sucesivamente en su intento por determinar más exactamente la fecha de la Pascua. Los misioneros romanos que vinieron a Inglaterra en el tiempo del Papa San Gregorio IMagno encontraron que los cristianos británicos, representantes de aquel cristianismo que había sido introducido en Bretaña durante el período de la ocupación romana, todavía se adherían a un sistema antiguo de computar la Pascua, el cual Roma misma había dejado a un lado. Los cristianos británicos eirlandeses no eran cuartodecimanos, de lo que algunos injustificadamente los acusaban, pues ellos celebraban el festival Pascual el domingo. Se supone (por ejemplo, por Krusch) que ellos observaban un ciclo de ocho-cuatro años y no el ciclo de 532 años de Victorio, el cual fue adoptado en Galia, pero el más reciente investigador del asunto (Schwartz, p. 103) declara que es imposible determinar qué sistema ellos seguían y él mismo se inclina a la opinión de que ellos derivaban su regla de cómputo Pascual directamente de Asia Menor.
Determinación de la fecha de Pascua
ada año que pasa vemos que la fecha de Pascua no es siempre la misma, unas veces cae en marzo y otras veces en abril sin responder, aparentemente, a ninguna lógica. Desde los comienzos de la cristiandad, y durante muchos años, no hubo unidad de criterios respecto a la determinación de la fecha de la celebración de la Pascua de Resurrección, cuestión que estuvo ligada a discrepancias entre los diversos calendarios que existieron durante muchos siglos. En el año 325 se celebró el Concilio de Nicea y allí se resolvieron dos cuestiones muy importantes en esta historia: la Pascua debe celebrarse en el día del Señor, o sea en domingo y la fecha de la Pascua no debía coincidir con la Pascua Judía.
La Pascua judía o Pésaj recuerda el cruce del pueblo de Israel por el mar Rojo a la salida de Egipto, hecho que se habría producido en la Luna llena siguiente al equinoccio de primavera del hemisferio norte. Hay que tener en cuenta que la fecha de la Pascua judía está basada en un calendario lunar como lo era el del pueblo hebreo y se celebra el día 15 del mes de “nisán” fecha que coincide con el mes de marzo o abril de nuestro calendario actual.
Primer Concilio de Constantinopla. Año 381
II concilio ecuménico. Reunido durante el pontificado del Papa San Dámaso y el Emperador Teodosio el Grande. Contra los macedonianos Macedonio, patriarca de Constantinopla, admit?la divinidad del Verbo pero la negaba en el Esp?tu Santo; dec?que era una criatura de Dios, una especie de superministro de todas las gracias.
Reunido durante el pontificado del Papa San D?so y el Emperador Teodosio el Grande, reafirm? divinidad del Esp?tu Santo. Contra los macedonianos.
El Esp?tu Santo es verdadero Dios, como el Hijo y el Padre. (S?olo Niceno - Constantinopolitano). CONCILIO DE NICEA:
Los dos consejos de Nicea o Nicea eran concilios ecuménicos de la iglesia cristiana que tuvo lugar en 325 y 787, respectivamente. El Primer Concilio de Nicea, el primer concilio ecuménico celebrado por la iglesia, es mejor conocido por su formulación del Credo de Nicea, la declaración dogmática más temprana de la ortodoxia cristiana. El consejo fue convocado en el año 325 por el emperador romano Constantino I en un intento de resolver la controversia planteada por el arrianismo sobre la naturaleza de la Trinidad. Casi todos los que asistieron provenían de la región del Mediterráneo oriental.
Fue la decisión del consejo, formalizada en el Credo de Nicea, que Dios el Padre y Dios el Hijo eran consustancial y coeterno y que la creencia de Arian en un Cristo creado por y por lo tanto inferior al Padre era herético. Arrio mismo fue excomulgado y desterrado

! .DE DONDE SALIO LA PALABRA EUCARISTIA-HOSTIA.!

.DE DONDE SALIO LA PALABRA EUCARISTIA-HOSTIA
Usted
Una vez, al pensar en el “Sacramento de la Caridad”, me hice la siguiente pregunta: ¿Por qué será que solemos asociar “Eucaristía” con “hostia”?
Se habla de adorar la hostia, arrodillarse frente a la hostia, llevar la hostia en procesión (en la fiesta del Corpus Christi), guardar la hostia… Una niña se acercó un día a la catequista y le preguntó: “¿cuánto tiempo falta para que yo tome la hostia?”. La niña se refería a la primera comunión.
Tuve entonces la idea de ir tras el origen de la palabra “hostia”. Miré un diccionario (es más, varios) y descubrí que, en latín, “hostia” es prácticamente sinónimo de “víctima”. A los animales sacrificados en honor de los dioses, las víctimas ofrecidas en sacrificio a la divinidad, los romanos los llamaban “hostia”. A los soldados derribados en la guerra, víctimas de la agresión enemiga, por defender al emperador y a la patria, les llamaban “hostia”.
Relacionada con la palabra “hostia” está la palabra latina “hostis ”, que significa “enemigo”. De ahí vienen palabras como “hostil” (agresivo, amenazador, enemigo), “hostilizar” (agredir, provocar, amenazar). La víctima fatal de una agresión, por consiguiente, es una “hostia”.
Entonces sucedió lo siguiente: el cristianismo, al entrar en contacto con la cultura latina, incluyó en su lenguaje teológico y litúrgico la palabra “hostia” exactamente para referirse a la mayor “víctima” fatal de la agresión humana: Cristo, muerto y resucitado.
Los cristianos adoptaron la palabra “hostia” para referirse al Cordero inmolado (victimado) y, al mismo tiempo, resucitado, presente en la Eucaristía. La palabra “hostia” significó luego, la realidad que Cristo mismo mostró en la última cena:
“Este es mi cuerpo….esta es mi sangre que será derramada”.
El pan consagrado, por lo tanto, es una “hostia”, es más, la “hostia” verdadera, es decir, el propio Cuerpo del resucitado, una vez mortalmente agredido por la maldad humana y ahora vivo entre nosotros, hecho pan y vino, entregado como alimento y bebida: Tomen y coman… Toman y beban…
Desgraciadamente, con el pasar del tiempo, se perdió mucho este sentido profundamente teológico y espiritual que asumió la palabra “hostia” en la liturgia del cristianismo romano primitivo y se centró casi sólo en la materialidad de la “partícula circular de masa de pan de ácimo que es consagrada en la misa” – a tal punto que terminamos llamando “hostias” incluso a las partículas aún no consagradas.
Hoy en día, cuando hablo de “hostia”, pienso en la “víctima pascual”, pienso en la muerte de Cristo y en su resurrección, pienso en el misterio pascual. Hostia para mí es eso: la muerte del Señor y su resurrección, su total entrega por nosotros, presente en el pan y en el vino consagrados. Es por eso que, tras la invocación del Espíritu Santo sobre el pan y el vino y la narración de la última cena del Señor, en la misa, toda la asamblea canta:
“Anunciamos tu muerte y proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús”.
Frente a esta “hostia”, es decir, frente a este misterio, la gente se inclina en profunda reverencia, se arrodilla y se sumerge en profunda contemplación, asumiendo el compromiso de ser también así: “que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios” (Rm 12,1) Adorar la “hostia” significa rendirse a su misterio para vivirlo en el día a día. Y comulgar la “hostia” significa asimilar su misterio en la totalidad de nuestro ser para volvernos como Cristo: hostia, entregada en servicio a los hermanos.
Y ahora entiendo mejor cuando el Concilio Vaticano II, al exhortar a la participación conciente, piadosa y activa del “sacrosanto misterio de la Eucaristía”, añade: “aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él, se perfeccionen día a día por Cristo mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos” (SC 48).

! Títulos cristológicos.!

Títulos cristológicos
Ponerse teológicamente ante la problemática de los "títulos cristológicos" significa tomar en cuenta un doble dato. El primero es el que permite constatar la irreductibilldad del Jesús de Nazaret a las innumerables clasificaciones que la mente humana, junto con la fe, ha logrado expresar a lo largo de los siglos. Su persona destaca cada vez más, superando las diferentes cualificaciones, y muestra la grandeza del misterio ante el límite de la persona humana, que lo puede captar siempre y solamente como un novum que se le ofrece.
El segundo dato es el que permite obtener ciertos resultados que favorecen la percepción tanto de la historicidad de Jesús de Nazaret, en su revelación como enviado del Padre, como la comprensión de la comunidad primitiva. En una palabra, nos enfrentamos con aquella síntesis real entre el dato histórico y la experiencia de fe que permite a la teología fundamental una aproximación totalmente especial a la cristología (l Cristología fundamental). La síntesis obtenida no humilla en lo más mínimo ni contradice al elemento histórico y al de fe; al contrario, los revaloriza a ambos. En efecto, muestra que la experiencia de fe va siempre ligada a un acontecimiento histórico; pero éste no es nunca un factum brutum, sino que guarda siempre relación con un sujeto y una cultura que lo plasman, haciéndolo significativo para el presente y una condición de comprensión del futuro y, por eso mismo, "historia".
Los principales nombres que se le dan a Jesús. Todos los títulos que se le dan nos demuestran la riqueza escondida en Jesús, el Hijo de Dios.
Leyendo los Santos Evangelios nos sorprende la variedad de nombres que se le dan a Cristo, ya sea por parte de los evangelistas o porque el mismo Cristo se los aplica a sí mismo: Camino, Verdad, Vida, Pastor, Rey, Luz, Pan, Maestro, Compañero de camino, Resurrección, Vida, Salvador, Mesías, Cordero de Dios, etc.. Esto nos demuestra la riqueza inmensa que encierra el corazón de Cristo. Acerquémonos, pues, al Evangelio para descubrir la hondura y profundidad de su Amor.
A lo largo de los Evangelios podemos descubrir diversos títulos de Jesús. Todos nos demuestran que ha sido el hombre más grande de la historia. Muchos hombres han sido admirados, pero no siempre amados. Jesucristo es el único hombre que ha sido amado más allá de su tumba.
A los dos mil años de su muerte, legiones de hombres y mujeres, dejando su familia paterna y su familia futura, sus riquezas y su Patria, despojándose de todo, han vivido sólo para Él. Jesucristo ha sido amado con heroísmo.
Millares y millares de mártires dieron por Él su sangre. Millares y millares de santos centraron en Él su vida. Jesús ha sido también el hombre más combatido de la humanidad. ¿Qué tendrá este hombre que murió hace dos mil años y hoy molesta a tantos vivos? ¿Qué tendrá este hombre que sigue enterrando a sus mismos enemigos y Él sigue vivo? ¿Quién es Jesús?
Fray Luis de León ha escrito lo siguiente: "Vienen a ser casi innumerables los nombres que la Escritura divina da a Cristo, porque le llama León y Cordero, y Puerta y Camino, y Pastor y Sacerdote, y Sacrificio y Esposo, y Vid y Pimpollo, y Rey de Dios y Cara suya, y Piedra y Lucero, y Oriente y Padre, y Príncipe de Paz y Salud, y Vida y Verdad, y así otros nombres sin cuento".
¿Quién es, pues, Cristo?
Aún resuena en nuestros oídos la pregunta que el mismo Cristo formuló hace dos mil años: "¿Quién decís que soy Yo?" (Mateo 16, 16-17).
A esta pregunta respondió su mismo Padre celestial, respondió la gente que le vio y le escuchó y respondió el mismo Jesús.
Todos los títulos que se le dan nos demuestran la riqueza escondida en Jesús, el Hijo de Dios. Es la riqueza que Dios Padre quiso compartir con la humanidad. Cada uno de nosotros va haciendo a lo largo de la vida diversas experiencias de Jesucristo. Lo importante es estar abierto a este Pozo insondable y acercarnos cada día a sorber aunque sólo sea una gota de su agua saciativa y refrescante.
Ojalá terminemos nuestra vida con el nombre de Jesús en nuestros labios y en nuestro corazón. Con solo escuchar este nombre el alma se pacifica, el corazón se enardece y se ensancha. ¿Cómo no predicarlo por todos los rincones del mundo? En Él está la salvación.
1. Jesús
San Mateo nos dice así, de parte del ángel: Le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt 1,21). Son palabras del ángel a José. Este nombre expresa la misión del Hijo de Dios al encarnarse. Revela el motivo de la encarnación. Jesús en lengua hebrea se dice Yehoshuah y quiere decir Yahvéh salva, Dios salva; quiere decir, pues, Salud-dador.
Este el nombre que resume todos los demás que enunció Fray Luis de León. Es el nombre más suave. Así lo dirá san Bernardo: Nada más suave de cantar, nada más grato de oír, nada tan dulce de pensar, como Jesús, Hijo de Dios.
¡Jesús! No existe bajo el cielo otro nombre, dado a los hombres, en el cual hayamos de salvarnos (Act 4,12).
Manuel de Iribarne cuenta la muerte trágica de Francisco Pizarro diciendo: Pizarro quedó solo en medio de sus enemigos, que arremetieron contra él sin compasión. Atacado por todas partes, el viejo soldado se mantuvo en pie defendiéndose durante algún tiempo, hasta que su nervudo brazo se rindió a la fatiga, incapaz de sostener la espada.
Martín Bilbao le asestó entonces una furiosa cuchillada en el cuello, que dio con él de bruces sobre las losas. Un surtidor de sangre caliente brotó de su garganta. Al caer, el conquistador del Perú pidió confesión a voces. Dícese que antes de lanzar su postres aliento, como español y como cristiano, trazó una cruz con su propia sangre en el suelo -única firma que usó en vida- y luego la besó devotamente. Un tenue y suspirado ¡Jesús! Se escapó de sus labios"
Un nombre, pues, que trae consuelo y confianza incluso en el mismo trance de la muerte trágica.
2. Jesús: Cordero de Dios
Así lo nombró Juan Bautista a orillas del Jordán (cf Jn 1, 29). ¿Qué quiso significar Juan? Tal vez estaba indicándolo como el verdadero Cordero Pascual (cf Ex 12,6), o tenía en mente el cordero del sacrificio cotidiano en el templo (cf Ex 29,38); o tal vez al Siervo de Yahvéh, de Isaías, llevado al matadero como corderito mudo (cf Is 53, 6,7); podía también querer resaltar su cualidad de inocencia o su disposición al sufrimiento.
Es Cordero que quita el pecado del mundo, no sólo que lo lleva. Y san Juan dice que quita y no que quitará, para indicar y significar la virtud natural de Cristo de quitar los pecados.
3. Jesús: Profeta
Este es el profeta Jesús, de Nazaret en Galilea (Mt 21, 9-11). Jesús fue el Profeta esperado. ¿Qué es una profecía? Es un conocimiento impreso en la mente del profeta mediante una revelación divina; es una señal de la divina presciencia.
¿Qué clase de profeta: taumaturgo (que obra milagros), reformador, mesiánico?
Jesús no rechaza el intento popular de colocar su obra y su personalidad dentro del marco de profetismo, pero la supera porque no sólo anuncia la venida del Reino, sino que la realiza en Él mismo. Es profeta, también, porque es rechazado y perseguido; así supera la imagen del profeta mesiánico nacionalista, apocalíptico y espectacular.
Como Profeta Jesús tuvo conocimiento del corazón del hombre. Conocía lo que había en el corazón de Natanael (cf Jn 1, 43). Conocía los pecados de la samaritana (cf Jn 4, 17-18). Conocía las murmuraciones internas de los escribas cuando sana al paralítico (cf Lc 9, 46). Conocía los juicios del fariseo cuando la pecadora lava sus pies con lágrimas (cf Lc 7, 36-50). Conocía la traición de Judas (cf Jn 13, 27). ¡Él conocía lo que hay en el corazón del hombre!
Pero Jesús fue más que un Profeta. Y con sus profecías demostró que era enviado de Dios y además demostró que era Dios. Todo cuanto Él decía lo sabía como Dios y también como Hombre.
4. Jesús: Mesías
Elegido y ungido por Dios y enviado con una misión. Jesús no sólo no usa el término de Mesías, sino que positivamente tiene una actitud de ocultamiento y reserva en este sentido. Impone silencio a los demonios para que no lo descubran como Mesías (Cf Mc 1, 33; 3, 12; Lc 4, 41).
Pero ocurre también que a Jesús le preguntan si es Él el Mesías y responde diciendo: Sí, pero...; sí, pero no del modo como vosotros pensáis.. Su mesianismo va a escandalizar, va a defraudar a muchos, va a ser signo de contradicción, una piedra de escándalo para los judíos.
Cristo había sido reacio a confesar públicamente su identidad mesiánica. Tenía el peligro de que le entendieran en sentido político-nacional, cuando su misión era otra muy distinta. Y cuando lo confesó públicamente en la Pasión, ante el sumo sacerdote, fue tratado de blasfemo.
5. Jesús: Hijo de David
Jesús no se lo aplica nunca espontáneamente, aunque tampoco lo niega cuando se lo atribuyen (Mt 21, 9-15). La muchedumbre lo considera como hijo de David (Mt 12, 23-27; Mc 10, 47-48; Lc 18, 38-39); pero Jesús no reivindica dicho título, como si tuviese miedo a la exaltación política que ello traería consigo. Era en tiempos de Jesús uno de los títulos de más acusado trasfondo político.
6. Jesús: el Hijo del hombre
Tiene estos sentidos:
Primero: Hijo del hombre en clara referencia al texto de Daniel (7, 9-14). Con ellos viene a indicar que su mesianismo es divino. En efecto, el hijo del hombre es preexistente, proviene del cielo y aparece junto al anciano sobre la nube, lugar de las manifestaciones de Dios.
Segundo: Jesús, al usar el título de hijo del hombre, lo hace en conexión con la función del siervo de Yavé, en cuanto que su mesianismo de origen divino y trascendente se realiza con la misión de redimir a la humanidad (Mateo 20, 28), perdonar los pecados, juzgar, consolar a los pecadores. Jesucristo emplea este título ochenta y dos veces.
Tercero: Hijo del hombre por ser verdadero hombre. Es el hijo de hombre más extraordinario de todos. Hijo de hombre porque sufrirá todo tipo de humillaciones, porque no tendrá donde reclinar la cabeza. Une la función del Hijo del Hombre con la del siervo de Yavé humillado, servidor y sufrido.
7. Jesús: Maestro
Es curioso ver que de un total de cincuenta y ocho veces en que aparece la palabramaestro en el Nuevo Testamento, cuarenta y ocho se encuentran en los evangelios, y cuarenta y uno referido a Jesús. En muchas ocasiones se dice en el evangelio que Jesúsenseña a los discípulos y a la gente. La actividad pública de Jesús se caracteriza por su enseñanza, por lo que parece justificado hablar respecta a Él designándolo comoMaestro.
Jesús enseña en los lugares públicos de carácter religioso, dirigiéndose a la gente que allí se reúne: en la sinagoga los días de sábado y en el área del templo.
Ocasionalmente los evangelios mencionan la actividad de enseñanza al aire libre, o en las plazas de la aldea.
La instrucción de Jesús se dirige a la gente sin distinción alguna o a los discípulos por separado.
La forma de enseñanza de Jesús corresponde a la de la tradición bíblica, sapiencial y de las escuelas judías: sentencias proverbiales, semejanzas, parábolas, etc.
Este título de Jesús Maestro será objeto de todo un capítulo más adelante.
8. Jesús: Señor
Superior a todos, de condición divina. El título Señor se refiere más directamente a las relaciones de Cristo con nosotros. La función magisterial de Jesús, según el primer evangelista, tiende a coincidir con la de Señor de los discípulos, hasta el punto de que ninguno de ellos puede arrogarse el título de maestro.
En concomitancia con esta acentuación del papel autorizado de Jesús en el evangelio de Mateo, los discípulos se dirigen a Jesús dándole el título de Señor, mientras que son los demás, los de fuera, los que llaman a Jesús maestro. También el evangelio de Lucas revela esta tendencia a reservar el uso del título maestro para los que son extraños al grupo de los discípulos, mientras que estos últimos llaman a Jesús Señor
9. Jesús: Hijo de Dios
Jesús al presentar al Padre, indirectamente se está revelando a sí mismo como el Hijo en un sentido único y trascendente. No es que busque su gloria al revelarse como el Hijo; es que al revelar la gloria del Padre, inevitablemente revela la suya propia.
Es en el evangelio de san Juan donde Jesús se presenta como el Hijo en un sentido único y trascendente. La relación única entre ambos la presenta mediante un conocimiento mutuo único (Jn 1, 18: 10, 15; 17, 25), un amor recíproco también exclusivo (Jn 5, 20; 14, 31; 17, 24.26), mediante la unidad de ambos en la acción (Jn 5, 17.19.20.30), que hace que los dos sean una misma cosa (Jn 14, 10; 17, 21-22). De este modo, quien honra al Padre honra al Hijo (Jn 5, 22-27), y quien ve al Hijo ve igualmente al Padre.
Este es el secreto de la vida íntima de Jesús: su filiación divina. Hay en él, junto a su condición divina, una atracción continua del Padre, un deseo de estar a solas con Él; deseo que a veces sólo puede cumplir quedándose toda la noche de oración tras una jornada agotadora de actividad. Parece como si la esencia misma de la personalidad de Jesús fuese su relación con el Padre. Era algo obsesivo en Él. Incluso le llamaba Abbá, papá, expresando así la conciencia de su filiación divina.
Jesús nos ha introducido por adopción en la relación única filial que él mantiene con el Padre. Ser cristiano es ser hijo en el Hijo.
10. Jesús: Mesías, el Hijo de Dios vivo
Jesús no se autodesigna nunca como el mesías. Son los otros, los discípulos o la gente quienes lo llaman mesias, christós, o con fórmulas equivalentes como hijo de David.
No sólo Jesús no se presenta nunca como mesías, sino que se muestra reticente y en algunos casos contrario frente a semejante reconocimiento por parte de los demás. Incluso cuando Pedro le confesó como Mesías, les impuso a todos los apóstoles severamente que no hablasen de él a nadie (cf. Mc 8, 30).
Se trata del famoso secreto mesiánico. ¿Por qué? Porque había tendencia de entender el término mesias desde el punto de vista demasiado político y social. Y Jesús quería evitar a toda costa ese significado. No es un mesías político ni social, sino un mesías espiritual, un ungido de Dios, que nos salvó del pecado a través de su pasión y muerte en la cruz. No vino a instaurar un mesianismo nacionalista judío. Incluso la fuerte acentuación religiosa de su proyecto, que incluye una nueva imagen de Dios-Padre que acoge a los pobres, a los pequeños y desamparados, a los pecadores y a los extranjeros, choca abiertamente con la visión de un mesianismo político.
Además, la propuesta de una síntesis ética que se caracteriza por el amor gratuito y universal que abraza incluso a los enemigos no se presta a la realización de un programa mesiánico de tipo revolucionario y socializante.
De hecho, Jesús con sus opciones y sus tomas de posición defraudó las esperanzas mesiánico-nacionalistas.
11. Jesús: Salvador
Jesucristo vino a salvar al hombre, no tanto a las circunstancias molestas. Por eso, aún con la venida de Cristo Salvador, perdura el mal en el mundo, sobre todo el mal físico (cf. Mt 19, 12-13; Mc 1, 14-15).Vino a salvar a todo el hombre: sea en el alma, sea el cuerpo. Y vino a salvar a todos los hombres (cf. Mt 28, 19-20). Esa salvación supuso un cambio interior del hombre. La salvación de Cristo nos hace hombres nuevos.
¿Cómo nos salvó? Encarnándose, muriendo por nosotros, satisfaciendo y reparando nuestro pecado.
Nosotros recibimos la salvación reconociéndonos pecadores, abriéndonos a esa salvación en los sacramentos. Estamos llamados a ser co-salvadores con Cristo, mediante nuestro sacrificio, nuestro apostolado directo.
12. Jesús: Siervo de Yavé
Este calificativo hace referencia al hecho de que está íntimamente unido a Dios y que sufrirá por nosotros.
13. Jesús: Sumo sacerdote
Sumo Sacerdote, pues es el puente más directo para unirnos a Dios.
14. Jesús: Mediador
Ya que es el intermediario ante Dios de nuestras necesidades.
15. Jesús: Juez
Porque juzgará en el último día.
16. Jesús: Santo de Dios
Se le denomina Santo de Dios dado que es Hijo de Dios.