.Soteriologia, doctrina de la salvación
Según indica el término, soteriologia. significa palabra sobre la salvación (sótería). Por ello, la teología entera de la historia de la salvación de la que no puede separarse la doctrina sobre «Dios en sí» (la teología simplemente) — es.. s... Y, a la inversa, la s.... jamás debería reducirse a la mera doctrina del perdón de los pecados. Pues, ya previamente al pecado y al perdón de los pecados, la salvación del hombre no es obra solamente suya (sobre la base de un orden de la creación), sino una comunicación libre de Dios mismo por la gracia, la cual no sólo se da como oferta de esa comunicación divinizadora, sino también como aceptación libre de la misma, que se debe precisamente a la acción de la gracia en cuanto eficaz. Si, por consiguiente, la s. es la doctrina de la salvación del hombre (es decir, de la posibilidad establecida por Dios y de la realidad de su cumplimiento) en Jesucristo, entonces una s. debe incluir todos estos momentos «supralapsarios» en su temática obligada de antemano. es cierto, sin embargo, que Dios ha permitido el pecado como condición para la aparición de su amor radical por el que se comunica a sí mismo, el cual es más grande y absoluto que la contradicción contra él. El hombre, que como criatura ha de responsabilizarse ineludiblemente en el proceso de la decisión, de cara al pecado ciertamente debe distinguir (frente a la doctrina de una predestinación a la culpa) entre «voluntad» y «permisión» de Dios.
Soteriología como teología de la muerte de Jesús
Un..s...que en la muerte de Jesús sólo ve la forma casualmente dispuesta de una satisfacción, la cual hubiera podido conseguirse de otro modo, desconoce la importancia central de la muerte de Jesús como tal, y no logra hacer comprensible la interna significación redentora de nuestra muerte en Cristo como acontecer radical y definitivo de la redención subjetiva.......
JESUCRISTO ÚNICO SALVADOR
El cometido fundamental de la Iglesia en todas las épocas y particularmente en la nuestra —como recordaba en mi primera Encíclica programática— es "dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo"
La misión universal de la Iglesia nace de la fe en Jesucristo, tal como se expresa en la profesión de fe trinitaria: "Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos... Por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo y, por obra del Espíritu Santo, se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre"En el hecho de la Redención está la salvación de todos, "porque cada uno ha sido comprendido en el misterio de la Redención y con cada uno Cristo se ha unido, para siempre, por medio de este misterio"Sólo en la fe se comprende y se fundamenta la misión. Remontándonos a los orígenes de la Iglesia, vemos afirmado claramente que Cristo es el único Salvador de la humanidad, el único en condiciones de revelar a Dios y de guiar hacia Dios. A las autoridades religiosas judías que interrogan a los Apóstoles sobre la curación del tullido realizada por Pedro, éste responde: "Por el nombre de Jesucristo, el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros... Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Act 4, 10. 12). Esta afirmación, dirigida al Sanedrín, asume un valor universal, ya que para todos —judíos y gentiles— la salvación no puede venir más que de Jesucristo. En el Evangelio de san Juan esta universalidad salvífica de Cristo abarca los aspectos de su misión de gracia, de verdad y de revelación: "La Palabra es la luz verdadera que ilumina a todo hombre" (cf. Jn 1, 9).
Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres: "Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, y de este testimonio —digo la verdad, no miento— yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad" (1 Tim 2, 5-7; cf. Heb 4, 14-16). Los hombres, pues, no pueden entrar en comunión con Dios, si no es por medio de Cristo y bajo la acción del Espíritu. Esta mediación suya única y universal, lejos de ser obstáculo en el camino hacia Dios, es la vía establecida por Dios mismo, y de ello Cristo tiene plena conciencia. Aun cuando no se excluyan mediaciones parciales, de cualquier tipo y orden, éstas sin embargo cobran significado y valor únicamente por la mediación de Cristo y no pueden ser entendidas como paralelas y complementarias
sábado, 11 de junio de 2016
! Las dos naturalezas de JESUS ( Humano y Divino).!
Las dos naturalezas de JESUS ( Humano y Divino) Unión Hipostática.
JESUS es DIOS en carne humana (o sea encarnado). No es mitad Dios y mitad hombre. Es decir, JESUS tiene dos naturalezas completamente distintas entre sí: una divina y otra humana. JESUS es la Palabra que era DIOS y estaba con DIOS y se hizo carne (Juan 1:1, 14) Esto significa que en la sola persona de JESUS se encuentran ambas naturalezas: la divina y la humana.
La naturaleza divina nunca cambió. No fue alterada. JESUS no es meramente un hombre que “tenía a DIOS dentro de Si” ni tampoco es un hombre que ”hizo evidente la naturaleza de DIOS”. JESUS es DIOS, la segunda persona de la Trinidad. “El Hijo es el esplendor de la Gloria de DIOS y la representación exacta de su ser, quien sostiene todas las cosas con su palabra poderosa· (Hebreos:1-13, NIV).
Las dos naturalezas de JESUS no están “mezcladas” ni están combinadas en una nueva naturaleza de 'Dios-hombre'. Estas dos naturalezas están separadas pero, funcionan como una unidad en la persona única, singular, de Jesús. Esto es la llamada Unión Hipostática.
La naturaleza divina nunca cambió. No fue alterada. JESUS no es meramente un hombre que “tenía a DIOS dentro de Si” ni tampoco es un hombre que ”hizo evidente la naturaleza de DIOS”. JESUS es DIOS, la segunda persona de la Trinidad. “El Hijo es el esplendor de la Gloria de DIOS y la representación exacta de su ser, quien sostiene todas las cosas con su palabra poderosa· (Hebreos:1-13, NIV).
Las dos naturalezas de JESUS no están “mezcladas” ni están combinadas en una nueva naturaleza de 'Dios-hombre'. Estas dos naturalezas están separadas pero, funcionan como una unidad en la persona única, singular, de Jesús. Esto es la llamada Unión Hipostática.
El siguiente diagrama les ayudará a ver las dos naturalezas de JESUS “en acción”:
COMO DIOS
Es adorado (Mateo 2:2, 11; 14:33)
Fue llamado Dios (Juan20:28; Hebreos 1:8)
Fue llamado Hijo de Dios (Marcos 1:1)
Oramos a El (Hechos 7:59)
Es libre de pecado (1 Pedro 2:22; Hebreos 4:15).
Sabe todas las cosas (Juan 21:17).
Da vida eterna (Juan 10:28).
La plenitud de la Deidad está contenida en El (Col 2:9).
Es adorado (Mateo 2:2, 11; 14:33)
Fue llamado Dios (Juan20:28; Hebreos 1:8)
Fue llamado Hijo de Dios (Marcos 1:1)
Oramos a El (Hechos 7:59)
Es libre de pecado (1 Pedro 2:22; Hebreos 4:15).
Sabe todas las cosas (Juan 21:17).
Da vida eterna (Juan 10:28).
La plenitud de la Deidad está contenida en El (Col 2:9).
COMO HOMBRE
Adoró al Padre (Juan 17).
Fue llamado hombre (Marcos 15:39; Juan 19:5)
Fue llamado Hijo de hombre (Juan 9:35-37).
Oró al Padre (Juan 17).
Fue tentado (Mateo 4:1).
Creció en sabiduría (Lucas 2:52).
Murió (Rom 5:8).
Tiene un cuerpo de carne y hueso (Lucas 24:39).
Adoró al Padre (Juan 17).
Fue llamado hombre (Marcos 15:39; Juan 19:5)
Fue llamado Hijo de hombre (Juan 9:35-37).
Oró al Padre (Juan 17).
Fue tentado (Mateo 4:1).
Creció en sabiduría (Lucas 2:52).
Murió (Rom 5:8).
Tiene un cuerpo de carne y hueso (Lucas 24:39).
La “communicatio idiomatum”
Esta es una doctrina relacionada con la Unión Hipostática ( del Latín: “transferencia de propiedades”).
Es la teoría que afirma que los atributos de ambas naturalezas, la divina y la humana, le son conferidos a la persona única, singular, de Jesús. Esto significa que Jesús, el hombre, podia reclamar como suya la Gloria que El tenía con el Padre antes de la creación del mundo (Juan 17:5), podía afirmar, por derecho propio, cómo El había descendido del cielo (Juan 3:13) y, también, afirmar que era omnipresente (Mateo 28:20). Esta doctrina, pues, enseña que Jesús tenía derecho a reclamar como suyas todas éstas cualidades divinas y que, por lo tanto, estas propiedades también se encontraban en la persona humana de Jesús.
Esta es una doctrina relacionada con la Unión Hipostática ( del Latín: “transferencia de propiedades”).
Es la teoría que afirma que los atributos de ambas naturalezas, la divina y la humana, le son conferidos a la persona única, singular, de Jesús. Esto significa que Jesús, el hombre, podia reclamar como suya la Gloria que El tenía con el Padre antes de la creación del mundo (Juan 17:5), podía afirmar, por derecho propio, cómo El había descendido del cielo (Juan 3:13) y, también, afirmar que era omnipresente (Mateo 28:20). Esta doctrina, pues, enseña que Jesús tenía derecho a reclamar como suyas todas éstas cualidades divinas y que, por lo tanto, estas propiedades también se encontraban en la persona humana de Jesús.
Errores que cometen los miembros de sectas
Uno de los errores más comunes que cometen las sectas es el de no entender las dos naturalezas de Jesucristo.
Por ejemplo, los Testigos de Jehová se concentran en la humanidad de Jesús e ignoran su divinidad. Constantemente están citando versículos de la Escritura que tienen que ver con la naturaleza humana de Jesús, con Jesús como hombre, y tratan de presentarlos como antagónicos a versículos que muestran que Jesús es también Divino. Por otro lado, los miembros de la Ciencia Cristiana hacen todo lo contrario : Se concentran en versículos de la Escritura que demuestran la divinidad de Jesucristo , hasta negar su verdadera Humanidad.
Para poder entender a Jesús correctamente y, por tanto, todas las otras doctrinas que a El se refieren, sus dos naturalezas deben ser entendidas y definidas perfectamente. Jesús es una persona con dos naturalezas. Es por ésto que pudo crecer en sabiduría y estatura (Lucas 2:52) y, a la vez, conocer, saber, todas las cosas (Juan 21:17). Jesús es la Palabra Divina que se hizo carne (Juan 1:1, 14).
Jesús es el tema de toda la Biblia (NT).
Toda la Biblia se trata de Jesús (Juan 5:39). Los profetas profetizaron sobre El (Hechos 10:43). El Padre dió testimonio de El (Juan 5:37; 8:18). El Espíritu Santo dio testimonio de El (Juan 15:26). Las obras de Jesús dieron testimonio de El (Juan 5:36; 10:25) Las multitudes dieron testimonio de El (Juan 12:17). Y Jesús dio testimonio de Sí mismo (Juan 14:6; 18:6).
Otros versículos a considerar al entrar en el proceso de examinar Su deidad son: Juan 10:30-33; 20:28; Col 2:9; Filipenses 2:5-8; Hebreos 1:6-8; y 2 Pedro 1:1.
1 Tim 2:5 dice: “porque hay un solo Dios y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo el hombre” En este mismo momento hay un hombre en el cielo, sentado sobre el Trono de Dios. El es nuestro Abogado ante el Padre (1 Juan 2:1). Es nuestro Salvador (Tito 2:13). Es nuestro Señor (Rom 10:9-10). El es Jesús.
Toda la Biblia se trata de Jesús (Juan 5:39). Los profetas profetizaron sobre El (Hechos 10:43). El Padre dió testimonio de El (Juan 5:37; 8:18). El Espíritu Santo dio testimonio de El (Juan 15:26). Las obras de Jesús dieron testimonio de El (Juan 5:36; 10:25) Las multitudes dieron testimonio de El (Juan 12:17). Y Jesús dio testimonio de Sí mismo (Juan 14:6; 18:6).
Otros versículos a considerar al entrar en el proceso de examinar Su deidad son: Juan 10:30-33; 20:28; Col 2:9; Filipenses 2:5-8; Hebreos 1:6-8; y 2 Pedro 1:1.
1 Tim 2:5 dice: “porque hay un solo Dios y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo el hombre” En este mismo momento hay un hombre en el cielo, sentado sobre el Trono de Dios. El es nuestro Abogado ante el Padre (1 Juan 2:1). Es nuestro Salvador (Tito 2:13). Es nuestro Señor (Rom 10:9-10). El es Jesús.
Cuando las sectas niegan que JESUS es DIOS dicen que JESUS 'no sabia algunas cosas' y que por ende no es DIOS, por que DIOS sabe todo ... es por que no estan diferenciando las dos naturalezas de JESUS.
JESUS 'no sabia algunas cosas', como: quien le habia tocado el manto, la hora de su regreso, donde estaba el cuerpo de Lazaro, etc.,pero eso en el contexto humano en que se encontraba, pues su naturaleza divina estuvo velada mientras estuvo como hombre en la tierra, pero como dice Juan 1:1 "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios... Por El todas las cosas fueron creadas; si El nada de lo creado llegó a Existir."
Esto es dificil de comprender porque el ser humano ... piensa como ser humano ... y todo lo quiere justificar y comprender, como ser humano, como la naturaleza humana piensa y comprende. Y si a eso, se le agrega que sus dirigentes de sus sectas les enseñan lo que ellos quieren, como quieren, cuando y como quieren ... pues que se puede esperar de estas personas?
Ademas, para mas pruebas, luego que JESUS asciende al cielo, vuelve y toma su posición que tenia como DIOS, y no solo de DIOS sino de "GRAN DIOS" , la Segunda Persona de la Santisima Trinidad, como lo afirma el apostol Pedro, y además Fil. 2:9 dice que: Por lo cual DIOS también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre".
JESUS 'no sabia algunas cosas', como: quien le habia tocado el manto, la hora de su regreso, donde estaba el cuerpo de Lazaro, etc.,pero eso en el contexto humano en que se encontraba, pues su naturaleza divina estuvo velada mientras estuvo como hombre en la tierra, pero como dice Juan 1:1 "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios... Por El todas las cosas fueron creadas; si El nada de lo creado llegó a Existir."
Esto es dificil de comprender porque el ser humano ... piensa como ser humano ... y todo lo quiere justificar y comprender, como ser humano, como la naturaleza humana piensa y comprende. Y si a eso, se le agrega que sus dirigentes de sus sectas les enseñan lo que ellos quieren, como quieren, cuando y como quieren ... pues que se puede esperar de estas personas?
Ademas, para mas pruebas, luego que JESUS asciende al cielo, vuelve y toma su posición que tenia como DIOS, y no solo de DIOS sino de "GRAN DIOS" , la Segunda Persona de la Santisima Trinidad, como lo afirma el apostol Pedro, y además Fil. 2:9 dice que: Por lo cual DIOS también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre".
El mismo se da a conocer como Dios.Cómo si fuera poco, el mismo Señor Jesús puso de manifiesto varias veces su naturaleza divina, pues “nadie conoce al hijo sino el Padre, ni al padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el hijo se lo quiera revelar“ (Mateo 11,27), “el que no honra al hijo no honra al Padre que lo envió” (Juan 5,23). “Yo y el Padre somos una sola cosa” (Juan10,30), “el Padre esta en mí y yo en el Padre” (Juan10,38); porque “ todo lo que tiene el padre es mío” (Juan16,15). Por todas estas declaraciones, el Unigénito de Dios puede decir con autoridad: “Nadie va al Padre sino por mí, si me habéis conocido a mí, conocéis también a mi Padre, y desde ahora lo conocéis y lo veis” (Juan14,7).
San Pablo y San Pedro lo reconocieron como Dios.
Asimismo, tanto San Pablo como San Pedro nombran a Jesucristo en sus cartas como “Dios y Salvador” (Tito 2,13; 2 Pedro 1,1); título que también recibe “Dios padre” (Daniel 6,27,1 Timoteo 2,3; 4,10; Tito 3,4).
Es más, en la resurrección del Mesías, el apóstol Tomás exclama maravillado y convencido: “¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20,28); comparar con (1 Reyes 3,7: Salmo 86,12).
Por su parte, el apóstol San Juan concluye diciendo: “Vivimos unidos al que es verdadero, es decir, a su hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna “ (1 Juan 5,20), comparar con (Juan 17,3).
! Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.!
Jesucristo, Dios y Hombre verdadero
Jesucristo asumió la naturaleza humana sin dejar de ser Dios: es verdadero Dios y verdadero hombre.
1. La Encarnación del Verbo
Jesucristo asumió la naturaleza humana sin dejar de ser Dios: es verdadero Dios y verdadero hombre.
1. La Encarnación del Verbo
«Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer» (Gal 4, 4). Se cumple así la promesa de un Salvador que Dios hizo a Adán y Eva al ser expulsados del Paraíso: «Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje; él te pisará la cabeza mientras acechas tu su calcañar» (Gn 3, 15). Este versículo del Génesis se conoce con el nombre de protoevangelio, porque constituye el primer anuncio de la buena nueva de la salvación. Tradicionalmente se ha interpretado que la mujer de que se habla es tanto Eva, en sentido directo, como María, en sentido pleno; y que el linaje de la mujer se refiere tanto a la humanidad como a Cristo.
Desde entonces hasta el momento en que «el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1, 14), Dios fue preparando a la humanidad para que pudiera acoger fructuosamente a su Hijo Unigénito. Dios escogió para sí al pueblo israelita, estableció con el una Alianza y lo formó progresivamente, interviniendo en su historia, manifestándole sus designios a través de los patriarcas y profetas y santificándolo para sí. Y todo esto, como preparación y figura de aquella nueva y perfecta Alianza que había de concluirse en Cristo y de aquella plena y definitiva revelación que debía ser efectuada por el mismo Verbo encarnado[1]. Aunque Dios preparó la venida del Salvador sobre todo mediante la elección del pueblo de Israel, esto no significa que abandonase a los demás pueblos, a “los gentiles”, pues nunca dejó de dar testimonio de sí mismo (cfr. Hch 14, 16-17). La Providencia divina hizo que los gentiles tuvieran una conciencia más o menos explícita de la necesidad de la salvación, y hasta en los últimos rincones de la tierra se conservaba el deseo de ser redimidos.
La Encarnación tiene su origen en el amor de Dios por los hombres: «en esto se manifestó el amor que Dios nos tiene, en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de El» (1Jn 4, 9). La Encarnación es la demostración por excelencia del Amor de Dios hacia los hombres, ya que en ella es Dios mismo el que se entrega a los hombres haciéndose partícipe de la naturaleza humana en unidad de persona.
Tras la caída de Adán y Eva en el paraíso, la Encarnación tiene una finalidad salvadora y redentora, como profesamos en el Credo: «por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo y se encarnó por obra del Espíritu Santo de María Virgen, y se hizo hombre»[2]. Cristo afirmó de Sí mismo que «el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido» (Lc 19, 19; cfr. Mt 18, 11) y que «Dios no ha enviado a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él» (Jn 3, 17).
La Encarnación no sólo manifiesta el infinito amor de Dios a los hombres, su infinita misericordia, justicia y poder, sino también la coherencia del plan divino de salvación. La profunda sabiduría divina se manifiesta en cómo Dios ha decidido salvar al hombre, es decir del modo más conveniente a su naturaleza, que es precisamente mediante la Encarnación del Verbo.
Jesucristo, el Verbo encarnado, «no es ni un mito, ni una idea abstracta cualquiera; Es un hombre que vivió en un contexto concreto y que murió después de haber llevado su propia existencia dentro de la evolución de la historia. La investigación histórica sobre Él es, pues, una exigencia de la fe cristiana»[3].
Que Cristo existió pertenece a la doctrina de la fe, como también que murió realmente por nosotros y que resucitó al tercer día (cfr. 1 Co 15, 3-11). La existencia de Jesús es un hecho probado por la ciencia histórica, sobre todo, mediante el análisis del Nuevo Testamento cuyo valor histórico está fuera de duda. Hay otros testimonios antiguos no cristianos, paganos y judíos, sobre la existencia de Jesús. Precisamente por esto, no son aceptables las posiciones de quienes contraponen un Jesús histórico al Cristo de la fe y defienden la suposición de que casi todo lo que el Nuevo Testamento dice acerca de Cristo sería una interpretación de fe que hicieron los discípulos de Jesús, pero no su auténtica figura histórica que aún permanecería oculta para nosotros. Estas posturas, que en muchas ocasiones encierran un fuerte prejuicio contra lo sobrenatural, no tienen en cuenta que la investigación histórica contemporánea coincide en afirmar que la presentación que hace el cristianismo primitivo de Jesús se basa en auténticos hechos sucedidos realmente.
2. Jesucristo, Dios y hombre verdadero
La Encarnación es «el misterio de la admirable unión de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única Persona del Verbo» (Catecismo, 483). La Encarnación del Hijo de Dios «no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, ni que sea el resultado de una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. Se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre» (Catecismo, 464). La divinidad de Jesucristo, Verbo eterno de Dios, se ha estudiado al tratar sobre la Santísima Trinidad. Aquí nos fijaremos sobre todo en lo que hace referencia a su humanidad.
La Iglesia defendió y aclaró esta verdad de fe durante los primeros siglos frente a las herejías que la falseaban. Ya en el siglo I algunos cristianos de origen judío, los ebionitas, consideraron a Cristo como un simple hombre, aunque muy santo. En el siglo II surge el adopcionismo, que sostenía que Jesús era hijo adoptivo de Dios; Jesús sólo sería un hombre en quien habita la fuerza de Dios; para ellos, Dios era una sola persona. Esta herejía, fue condenada en el 190 por el papa San Víctor, por el Concilio de Antioquía del 268, por el Concilio I de Constantinopla y por el Sínodo Romano del 382[4]. La herejía arriana, al negar la divinidad del Verbo, negaba también que Jesucristo fuera Dios. Arrio fue condenado por el Concilio I de Nicea, en el año 325. También actualmente la Iglesia ha vuelto a recordar que Jesucristo es el Hijo de Dios subsistente desde la eternidad que en la Encarnación asumió la naturaleza humana en su única persona divina[5].
La Iglesia también hizo frente a otros errores que negaban la realidad de la naturaleza humana de Cristo. Entre estos se encuadran aquellas herejías que rechazaban la realidad del cuerpo o del alma de Cristo. Entre las primeras se encuentra el docetismo, en sus diversas variantes, que tiene un trasfondo gnóstico y maniqueo. Algunos de sus seguidores afirmaban que Cristo tuvo un cuerpo celeste, o que su cuerpo era puramente aparente, o que apareció de repente en Judea sin haber tenido que nacer o crecer. Ya San Juan tuvo que combatir este tipo de errores: «muchos son los seductores que han aparecido en el mundo, que no confiesan que Jesús ha venido en carne» (2 Jn 7; cfr. 1 Jn 4, 1-2).
Arrio y Apolinar de Laodicea negaron que Cristo tuviera verdadera alma humana. El segundo ha tenido particular importancia en este campo y su influencia estuvo presente durante varios siglos en las controversias cristológicas posteriores. En un intento de defender la unidad de Cristo y su impecabilidad, Apolinar sostuvo que el Verbo desempeñaba las funciones del alma espiritual humana,. Esta doctrina, sin embargo, suponía negar la verdadera humanidad de Cristo, compuesta, como en todos los hombres, de cuerpo y alma espiritual (cfr. Catecismo, 471). Fue condenado en el Concilio I de Constantinopla y en el Sínodo Romano del 382[6].
3. La unión hipostática
Al principio del siglo quinto, tras las controversias precedentes, estaba clara la necesidad de sostener firmemente la integridad de las dos naturalezas humana y divina en la Persona del Verbo; de modo que la unidad personal de Cristo comienza a constituirse en el centro de atención de la cristología y de la soteriología patrística. A este nueva profundización contribuyeron nuevas discusiones.
La primera gran controversia tuvo su origen en algunas afirmaciones de Nestorio, patriarca de Constantinopla, que utilizaba un lenguaje en el que daba a entender que en Cristo hay dos sujetos: el sujeto divino y el sujeto humano, unidos entre sí por un vínculo moral, pero no físicamente. En este error cristológico tiene su origen su rechazo del título de Madre de Dios, Theotókos, aplicado a Santa María. María sería Madre de Cristo pero no Madre de Dios. Frente a esta herejía, San Cirilo de Alejandría y el Concilio de Éfeso del 431 recordaron que «la humanidad de Cristo no tiene más sujeto que la persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido y hecho suya desde su concepción… Por eso el Concilio de Éfeso proclamó en el año 431 que María llegó a ser con toda verdad Madre de Dios mediante la concepción humana del Hijo de Dios en su seno» (Catecismo, 466; cfr. DS 250 y 251).
Unos años más tarde surgió la herejía monofisita. Esta herejía tiene sus antecedentes en el apolinarismo y en una mala comprensión de la doctrina y del lenguaje empleado por San Cirilo por parte de Eutiques, anciano archimandrita de un monasterio de Constantinopla. Eutiques afirmaba, entre otras cosas, que Cristo es una Persona que subsiste en una sola naturaleza, pues la naturaleza humana habría sido absorbida en la divina. Este error fue condenado por el Papa San León Magno, en su Tomus ad Flavianum [7], auténtica joya de la teología latina, y por el Concilio ecuménico de Calcedonia del año 451, punto de referencia obligado para la cristología. Así enseña: «hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo: perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad»[8], y añade que la unión de las dos naturalezas es «sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación»[9].
La doctrina calcedonense fue confirmada y aclarada por el II Concilio de Constantinopla del año 553, que ofrece una interpretación auténtica del Concilio anterior. Tras subrayar varias veces la unidad de Cristo[10], afirma que la unión de las dos naturalezas de Cristo tiene lugar según la hipóstasis[11], superando así la equivocidad de la formula ciriliana que hablaba de unidad según la “fisis”. En esta línea, el II Concilio de Costantinopla indicó también el sentido en que había de entenderse la conocida formula ciriliana de «una naturaleza del Verbo de Dios encarnada»[12], frase que San Cirilo pensaba que era de San Atanasio pero que en realidad se trataba de una falsificación apolinarista.
En estas definiciones conciliares, que tenían como finalidad aclarar algunos errores concretos y no exponer el misterio de Cristo en su totalidad, los Padres conciliares utilizaron el lenguaje de su tiempo. Al igual que Nicea empleó el término consubstancial, Calcedonia utiliza términos como naturaleza, persona, hipóstasis, etc., según el significado habitual que tenían en el lenguaje común, y en la teología de su época. Esto no significa, como han afirmado algunos, que el mensaje evangélico se helenizara. En realidad, quienes se demostraron rígidamente helenizantes fueron precisamente los que proponían las doctrinas heréticas, como Arrio o Nestorio, que no supieron ver las limitaciones que tenía el lenguaje filosófico de su tiempo frente al misterio de Dios y de Cristo.
4. La Humanidad Santísima de Jesucristo
«En la Encarnación ‘la naturaleza humana ha sido asumida, no absorbida’ (GS 22, 2)» (Catecismo, 470). Por eso la Iglesia ha enseñado «la plena realidad del alma humana, con sus operaciones de inteligencia y de voluntad, y del cuerpo humano de Cristo. Pero paralelamente, ha tenido que recordar en cada ocasión que la naturaleza humana de Cristo pertenece propiamente a la persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido. Todo lo que es y hace en ella pertenece a “uno de la Trinidad”. El Hijo de Dios comunica, pues, a su humanidad su propio modo de existir en la Trinidad. Así, en su alma como en su cuerpo, Cristo expresa humanamente las costumbres divinas de la Trinidad (cfr. Jn 14, 9-10» (Catecismo, 470).
El alma humana de Cristo está dotada de un verdadero conocimiento humano. La doctrina católica ha enseñado tradicionalmente que Cristo en cuanto hombre poseía un conocimiento adquirido, una ciencia infusa y la ciencia beata propia de los bienaventurados en el cielo. La ciencia adquirida de Cristo no podía ser de por sí ilimitada: «por eso el Hijo de Dios, al hacerse hombre, quiso progresar “en sabiduría, en estatura y en gracia” (Lc 2, 52) e igualmente adquirir aquello que en la condición humana se adquiere de manera experimental (cfr. Mc 6, 38; 8, 27; Jn 11, 34)» (Catecismo, 472). Cristo, en quien reposa la plenitud del Espíritu Santo con sus dones (cfr. Is 11, 1-3), poseyó también la ciencia infusa, es decir, aquel conocimiento que no se adquiere directamente por el trabajo de la razón, sino que es infundido directamente por Dios en la inteligencia humana. En efecto, «El Hijo, en su conocimiento humano, demostraba también la penetración que tenía de los pensamientos secretos del corazón de los hombres (cfr. Mc 2, 8; Jn 2, 25; 6, 61» (Catecismo, 473). Cristo poseía también la ciencia propia de los beatos: «Debido a su unión con la Sabiduría divina en la persona del Verbo encarnado, el conocimiento humano de Cristo gozaba en plenitud de la ciencia de los designios eternos que había venido a revelar (cfr. Mc 8, 31; 9, 31; 10, 33-34; 14, 18-20.26-30» (Catecismo, 474). Por todo esto debe afirmarse que Cristo en cuanto hombre es infalible: admitir el error en Él sería admitirlo en el Verbo, única persona existente en Cristo. Por lo que se refiere a una eventual ignorancia propiamente dicha, hay que tener presente que «lo que reconoce ignorar en este campo (cfr. Mc 13, 32), declara en otro lugar no tener misión de revelarlo (cfr. Hch 1, 7)» (Catecismo, 474). Se entiende que Cristo fuera humanamente consciente de ser el Verbo y de su misión salvífica[13]. Por otra parte, la teología católica, al pensar que Cristo poseía ya en la tierra la visión inmediata de Dios, ha siempre negado la existencia en Cristo de la virtud de la fe[14].
Frente a las herejías monoenergeta y monotelita que, en lógica continuidad con el monofisismo precedente, afirmaban que en Cristo hay una sola operación o una sola voluntad, la Iglesia confesó en el III Concilio ecuménico de Constantinopla, del año 681, que «Cristo posee dos voluntades y dos operaciones naturales, divinas y humanas, no opuestas, sino cooperantes, de forma que el Verbo hecho carne, en su obediencia al Padre, ha querido humanamente todo lo que ha decidido divinamente con el Padre y el Espíritu Santo para nuestra salvación (cfr. DS 556-559). La voluntad humana de Cristo “sigue a su voluntad divina sin hacerle resistencia ni oposición, sino todo lo contrario estando subordinada a esta voluntad omnipotente” (DS 556)» (Catecismo, 475). Se trata de una cuestión fundamental pues está directamente relacionada con el ser de Cristo y con nuestra salvación. San Máximo el Confesor se distinguió en este esfuerzo doctrinal de clarificación y se sirvió con gran eficacia del conocido pasaje de la oración de Jesús en el Huerto, en el que aparece el acuerdo de la voluntad humana de Cristo con la voluntad del Padre (cfr. Mt 26, 39).
Consecuencia de la dualidad de naturalezas es también la dualidad de operaciones. En Cristo hay dos operaciones, las divinas, procedentes de su naturaleza divina, y las humanas, que proceden de la naturaleza humana. Se habla también de operaciones teándricas para referirse a aquéllas en las que la operación humana actúa como instrumento de la divina: es el caso de los milagros realizados por Cristo.
El realismo de la Encarnación del Verbo se manifestó también en la última gran controversia cristológica de la época patrística: la disputa sobre las imágenes. La costumbre de representar a Cristo, en frescos, iconos, bajorrelieves, etc., es antiquísima y existen testimonios que se remontan al menos al siglo segundo. La crisis iconoclasta se produjo en Constantinopla a comienzos del siglo VIII y tuvo su origen en una decisión del Emperador. Ya antes había habido teólogos que se habían mostrado a lo largo de los siglos partidarios o contrarios al uso de las imágenes, pero ambas tendencias habían coexistido pacíficamente. Quienes se oponían solían aducir que Dios no tiene límites y no puede por tanto encerrarse dentro de unas líneas, de unos trazos, no se puede circunscribir. Sin embargo, como señaló San Juan Damasceno es la misma Encarnación la que ha circunscrito al Verbo incircunscribible. «Como el Verbo se hizo carne asumiendo una verdadera humanidad, el cuerpo de Cristo era limitado (…) Por eso se puede “pintar” la faz humana de Jesús (Ga 3, 2)» (Catecismo, 476). En el II Concilio ecuménico de Nicea, del año 787, «la Iglesia reconoció que es legítima su representación en imágenes sagradas» (Catecismo, 476). En efecto, «las particularidades individuales del cuerpo de Cristo expresan la persona divina del Hijo de Dios. El ha hecho suyos los rasgos de su propio cuerpo humano hasta el punto de que, pintados en una imagen sagrada, pueden ser venerados porque el creyente que venera su imagen, venera a la persona representada en ella»[15].
El alma de Cristo, al no ser divina por esencia sino humana, fue perfeccionada, como las almas de los demás hombres, mediante la gracia habitual, que es «un don habitual, una disposición estable y sobrenatural que perfecciona al alma para hacerla capaz de vivir con Dios, de obrar por su amor» (Catecismo, 2000). Cristo es santo, como anunció el arcángel Gabriel a Santa María en la Anunciación: Lc 1, 35. La humanidad de Cristo es radicalmente santa, fuente y paradigma de la santidad de todos los hombres. Por la Encarnación, la naturaleza humana de Cristo ha sido elevada a la mayor unión con la divinidad –con la Persona del Verbo- a que puede ser elevada criatura alguna. Desde el punto de vista de la humanidad del Señor, la unión hipostática es el mayor don que jamás se haya podido recibir, y suele conocerse con el nombre de gracia de unión. Por la gracia habitual el alma de Cristo fue divinizada con esa transformación que eleva la naturaleza y las operaciones del alma hasta el plano de la vida íntima de Dios, proporcionando a sus operaciones sobrenaturales una connaturalidad que de otro modo no tendría. Su plenitud de gracia implica también la existencia de las virtudes infusas y de los dones del Espíritu Santo. De este plenitud de gracia de Cristo, «recibimos todos, gracia sobre gracia» (Jn 1, 16). La gracia y los dones han sido otorgados a Cristo no sólo en atención a su dignidad de Hijo, sino también en atención a su misión de nuevo Adán y Cabeza de la Iglesia. Por eso se habla de una gracia capital en Cristo, que no es una gracia distinta de la gracia personal del Señor, sino que es un aspecto de esa misma gracia que subraya su acción santificadora sobre los miembros de la Iglesia. La Iglesia, en efecto, «es el Cuerpo de Cristo» (Catecismo, 805), un Cuerpo «del que Cristo es la Cabeza: vive de Él, en Él y por Él; Él vive con ella y en ella» (Catecismo, 807).
El Corazón del Verbo encarnado. «Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: “El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Nos ha amado a todos con un corazón humano» (Catecismo, 478). Por este motivo, el Sagrado Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia del amor con que ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres (cfr. ibidem).
TEOLOGIA BIBLICA.!
"La MITAD de la VERDAD no es VERDAD NINGUNA".
Como ya probablemente sabe usted, las Biblias Católicas tienen 73 libros, 46 en el Antiguo Testamento, y 27 en el Nuevo Testamento. Las Biblias Protestantes tienen 66 libros con solo 39 en el Antiguo Testamento. Los libros faltantes en las Biblias Protestantes son: Tobías, Judit, Baruc, Sabiduría, Sirac, 1 y 2 Macabeos, y partes de Ester y Daniel. Son llamados los "Deuterocanónicos" por los Católicos y "Apócrifos" por los Protestantes. Martín Lutero, sin ninguna autoridad de cualquier forma, removió esos siete libros y los puso en un apéndice durante la reforma, en donde permanecieron hasta el año de 1826, después del cual fueron removidos totalmente.
Para encontrar los detalles de las acciones de Martín Lutero al hacer esto, por favor leer, "El Origen de Sola Scriptura", en este mismo sitio.
Vale tener en cuenta el hecho de que estos siete libros han estado en las Biblias usadas por todos los Cristianos desde la misma fundación de la Cristiandad.
Una corta lección de Historia….
El griego helenístico fue la lengua moderna del tiempo de Cristo. Esto fue porque cientos de años anteriores, Alejandro Magno había conquistado la región. El lenguaje hebreo iba ya de salida, y existía una necesidad critica de una traducción del Antiguo Testamento del hebreo para los Judíos dispersados que hablaban el griego.
Esta traducción, llamada Septuaginta (setenta), fue hecha por Judíos eruditos en 148 a. de C. aproximadamente, y tenía todos los libros, incluyendo los siete extraídos mas de 1650 años después, por Martín Lutero. El Nuevo Testamento tiene aproximadamente 350 referencias a versos del Antiguo Testamento. Por medio de un examen cuidadoso, los eruditos han determinado que 300 de estas referencias son tomadas de la Septuaginta y el resto son del Antiguo Testamento hebreo*. Han demostrado que Jesucristo mismo, hacía referencias a la Septuaginta. Los primeros Cristianos usaron la Septuaginta para apoyar sus enseñanzas cristianas, y los Judíos se molestaban cuando estos nuevos Cristianos usaban ventajosamente sus traducciones.
*Diccionario de la Biblia, John L. Mc.Kenzie, pag. 787.
Al rededor de los años 90-95 a. de C., algunas décadas después del principio de la cristianidad, los Judíos llamaron a un concilio para discutir este tema. En este concilio, llamado el "Concilio de Jamnia*", los Judíos fariseos que sobrevivieron la devastadora destrucción de Jerusalén y de su templo en el 70 d. de C., decidieron remover los libros que ayudaban a los Cristianos. Ellos removieron los siete libros, usando varias razones como su "autorización" para hacerlo. Hay que tener en cuenta, que en aquel entonces, los Judíos de habla griega habían ya estado usando la Septuaginta por mas de doscientos años. Era la Biblia de los de lengua griega, de los fieles de Berea en Hech. 17:10-15 a los cuales los Protestantes les gusta citar para tratar de "probar" la hecha por ellos, doctrina falsa de "Sola Scriptura".
Algunos no Católicos demandan que los siete libros no fueron agregados a la Septuaginta hasta el siglo cuarto. Si eso fuera cierto, ¿cómo el Concilio de Jamnia los removió en el primer siglo si no hubieran estado allí?
Por las acciones de los reformadores Protestantes de acuerdo con los 39 libros del Antiguo Testamento, los cuales fueron declarados como la Escritura total por los Judíos fariseos de Jamnia, los Protestantes la han hecho equivalente para obtener la aprobación de los Judíos Fariseos quienes rechazaron a Jesucristo y persiguieron a la Iglesia. Al hacer esto, han demostrado que ellos creen que los Judíos tienen mas autoridad en decidir el Canon de las Sagradas Escrituras que la que tiene la Iglesia Cristiana fundada por el mismo Cristo, que por el tiempo del Concilio de Jamnia, ya había existido por 60 años aproximadamente. Rechazar la autoridad de la Iglesia de Cristo, es rechazarlo a El, en aquel tiempo al igual que en el nuestro.
Para mas detalles de las acciones del concilio, por favor leer "Los Deuterocanónicos" en este mismo sitio.
Los Cristianos continuaron usando la Septuaginta con todos sus libros **, ignorando las decisiones del concilio Judío. 1450 años después, Martín Lutero, de su propia iniciativa y sin ninguna autoridad, removió esos siete libros, diciendo que la decisión de ese concilio Judío era su "autoridad" para hacerlo. En este punto, estoy forzado a preguntar, si los Judíos llaman a un concilio el mes próximo, con el deseo explícito de remover el libro de Isaías porque apoya en Isaías 7:14 la maternidad de la siempre Virgen, y el de Jeremías, por varias razones que apoyan las creencias cristianas, y lo hicieran, ¿acaso los Protestantes apoyarían la decisión de este nuevo concilio Judío y removerían los dichos libros de sus versiones de la Biblia como la de la Reina Valera? Si no, ¿cuáles serían las razones para no hacerlo? Después de todo, ya asentaron un precedente. ¿Cuál es la diferencia entre 1450 años y 2000?
*Jamnia es un pueblo en el oeste de Israel, el cual es también deletreado Jamniah, Javneh, Jabneel o Yibna.
** La Septuaginta incluyendo los Deuterocanonicos puede ser encontrada aqui.
Durante los primeros 300 años del Cristianismo, no había una Biblia como la conocemos hoy. Los Cristianos tenían la Septuaginta del Antiguo Testamento, y literalmente cientos de otros libros de los cuales escoger.
La Iglesia Católica tempranamente notó que tendría que decidir cuales de estos libros eran inspirados y cuales no lo eran. Los calurosos debates emergieron entre teólogos, obispos, y padres de la Iglesia durante muchos años para decidir cuales libros fueron inspirados y cuales no. Mientras tanto, varios Concilios de la Iglesia o Sínodos fueron convenidos para tratar dicho asunto, notablemente, Roma en 382, Hipona en 393 y Cartago en 397 y 419. Los debates algunas veces se tornaron amargos entre las dos partes. Uno de los más famosos fue entre San Jerónimo quien pensaba que los siete libros no eran canónicos, y San Agustín, quien pensaba que si lo eran. Los Protestantes que escriben a este respecto, invariablemente mencionan a San Jerónimo y su oposición, y convenientemente omiten el apoyo de San Agustín. Debo mencionar aquí que los escritos de los padres de la Iglesia no son declaraciones infalibles y sus argumentos son solo reflexiones de sus propias opiniones. Cuando algunos dicen que San Jerónimo estaba en contra de la inclusión de los siete libros, están meramente mostrando su opinión personal. Cada cual tiene derecho a su propia opinión. De cualquier forma LA OPINION PRIVADA DE UNA PERSONA NO CAMBIA PARA NADA LA VERDAD. Siempre existen tres lados en una historia, este lado, aquel lado y el lado de la verdad. En todo caso, si la posición de San Jerónimo o la posición de San Agustín era la correcta, tuvo que haber sido estipulado por un tercero, y este tercero fue la Iglesia Católica.
Ahora la historia tuvo un cambio dramático cuando el Papa vino a solucionar el caso. En concurrencia con la opinión de San Agustín, y siendo incitado por el Espíritu Santo, el Papa San Dámaso I en el Concilio de Roma en el 382, expidió un decreto apropiadamente llamado, "El Decreto de Dámaso", en el cual hizo un listado de los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamentos. Entonces le pidió a San Jerónimo utilizar este canon y escribir una nueva traducción de la Biblia que incluyera un Antiguo Testamento de 46 libros los cuales estaban todos en la Septuaginta, y el Nuevo Testamento con sus 27 libros.
ROMA HABLO, Y EL ARGUMENTO QUEDO ESTABLECIDO.
"LA IGLESIA RECONOCIO SU IMAGEN EN LOS LIBROS INSPIRADOS DE LA BIBLIA. ES ASI COMO SE DETERMINO EL CANON DE LA ESCRITURA." Fr. Ken Baker
El Tiro Decisivo ha Sido Descargado.
San Jerónimo cumplió obedientemente (Hebr. 13:17) y empezó la traducción terminándola en el 404 d. de C. En 405, su nueva Vulgata* en Latín fue publicada por primera vez.
*La palabra vulgata significa, "el lenguaje común del pueblo, o del vernáculo".
Decreto del Papa San Dámaso I
CONCILIO ROMANO, 382
Del canon de la sagrada Escritura
[Del mismo decreto y de las actas del mismo Concilio de Roma]
Asimismo se dijo: Ahora hay que tratar de las Escrituras divinas, qué es lo que ha de recibir la universal Iglesia Católica y qué debe evitar.
Empieza la relación del Antiguo Testamento: un libro del Génesis, un libro del Exodo, un libro del Levítico, un libro de los Números, un libro del Deuteronomio, un libro de Jesús Navé, un libro de los Jueces, un libro de Rut, cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipóntenos, un libro de ciento cincuenta Salmos, tres libros de Salomón: un libro de Proverbios, un libro de Eclesiastés, un libro del Cantar de los Cantares; igualmente un libro de la Sabiduría, un libro del Eclesiástico.
Sigue la relación de los profetas: un libro de Isaías, un libro de Jeremías, con Cinoth, es decir, sus lamentaciones, un libro de Ezequiel, un libro de Daniel, un libro de Oseas, un libro de Amós, un libro de Miqueas, un libro de Joel, un libro deAbdías, un libro de Jonás, un libro de Naún, un libro de Abacuc, un libro de Sofonías, un libro de Agéo, un libro de Zacarías, un libro de Malaquías.
Sigue la relación de las historias: un libro de Job, un libro de Tobías, dos libros de Esdras, un libro de Ester, un libro de Judit, dos libros de los Macabeos.
Sigue la relación de las Escrituras del Nuevo Testamento que recibe la Santa Iglesia Católica: un libro de los Evangelios según Mateo, un libro según Marcos, un libro según Lucas, un libro según Juan.
Epístolas de Pablo Apóstol, en número de catorce: una a los Romanos, dos a los Corintios, una a los Efesios, dos a los Tesalonicenses, una a los Gálatas, una a los Filipenses, una a los Colosenses, dos a Timoteo, una a Tito, una a Filemón,una a los Hebreos.
Asimismo un libro del Apocalipsis de Juan y un libro de Hechos de los Apóstoles.
Asimismo las Epístolas canónicas, en número de siete: dos Epístolas de Pedro Apóstol, una Epístola de Santiago Apóstol, una Epístola de Juan Apóstol, dos Epístolas de otro Juan, presbítero, y una Epístola de Judas Zelotes Apóstol [
Acaba el canon del Nuevo Testamento.
De igual manera se ha estipulado: Después del anuncio de todas estas escrituras proféticas y evangélicas o también apostólicas las cuales hemos enlistado anteriormente como Escrituras, sobre las mismas, por la gracia de Dios, la Iglesia Católica es cimentada, hemos considerado que debe ser anunciado que aunque todas las Iglesias Católicas propagadas en el mundo entero abarcan solo una camara nupcial de Cristo, no obstante, la santa Iglesia Romana ha sido posicionada al frente no por las decisiones conciliares de otras iglesias, sino porque ha recibido la primacía por la voz evangélica de nuestro Señor y Salvador, quien dijo" Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificare mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares sobre la tierra, estará atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos".
Esta lista de 46 libros en el Antiguo Testamento y 27 libros en el Nuevo Testamento fue reconfirmada en el Concilio de Cártago en 397 d. de C. La traducción de San Jerónimo "La Vulgata"* es hasta estos días, la Biblia Oficial de la Iglesia Católica. Las Biblias que usan los Católicos actualmente tienen los mismos 46 libros en el Antiguo Testamento como los ha tenido desde antes del principio de la Cristianidad.
* Vulgata puede ser encontrada aqui
No he visto ningún escrito Protestante dando reconocimiento al Papa San Dámaso I, o aun la mínima mención de su decreto, o del Concilio de Roma.
Esto es solo la mitad de la verdad lo cual es "convenientemente" excluído en los argumentos Protestantes.
¿Se da usted cuenta?
"La MITAD de la VERDAD no es VERDAD NINGUNA"
El Concilio de Hipona en 393 reafirmó el canon establecido por el Papa Dámaso I…
Canon 36, 393 d.de C. Concilio de Hipona.
"Se ha decidido que fuera de las Escrituras canónicas, nada se lea en la Iglesia bajo el nombre de Escrituras divinas. Ahora bien, las Escrituras canónicas son: Génesis, Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Jesús Navé, Jueces, Rut,cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipómenos, Job, Psalterio de David, cinco libros de Salomón,(Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría, Sirac), doce libros de los profetas, Isaías, Jeremías, Daniel, Ezequiel, Tobías, Judit, Ester, dos libros de Esdras, dos libros de los Macabeos.
(Canon 36, 393 d. de C.) Aproximadamente en este tiempo, San Jerónimo comenzó a utilizar el texto hebreo para su traducción del Antiguo Testamento a la Vulgata en Latín.
El Tercer Concilio de Cártago reafirmó nuevamente el Canon establecido por el Papa Dámaso I.
III CONCILIO DE CARTAGO, 397
Del canon de la S. Escritura
Can. 36 (ó 47). "[Se acordó] que, fuera de las Escrituras canónicas, nada se lea en la Iglesia bajo el nombre de Escrituras divinas, Ahora bien, las Escrituras canónicas son: Génesis, Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Jesús Navé, Jueces, Rut, cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipómenos, Job, Psalterio de David, cinco libros de Salomón,(Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría, Sirac), doce libros de los profetas, Isaías, Jeremías, Daniel, Ezequiel, Tobías, Judit, Ester, dos libros de Esdras, dos libros de los Macabeos".
Sea lícito también leer las pasiones de los mártires, cuando se celebran sus aniversarios.
Hay que notar que el libro de Baruc fue considerado por algunos de los padres de la Iglesia como parte del libro de Jeremías y como tal no fue enlistado por ellos aparte.
El Cuarto Concilio de Cártago en 419, nuevamente reafirmó los Cánones como fueron definidos en concilios anteriores.
Canon XXIV. (Griego xxvii)
"Que fuera de las Escrituras canónicas, nada se lea en la Iglesia bajo el nombre de Escrituras divinas.
Las Escrituras Canónicas son las siguientes: cinco libros de Moisés, a saber: Génesis, Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio; Jesús Navé, uno de los Jueces, cuatro libros de los Reinos, juntamente con Rut, dieciséis libros de losProfetas, cinco libros de Salomón, el Salterio. Igualmente, de las historias: un libro de Job, un libro de Tobías, uno de Ester, uno de Judit, dos de los Macabeos, dos de Esdras, dos libros de los Paralipómenos. Igualmente, del Nuevo Testamento: cuatro libros de los Evangelios, catorce cartas de Pablo Apóstol, tres cartas de Juan [v. 48 y 92], dos cartas de Pedro, una carta de Judas, una de Santiago, los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis de Juan.
Sea lícito también leer las pasiones de los mártires, cuando se celebran sus aniversarios.
"Permite que esto sea enviado a nuestro hermano y compañero obispo (Papa) Bonifacio, y a los otros obispos de esa región, para que confirme este canon, ya que estas son las cosas que hemos recibido de nuestros padres para ser leídas en la Iglesia".
[Este es el Canon xxxvj. De Hiponia,. 393. La ultima frase permitiendo la lectura de la "pasión de los Mártires" en sus aniversarios es omitida para el código africano.]
El Concilio de Florencia, también llamado Basel, 1431-1445, fue otro Concilio que confirmó los Cánones de ambos Testamentos de la Biblia….
CONCILIO DE FLORENCIA, 1438 -1445
SESION 11, Febrero 4 1442
"Nosotros, por lo tanto, a quienes Dios ha dado la labor de alimentar el rebaño de Cristo, tuvimos al abad Andrés, cuidadosamente examinado por algunos hombres sobresalientes de este Concilio sagrado en los artículos de la fe, los sacramentos de la Iglesia y ciertos otros temas pertinentes a la salvación. A lo largo, después de una exposición de la fe Católica al abad, tanto como fuera necesario, y su humilde aceptación de la misma, hemos entregado en el nombre de nuestro Señor en esta solemne sesión, con la aprobación de este sagrado Concilio Ecuménico de Florencia, la siguiente verdadera y necesaria doctrina:
"Firmísimamente cree, profesa y predica que el solo Dios verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es el creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles; el cual, en el momento que quiso, creó por su bondad todas las criaturas, lo mismo las espirituales que las corporales; buenas, ciertamente, por haber sido hechas por el sumo bien, pero mudables, porque fueron hechas de la nada; y afirma que no hay naturaleza alguna del mal, porque toda naturaleza, en cuanto es naturaleza, es buena. Profesa que uno solo y mismo Dios es autor del Antiguo y Nuevo Testamento, es decir, de la ley, de los profetas y del Evangelio, porque por inspiración del mismo Espíritu Santo han hablado los Santos de uno y otro Testamento. Los libros que ella recibe y venera, se contienen en los siguientes títulos:
Del antiguo Testamento, cinco de Moisés: es a saber, el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números, y el Deuteronomio; el de Josué; el de los Jueces; el de Ruth; los cuatro de los Reyes; dos del Paralipómenon; el primero de Esdras, y el segundo que llaman Nehemías; el de Tobías; Judith; Esther; Job; el Salterio de David de 150 salmos; los Proverbios; el Eclesiastés; el Cántico de los cánticos; el de la Sabiduría; el Eclesiástico; Isaías; Jeremías con Baruch; Ezequiel; Daniel; los doce Profetas menores, que son; Oseas; Joel; Amos; Abdías; Jonás; Micheas; Nahum; Habacuc; Sofonías; Aggeo; Zacharías, y Malachías, y los dos de los Macabeos, que son primero y segundo. Del Testamento nuevo, los cuatro Evangelios; es a saber, según san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan; los hechos de los Apóstoles, escritos por san Lucas Evangelista; catorce Epístolas escritas por san Pablo Apóstol; a los Romanos; dos a los Corintios; a los Gálatas; a los Efesios; a los Filipenses; a los Colosenses; dos a los de Tesalónica; dos a Timoteo; a Tito; a Philemon, y a los Hebreos; dos de san Pedro Apóstol; tres de san Juan Apóstol; una del Apóstol Santiago; una del Apóstol san Judas; y el Apocalipsis del Apóstol san Juan.
El Concilio de Florencia se llevó a cabo mas de 100 años antes que el Concilio de Trento, y aproximadamente 80 años antes de que empezara la Reformación.
El Concilio de Trento 1546-1565, es el mas largo Concilio en la historia de la Iglesia.
1546 d.de C.:
El Concilio Católico de Trento, llamado a contradecir los cambios hechos por Martín Lutero, nuevamente reafirmó la canonicidad de todos los 46 libros del Antiguo Testamento. Algunos Protestantes reformistas que asistieron al mismo, trataron de que la Iglesia aceptara la lista de libros que los rabinos Judíos habían escogido en Jamnia. La Iglesia rechazó la lista y mantuvo su enseñanza desde el Papa Dámaso I, y el Concilio de Florencia. Como resultado, los Protestantes tienen los mismos libros del Nuevo Testamento que los Católicos, pero su Antiguo Testamento difiere porque no contiene los libros rechazados por los rabinos de Jamnia, y mucho después, rechazados también por Martín Lutero.
Es muy interesante notar que durante 1500 años, todos los Cristianos aceptaron el mismo Canon del Antiguo Testamento. Solamente en los últimos 480 años, desde la Reformación, ha existido desacuerdo de parte de los Protestantes.
Aquí expongo algunas de las afirmaciones hechas por los Protestantes en referencia a la finalización del canon de las Escrituras…
1. Dios paso los cánones directamente a los hombres.
De acuerdo, ¿a qué hombres? ¿Quién, qué, en dónde, cuándo y por qué? Pruebas documentadas por favor. ¿Cómo saben esto?
Muéstrenme el verso de la Biblia, muéstrenme la lista tal cual la pasó Dios.
2. Lutero no removió los 7 libros, eso lo hicieron los Judíos en Jamnia. Entonces, para empezar, ellos ni estaban allí.
Si no estaban ahí, para empezar, entonces ¿cómo explican el hecho de que así es, y así siempre ha sido, en la Vulgata Latina, la cual ha sido usada por la Iglesia Católica por mas de 1500 años?
Explíquenme ¿por qué tantos libros de historia están equivocados al decir que fueron removidos durante la Reformación? También debo preguntar ¿"Bajo que autoridad el Concilio Judío, el cual fue convenido décadas después del amanecer del Cristianismo, tiene algún derecho a reclamar la naturaleza de la doctrina Cristiana"?
3. El Concilio de Trento en 1546-1565 "agregó" los 7 libros.
Si así hubiera sido, entonces ¿cómo Lutero los removió 20 años antes si ni siquiera estaban ahí? ¿Como Trento los pudo haber agregado si ya estaban incluidos en la Vulgata Latina desde el año 404 d. de C.?
4. Jesucristo no se refirió a los libros Deuterocanónicos, entonces no son canónicos.
Bien, veamos a cuales libros El hizo referencia….
En…
Mateo 4:4, El se refirió a Deuteronomio 8:3
Mateo 4:7, El se refirió a Deuteronomio 6:16
Mateo 4:10, El se refirió a Deuteronomio 6:13 y 10:20
Mateo 4:12, El se refirió a Lucas 6:31, El se refirió a Tobías 4:16
Mateo 9:13, Él citó a Oseas 6:6
Mateo 13:43, El citó Sabiduría 3:7
Mateo 22:32, El citó Exodo 3:6
Mateo 22:37, El citó a Deuteronomio 6:5
Mateo 22:39, El citó a Levíticos 19:18
Mateo 22:44, El citó a Salmos 110:1
Marcos 7:6-8, El citó a Isaías 29:13
Juan 14:23, El se refirió a Eclesiásticos (Sirac) 2:15-16, (Septueginta) o Sirac 2:18 (Confraternidad).
Mateo 4:4, El se refirió a Deuteronomio 8:3
Mateo 4:7, El se refirió a Deuteronomio 6:16
Mateo 4:10, El se refirió a Deuteronomio 6:13 y 10:20
Mateo 4:12, El se refirió a Lucas 6:31, El se refirió a Tobías 4:16
Mateo 9:13, Él citó a Oseas 6:6
Mateo 13:43, El citó Sabiduría 3:7
Mateo 22:32, El citó Exodo 3:6
Mateo 22:37, El citó a Deuteronomio 6:5
Mateo 22:39, El citó a Levíticos 19:18
Mateo 22:44, El citó a Salmos 110:1
Marcos 7:6-8, El citó a Isaías 29:13
Juan 14:23, El se refirió a Eclesiásticos (Sirac) 2:15-16, (Septueginta) o Sirac 2:18 (Confraternidad).
Él citó Deuteronomio, Oseas, Exodo, Levíticos, Isaías y Salmos, como he enlistado aquí, y existen más, pero El no hizo citas de todos los libros del Antiguo Testamento.
De estos libros, ni Jesucristo ni los Apóstoles hicieron referencia alguna:
Cantar de los Cantares, Eclesiastés, Ester, Abdias, Sofonias, Jueces, 1 Crónicas (Paralipómenos), Esdras, Nehemias, Lamentaciones, y Nahum.
¿Acaso esto hace que estos libros sean menos canónicos simplemente porque no hubo referencias a ellos?
De cualquier forma, ¿notó usted que he hecho referencias a tres de los libros Deuterocanónicos en mi lista, Tobías, Sabiduría y Sirac? Como anteriormente dicho, la Septuaginta fue citada por Cristo y los Apóstoles, y muchas veces más de las que citaron del Antiguo Testamento Hebreo, y la Septuaginta tiene todos los 46 libros. Estas tres referencias imparten mucha credibilidad a los libros removidos y a la Septuaginta en griego.
El libro Deuterocanónico, Sabiduría, sin embargo tiene una magnifica profecía de Jesucristo, la cual aumenta inmensamente su canonicidad…
"Armemos pues, lazos al justo, visto que él no es de provecho para nosotros, y que es contrario a nuestras obras. Nos echa en cara los pecados contra la ley; y nos desacredita, divulgando nuestra conducta. Protesta tener la ciencia de Dios, y se llama a sí mismo hijo de Dios. Se ha hecho el sensor de nuestros pensamientos. No podemos sufrir ni aun su vista; porque no se asemeja su vida a la de los otros, y sigue una conducta muy diferente. Nos mira como a gente frívola, se abstiene de nuestros usos como de inmundicias, prefiere las postrimerías de los justos, y se gloria de tener a Dios por padre. Veamos ahora si sus palabras son verdaderas; experimentemos lo que le acontecerá, y veremos cual será su paradero. Que si es verdaderamente hijo de Dios. Dios le tomara a su cargo, y le librará de las manos de sus adversarios. Examinémosle a fuerza de afrentas y tormentos para conocer su resignación y probar su paciencia. Condenémosle a la más infame muerte; pues que según sus palabras será él atendido." Sab. 2:12-20
Leer Mat 27:42-43
5. No existe referencia alguna en el Nuevo Testamento a ninguno de los libros en disputa.
Referencias en el Nuevo Testamento a los libros Apócrifos:
Judas 1:9 "En tanto que el mismo arcángel Miguel, cuando en litigio con el diablo le disputaba el cuerpo de Moisés, no se atrevió a lanzar contra él sentencia de maldición, sino que dijo solamente: ¡Reprímate el Señor!".
Esto lo encontramos en el libro Apócrifo, "La Asunción de Moisés".
Judas 1:14 "De ellos profetizó ya Enoc, el séptimo desde Adán, diciendo: He aquí que ha venido el Señor con las miríadas de sus santos".
Esta profecía es del libro Apócrifo de Enoc, 1:9
2 Tim. 3:8 "Así como Jannes y Jambres resistieron a Moisés, de igual modo resisten estos a la verdad; hombres de entendimiento corrompido, réprobos de la fe".
Aunque esta es una referencia a Ex. 7:11, los "magos" del Faraón, no están mencionados en Exodo. Se encuentran en el libro Apócrifo "Evangelio de Nicodemo" 5:1. También se encuentran en las "Narraciones de Aneas sobre el Sufrimiento de Nuestro Señor Jesucristo". 5:4
Las referencias bíblicas del Nuevo Testamento a los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento:
Estas referencias muestran legitimidad a estos libros que los Protestantes rechazan. También muestran que de hecho los siete libros estaban ya en la Septuaginta, en el tiempo que fueron escritas estas referencias durante el primer siglo.
Heb. 11:35 " …Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor".
El único lugar en el Antiguo Testamento en donde encontrará referencia al anterior es en 2 Mac 7:1-29. ¿Cómo puede? ¿Quién no tiene 2 Macabeos? Explíqueme eso. ¡Nótese! La primera mitad de Heb. 11:35 se encuentra en 1 Reyes 17:23 y 2 Reyes 4:36.
Heb. 11:38 "…errantes por desiertos y montañas…" Esto se encuentra en 1 Mac. 2:28-30 y en 2 Mac. 5:27.
Jn. 10:22 "Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación". Esto se encuentra en 1 Mac. 4:52-59.
Jn. 14:23 "…Si alguno me ama, guardará mi Palabra…". Esto se encuentra en Sirac 2:18.
Rom. 9:21 " o es que el Alfarero no tiene derecho sobre el barro…" Se encuentra en Sab.15:7.
1 Pedr. 1:6-7 "…oro perecedero que es probado por el fuego.." Leer Sab. 3:5-6.
Hebr. 1:3 "…resplandor de su gloria…" Similar a Sab. 7:26-27.
1 Cor. 10:9-10 "…perecieron por las serpientes y a manos del Exterminador". Casi igual a Jdt. 8:24-25
1 Cor. 6:13 "…los alimentos son para el vientre y el vientre para los alimentos…" Similar a Sirac 36:20
Rom. 1:18-32 "…lo que es de Dios se puede conocer…" Similar a Sab. 13:1-911.
Mat. 7:12, Luc. 6:31 "…todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos…"Encontrado en Tob. 4:16
Luc. 14:13 "…Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos…" Similar a Tob. 4:17
Apo. 21:18 "El material de esta muralla es jaspe y la ciudad es de oro puro semejante al vidrio puro". Similar a Tob. 13:21
Mat. 13:43 "Entonces los justos brillarán…" En Sab. 3:7
Mat. 18:15 "Si tu hermano llega a pecar…" Similar a Sir. 19:13
Mat. 25:36 "…enfermo, y me visitasteis…" Similar a Sir. 7:39
Mat. 27:42 "…Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz…" Similar a Sab. 2:18-20
Mar. 14:61-62 "…¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y dijo Jesús: «Sí, yo soy…" También en Sab. 2:13
Luc. 2:37 "…permaneció viuda…no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones". También en Jdt. 8:4-6
Luc. 24:4 "…se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes" También en 2 Mac. 3:26
Jn. 16:15 "…Todo lo que tiene el Padre es mío". También en Sab. 2:13
Rom. 10:6 "…¿quién subirá al cielo?…" También en Bar. 3:29
Rom. 11:36 "…¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!". También en Jdt. 8:14
1 Cor. 10:20 "…a los demonios lo inmolan y no a Dios…" También en Bar. 4:7
1 Jn. 3:17 "Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?" También en Tob. 4:7
Estas son solo unas cuantas que he encontrado y sin mucho esfuerzo. La mayoría fueron encontradas leyendo concordancias en las Biblias. Existen muchas más.
DESARROLLO DEL CANON DE EL NUEVO TESTAMENTO:
Años 51-125 d.de C.
Los libros del Nuevo Testamento son escritos, pero durante este mismo período otros escritos de los primeros Cristianos son producidos por ejemplo, Didache (70 d.de C.), 1 Clemente (96 d.de C.), la Epístola de Barnabás (100 d. de C.), y las 7 cartas de San Ignacio de Antioquía (107d. de C.).
Los libros del Nuevo Testamento son escritos, pero durante este mismo período otros escritos de los primeros Cristianos son producidos por ejemplo, Didache (70 d.de C.), 1 Clemente (96 d.de C.), la Epístola de Barnabás (100 d. de C.), y las 7 cartas de San Ignacio de Antioquía (107d. de C.).
140 d. de C.
Marcion un hombre de negocios en Roma, penso que había dos Dioses:
Yahvé, el Dios cruel del Antiguo Testamento y el Padre bueno del Nuevo Testamento. Marcion elimino el Antiguo Testamento como Escritura, puesto que era antisemítico, guardó del Nuevo Testamento solo 10 cartas de Pablo y 2/3 del evangelio de Lucas (eliminó referencias al judaísmo de Jesús). El "Nuevo Testamento" de Marcion, el primero en ser recopilado, forzó a la iglesia de aquel tiempo a decidir sobre la parte más importante del canon: los cuatro Evangelios y las cartas de Pablo.
Marcion un hombre de negocios en Roma, penso que había dos Dioses:
Yahvé, el Dios cruel del Antiguo Testamento y el Padre bueno del Nuevo Testamento. Marcion elimino el Antiguo Testamento como Escritura, puesto que era antisemítico, guardó del Nuevo Testamento solo 10 cartas de Pablo y 2/3 del evangelio de Lucas (eliminó referencias al judaísmo de Jesús). El "Nuevo Testamento" de Marcion, el primero en ser recopilado, forzó a la iglesia de aquel tiempo a decidir sobre la parte más importante del canon: los cuatro Evangelios y las cartas de Pablo.
200 d. de C.
La delimitación del canon aun no es determinada. De acuerdo a una lista recopilada en Roma durante este tiempo (el canon moratorio), el Nuevo Testamento consiste de 4 evangelios; Hechos; 13 cartas de Pablo (Hebreos no esta incluida); 3 de 7 Epístolas generales (1-2 Juan y Judas); y también el Apocalipsis de Pedro.
La delimitación del canon aun no es determinada. De acuerdo a una lista recopilada en Roma durante este tiempo (el canon moratorio), el Nuevo Testamento consiste de 4 evangelios; Hechos; 13 cartas de Pablo (Hebreos no esta incluida); 3 de 7 Epístolas generales (1-2 Juan y Judas); y también el Apocalipsis de Pedro.
367 d. de C.
La lista mas reciente de libros del Nuevo Testamento en existencia, con exactamente el numero y el orden en el cual le conocemos actualmente, es escrita por Anastasio, obispo de Alejandría, en su carta Festal # 39 del año 367 de. De C.
La lista mas reciente de libros del Nuevo Testamento en existencia, con exactamente el numero y el orden en el cual le conocemos actualmente, es escrita por Anastasio, obispo de Alejandría, en su carta Festal # 39 del año 367 de. De C.
382 d. de C.
El Papa Dámaso I, en una carta, enlistó los libros del Nuevo Testamento en su numero y orden presentes.
El Papa Dámaso I, en una carta, enlistó los libros del Nuevo Testamento en su numero y orden presentes.
393 de. De C.
El Concilio de Hiponia afirma el canon escrito por el obispo Anastasio.
El Concilio de Hiponia afirma el canon escrito por el obispo Anastasio.
397 d. de C.
El Concilio de Cartago reafirmó los cánones de ambos, Antiguo y Nuevo Testamentos.
El Concilio de Cartago reafirmó los cánones de ambos, Antiguo y Nuevo Testamentos.
1442 d. de C.
En el Concilio de Florencia, la Iglesia en su totalidad reconoce los 27 libros, aunque no los declara inalterables. Este Concilio confirma el canon de la Biblia Católica Romana la cual el Papa Dámaso I había publicado mil años antes.
En el Concilio de Florencia, la Iglesia en su totalidad reconoce los 27 libros, aunque no los declara inalterables. Este Concilio confirma el canon de la Biblia Católica Romana la cual el Papa Dámaso I había publicado mil años antes.
1536 d. de C.
En esta traducción de la Biblia del griego al alemán, Lutero removió 4 libros del Nuevo Testamento (Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis) poniendolos en un apéndice y diciendo que eran menos que canónicos.
En esta traducción de la Biblia del griego al alemán, Lutero removió 4 libros del Nuevo Testamento (Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis) poniendolos en un apéndice y diciendo que eran menos que canónicos.
1546 d. de C.
En el Concilio de Trento, la Iglesia Católica reafirmó de una vez por todas la lista completa de 27 libros como tradicionalmente aceptada.
En el Concilio de Trento, la Iglesia Católica reafirmó de una vez por todas la lista completa de 27 libros como tradicionalmente aceptada.
Algunas notas finales…
Interesantemente, algunos Protestantes que han estudiado el origen de los cánones de las Escrituras, aceptan las decisiones del Papa San Dámaso I, y los diferentes concilios cuando finalizaron el canon del Nuevo Testamento, pero rechazan las decisiones de los mismos concilios sobre el canon del Antiguo Testamento. Al hacerlo así, tienen que admitir que la Iglesia Católica, por decisión infalible, determinó el canon del Nuevo Testamento.
¿Bajo que autoridad rechazan el canon del Antiguo Testamento, el cual fue decidido por los mismos obispos en esos mismos concilios?
He aquí el ejemplo perfecto de aceptar solo "la mitad de la verdad".
La única forma en que los Protestantes pueden saber cuales son los libros inspirados de la Biblia, es que ellos acepten las enseñanzas de la Iglesia Católica. Si esto no es aceptable, entonces por favor, ¿puede alguien mostrarme el listado de los libros inspirados en la Biblia?
¿Es la Iglesia Católica la Madre de la Biblia, o la Hija?
Por simple deducción…
La Iglesia Católica fue fundada al final del Ministerio de Cristo en la tierra, o alrededor de los años 29-30 d. de C. hasta 20 años después.
No existe posibilidad alguna de que la Iglesia Católica haya nacido de la Biblia.
Por el contrario, la Biblia viene de la Iglesia Católica.
Consecuentemente, la Iglesia Católica es la Madre de la Biblia y no la hija.
Por el tiempo en que se escribió el Apocalipsis, ultimo libro de la Biblia, escrito alrededor del año 100 d. de C., la Iglesia Católica se encontraba ya bajo su quinto Papa, San Evaristo.
viernes, 3 de junio de 2016
sábado, 7 de mayo de 2016
Estas 8 mamás santas criaron hijos también santos
Teniendo en cuenta las grandes gracias recibidas por la Iglesia Católica en los últimos 2 mil años, no es sorpresa que cuente con muchas madres santas, quienes además, criaron hijos santos a lo largo la historia de la salvación. Aquí una lista con estas madres ejemplares:
1. Santa Mónica y San Agustín de Hipona
Mucha gente sabe que fue a través de las fervorosas oraciones de Santa Mónica que su rebelde hijo convertido en Doctor de la Iglesia llegó a ser el santo que conocemos hoy.
Mónica oró por él sin parar, y poco a poco, Cristo respondió a sus plegarias. Agustín tuvo una conversión del corazón y a partir de ese momento dedicó su vida a Dios. Esta es una prueba de lo que es una buena madre y lo que una gran cantidad de oraciones pueden hacer por un hijo rebelde.
Más información sobre Santa Mónica en el siguiente enlace
2. Santa María Celia Guérin y Santa Teresa de Lisieux
San María Celia y su esposo San Louis tuvieron una fe profunda que inspiró a sus 5 hijas a convertirse en monjas. Imagine el amor que existía en su familia para generar tal devoción a Dios, y que además, allanó el terreno para la vida virtuosa de Santa Teresita, Doctora de la Iglesia.
Más información sobre Santa María Celia Guérin en el siguiente enlace
3. Santa Silvia de Roma y San Gregorio Magno
Santa Silvia y su esposo, que más tarde se convirtió en un monje, construyeron en su casa una capilla dedicada a San Sabas, la que más tarde fue ampliada para convertirse en un monasterio de monjes. San Gregorio llegó a ser Papa y uno de los más grandes líderes de la Iglesia.
Más información sobre Santa Silvia en el siguiente enlace
4. Santa Felicidad y sus 7 hijos mártires
Santa Felicidad tuvo 7 hijos, todos ellos mártires. Ver a todos sus hijos torturados y martirizados por seguir a Cristo debe haber sido agridulce para ella. Al poco tiempo ella los acompañó en la muerte y en la vida eterna.
Más información sobre Santa Felicidad en el siguiente enlace
5. Beata Juana de Aza y Santo Domingo de Guzmán
Juana de Aza tenía dificultades para concebir un hijo y oró por la intercesión de Santo Domingo de Silos. Sus oraciones fueron escuchadas y en agradecimiento puso a su hijo por nombre Domingo.
Una noche, Juana soñó que daba a luz a un perro con una antorcha en la boca que corría por todo el mundo. El sueño le asustó y se dirigió a un monasterio para consultar con un monje. El sacerdote le dijo: “no te preocupes, Señora. La antorcha encendida representa la palabra de Dios. Como el perro, tu hijo va a ir por todo el mundo anunciándola”.
Esa historia, junto con la piedad de Juana, debe haber inspirado a su hijo Domingo para dedicarse al Señor. Él fundó la Orden de Predicadores y ayudó a detener la propagación de la herejía albigense, la cual había incursionado peligrosamente en el cristianismo de su época.
7. Margarita Occhiena (venerable) y San Juan Bosco
Margarita fue la mamá de un santo amado por millones de personas. Trabajando junto a su hijo, Margarita procuraba que los niños de la calle recibidos por Don Bosco fueran bien atendidos y cuidados.
Más información sobre Margarita Occhiena en el siguiente enlace
8. Beata Ortolana de Asís y sus hijas Santa Inés y Santa Clara de Asís
Ortolana era una mujer de mucha virtud y piedad cristiana, y era devota de hacer largas peregrinaciones a Bari, Santiago de Compostela y Tierra Santa. A pesar de ello debe haber sido difícil para ella desprenderse de sus dos hijas y permitir que sigan a San Francisco de Asís. No obstante, esa fuerza es lo que hace a una buena madre una gran santa. Clara e Inés fundaron la orden de las Damas Pobres de San Damián, conocidas como las clarisas.
Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register.
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