sábado, 30 de abril de 2016

"OBEDIENTE HASTA LA MUERTE, Y MUERTE DE CRUZ"


Al hacer el mundo, Dios creó a los hombres para que participramos en esa comunidad divina de amor: el Padre con el Hijo Unigé-
nito en el Espíritu Santo. Este designio divino, que en bien de hombres y para gloria de la inmensidad de su amor, concibió el Padre
en su Hijo antes de crear el mundo (Ef 1,9), nos lo ha revelado conforme

a su plenitud, realizando por medio de Jesucristo la unidad del Universo,(Pue.182
La fe es solamente un saber o afirmar ciertas verdades; sino es ante
todo la aceptación de una persona, en la que se pone completamente la

confianza
1. Nuestra fe en Jesucristo ante todo acepta la persona misma dJesucristo, en totalidad, tal y como le ha sido revelada asi como tambien en su mision.2. Pero como punto de partida, Jesucristo se nos ha revelado como nuestro Salvadory es aquel responde en nuestros anhelos de salvacion.
3. Ya desde el A.T. tenemos una larga historia de fe, cuyo prototipo
es Abraham: los Padres del A.T se salvaron por su fe en Yahvé y en su promesa de salvacion.

gualmente exige en el N.T. la fe y el cumplimiento
de la salvación por él, para ser salvos
4. La verdadera fe en el A.T exige el seguimiento de Yahvé: si Abraham
es nuestro padre en la fe, se debe a que respondió al llamado de Yahvé,
dejando su tierra y su parentela, para seguirlo hasta la tierra prometida.
igualmente en el N.T exige seguirlo como la expresión de la fe en él
y en su obra salvifica.
5. Por lo mismo la fe cristiana es aquella que está centrada totalmente
en Jesucristo como Salvador: tal fe incluye necesariamente la
entrega vital completa, y por lo mismo el seguimiento de Jesús.

6. El cristiano descubre también en el mismo Jesús, quién es Dios.
Preparada esta revelación en el A.T, sólo tras la resurrección de Jesús
conocemos plenamente al Padre como Aquél que lo ha enviado y resucitado,
7. También descubrimos al Espíritu Santo por su participación en la
obra salvifica realizada por Jesucristo. Es la tercera persona de la Trinidad

la que ha actuado la encarnación en el Verbo de María, quien ha inspirado
y guiado a Jesús durante su vida pública, y quien, tras el retorno
de Jesús al Padre, hace presente en la Iglesia la obra salvifica.
La revelación en Jesús y su obra salvifica son pues trinitarias.

La fe se dirige a un "Otro" antes de dirigirse a una verdad.
.Supone la autodonación del hombre, la sumisión libre a la gracia divina,
y la confianza en las promesas divinas
La fe supone: a) un sujeto personal y un término personal; éste
es Jesucristo, y por <E1 la Trinidad,) c) La fe tiene, por consiguiente, un contenido subjetivo y a la vez
el Otro, y cuanto a El pertenece
ANTIGUO TESTAMENTO: YAHVE -SALVA
1. La fe en Jesucristo
1.1. Supone un conocimiento de Jesucristo. Porque el conocimiento
se extiende a su objeto, que en este caso es Jesucristo
1.2. Es una fe libre. Según la teología clásica, el motivo
de la fe es la "autoridad de Dios que se revela a sí mismo"
El acto de fe es por lo mismo totalmente libre de parte de
hombre, pues encuentra la firmeza de la verdad no en datos
que se le imponen, sino que libremente de parte de Dios se le
proponen. Por ese motivo
la fe es al mismo tiempo cierta (supone una entrega total y libre.)
1.3. La fe se refiere también a hechos comprobables. Porque
tiene un desarrollo histórico. Más aún, se refiere a la historia
misma, como historia de salvación. Ciertamente Dios se hos ha revelado por Jesucristo
de manera histórica. Pero su revelación va más allá de la
historia y de toda manifestación histórica
2 "Querer reconquistar a un Jesús histórico a costa de un Cristo dogmá-
tico es confundir las dimensiones y comprender erróneamente la fe
como forma inadecuada e imperfecta de conocer.VAT I, De la Fe, canon 2. DS 1811: La fe no contradice
la historia; pero va más allá de ella:
El Nuevo Testamento es unánime: la salvación ya apareció y s
llama Jesucristo Nosotros lo seguiremos .
y por una decisión libre y total del hombre acepta el
sentido que tienen dichos enunciados

la realidad interna de los sucesos; y por una decisión libre

y total del hombre que acepta el sentido que tienen dichos enunciados,
1.4. El fundamento de la fe en Jesucristo. La existencia
histórica de Jesús encuentra en la muerte y resurrección tod
su fundamento: Es su ministerio Pascual el que nos lo muestr
como el "Otro trascendente", metahistórico Por eso en la Resurrección de Jesús descubrió la primer
comunidad toda la base de su fe ( Cor 15,14).
En la muerte y resurrección de Jesucristo encuentra tambié
el cristiano, guiado por el Magisterio de la Iglesia, por una part
la auténtica esencia de Dios (cuya revelación ya se había dad
parcialmente, pero llega a su plenitud en la Pascua
propia existencia histórica ( Cor 15, 17.
Nuestra salvación en Jesucristo, centro de la fe cristiana
El testimonio de la Escritura-Sagrada Escritur
no nos ofrece una ontología de Jesucristo independiente
en una misión salvadora; pero tampoco nos ofrece una salvación
que no esté basada en lo que ES Jesucristo.
ANTIGUO TESTAMENTO: YAHVE SALV
Jesucristo es, pues, Salvador, porque ES Dios. Pero si es
también hombre Jesucristo, su encarnación se debe A SU MISIÓN
salvífica, por la que nos hace también a nosotros hijos
(adoptivos) de Dios7
Conocemos a Jesucristo a partir de su misión. Pero
ésta nos lleva a conocer lo que El Es. y al Padre y al
Espíritu Santo: y sólo
a través de ellas llegamos a vislumbrar un poco el misterio de
Dios en su vida íntima. San Juan: "Dios es Amor" (I Jn 4,16).

"tanto amó Dios
al mundo, que le dio a su Hijo, para que el mundo no perezca,
sino que por El se salve (Jn 3,16).

Según la Sagrada Escritura, Jesús es Dios y hombre
para ser Salvador. Pero es nuestro Salvador precisamente por
ser Dios y hombre.
En la teología más reciente, desde Schleiermaher
se ha impuesto en general la estrecha conexión entre cristologia

y soteriología .

El hecho de la encarnación no es algo sobreañadido. Ni
podemos pensar en Jesucristo como si fuese simplemente
otro nombre de la divinidad: "El camino al Padre va a través
de la naturaleza humana del Hijo"
"No puede negarse que, para el cristiano ordinario, Cristo
está presente en sus actos religiosos únicamente como Dios,
ANTIGUO TESTAMENTO: YAHVE SALVA
Pero tampoco podemos poner la salvación únicamente en
el hombre Jesús, como si la salvación fuese puramente histó-
rica e intramundana que a lo más tuviese ciertos visos naturales
y teosofistas de una vaga trascendencia, como *para darl
cierto tinte religioso.
Por lo tanto son salvíficos todos y cada uno de los

hechos y palabras de Jesucristo; aun cuando la encarnación y
el misterio pascual sean las cumbres. Hoy, exaltado a la diestra
del Padre, como cabeza de la Iglesia, y por ella de toda la creación
sigue dirigiendo toda nuestra historia hasta que ésta llegue
a su significado total en la parusía.
La fe según el Antiguo Testamento es ante todo una entrega
libre y personal del hombre a Dios; donación de sí que
abarca todo el ser y la historia del fiel. Así nos presenta por
ejemplo la carta a los Hebreos la fe de Abraham (Heb 11, 8-19).
La fe no es más que la respuesta confiada del hombre, que se
abandona en las manos de Dios, confiado en la promesa divina.
Por ello brota espontáneamente la obediencia al Señor: "La
incredulidad aparece en el AT como rebelión y la fe como obediencia
a la palabra de Dios (Núm 14, 9.11; Dt 9, 23; Sal 78,
Por eso la fe en Yahvé poco

a poco va proyectándose
más y más hacia el futuro, sabiendo que la fidelidad del
Señor dura por siempre.
Jesús tiene en sus manos
el poder de curar; así nos presentan los evangelios múltiples
casos en que los enfermos se acercan a Jesús (El leproso, Le 5,13.)
el Centurión de Cafarnaúm, Mt 8, 5, Le. 7, 1;
La profundización de esa fe. Poco a poco las exigencias
de fe son más radicales en el evangelio. Ya no sólo será la
aceptación de lo que El es, sino que Jesús exige algo que sólo
Yahvé podría haber demandado de su pueblo: una entrega que
llegue hasta la vida misma: "Bienaventurados seréis cuando
los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban
vuestro nombre a causa del Hijo del hombre. Alegraos ese
día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en
el cielo" (Le 6, 22-23; cf. Mt. 5, 11-12). Exige de sus discípulos
que se ponga en El la absoluta confianza, tal y como lo exigía
antiguamente el Dios de Israel; así, por ejemplo, cuando lo
reprende por esa falta de abandono en sus manos durante la
tempestad, les dice: "¿Por qué tenéis tanto miedo, hombres
de poca fe?" (Me 4, 40). Jesús se atribuye a sí mismo la garantía
de firmeza que ofrecía Yahvé, a su pueblo: "Porque yo
Yahvé, tu Dios, te tengo asido por la diestra. Soy yo quien
te digo: No temas, yo te ayudo. No temas, gusano de Jacob,
Tras la resurrección, San Pablo comprende que la fe en Jesucri
es una obediencia, exactamente como la fe del antiguo
Israel era la aceptación del plan divino manifestado en la ley
de la Alianza (Dt 1, 6.11).
No es pues una fe que se encierre en sí misma, sino una fe par
proclamarse: en efecto, no se enciende una luz para colocarla
debajo de la mesa, sino sobre ella para que alumbre a todos
hombres (Mt. 5,15 ; Le. 8, 16).
"Ya no os llamo siervos sino amigos, porque cuanto el Padre me ha
comunicado, os lo he dado a conocer'YJn, 15,15).
De hecho constantemente se nos exige en el Nuevo Testamento
un asentimiento
libre a verdades como son en sí, y que nosotros aceptamos
sólo porque el Señor lo ha dicho. Por eso "desde sus
orígenes la Iglesia expresó su fe mediante determinados enunciados"
que conservamos en el Nuevo Testamento como las
confesiones de fe primitivas (I Tes 1, 10; 4, 14; I Cor 1, 8; 12,
San Juan había comprendido que la fe que Jesús exigí
era en su propia persona: lo que El es (Jn 8, 24. 28;
Y Pablo consideraba la fe como
la aceptación real de la resurrección de Cristo y su significación
salvadora {Rom. 10, 9- 10; I Cor 1, 1-9; Flp 2, 10-11, Sabemos por la fe que Jesús nació virginalmente de María,
como Hijo sólo del Padre. Si negamos la concepción virginal,
con base en nuestras categorías humanas, entonces ese al que
llamamos Jesús pero que afirmamos que no fue concebido virginalmente,
en realidad no es Jesús, sino alguien que nosotros
hemos imaginado. En el fondo en tal caso no amamos a Jesús,
sino a nuestra propia imagen.
Pablo nos transmite lo relativo a la institución
de la Eucaristía: "Como yo mismo lo he recibido del
Señor: que el señor Jesús... (I Cor. 11,23); ha recibido del
Señor lo que en realidad ha recibido por transmisión de la
comunidad Apostólica: es un mismo evangelio
( Rom. 1,9; I Cor 1,6-7, etc.).
Fe y seguimiento
Cuando un creyente ha solidificado suficientemente su fe,
Jesús le exige ya no sólo que acepte su poder, o lo que El es, sino también que lo siga: "Decía a todos: si alguno quiere
venir en mi seguimiento, que se niegue a sí mismo, tome su
cruz cada día, y me siga. Porque quien quiera salvar su vida la
perderá; pero quien pierda su vida por mi la salvará" (Le 9,
Toma Jesús la actitud de Yahvé: tiene derecho a pedir
la vida, y de exigir una decisión vital ante su propia persona
El seguimiento de Yahvé en el Antiguo Testamento. El
seguimiento en el AT se refiere a una opción vital de ir tras
Yahvé o tras los ídolos. Es la disyuntiva que propone Elias
al pueblo de Israel (/ Re- 18, 21). Y es el lamento de Yahvé
por medio de los profetas: Israel se ha ido tras los ídolos para
esperar de ellos la salvación,(2 Re 17, 15).
Y la prohibición de ir tras los ídolos se convierte
así en mandamiento. (Dt 6, 14-15). Y y y eso pide el piadoso israelita
en su oración: "Muéstrame, Oh Yahvé, tus caminos, adiéstrame
en tus sendas" (Sal.' 25, 4).16
El seguimiento de Jesús. (Mt. 16, 24; 10, 37; Me. 8,34.)
Debe advertirse ante todo que en
ningún momento parece que el mandato del seguimiento
haya sido exclusivo para los doce apostóles o para algún tipo
selecto de discípulos privilegiados: es para todo aquel que
cree en Jesucristo. La expresión "seguir a Jesús" significa en el evangelio
ser su discípulo. Cf. Mt. 4, 22; 9, 9; Me. 1, 20. Y es equivalente
prácticamente al último mandato de Jesucristo a los discípulos
"Id y haced discípulos en todas las naciones" (Mt 28, 19).
El seguimiento supone en el evangelio que quienes creen
en Jesús se pondrán en marcha tras El para iniciar el movimiento
de reunión para el Reino de los Cielos que está formándose.
Los que le siguen: " Reciben una llamada especial de una invitación a ser sus discípulos."
Jesús: luego deben renunciar voluntariamente a sus posesiones
y a su familia, a todo afán de prestigio y de poder, e incluso
a su propia vida (Me 10, 28ss; Me 9, 33; 10, 42-45; 8, 34-35).
No son lo mismo imitación y seguimiento. Y no es que se
niegue la imitación de Cristo. Pero somos tan pequeños que
apenas podremos realizarla en una mínima escala. Así,, por amor, el discípulo tendrá que servir
a los demás a imitación de su maestro (Me 10, 43; Jn 13,
no hay fe sin seguimiento a Jesús,
La fe cristiana tiene a Jesucristo el Salvador como centro
Cristocentrismo de la fe. En el misterio del hijo de Dios hecho
hombre han sido revelados el misterio personal intradivino, la Trinidad
y el misterio de la Iglesia, que es la humanidad llamada en Cristo

La fe es teocéntrica
y eclesial porque es cristocéntrica; la totalidad de la revelación converge
en estos tres misterios fundamentales, implicados en la encarnación
del Verbo, que revela al Padre, envía al Espíritu Santo y salv
a los hombres. ANTIGUO TESTAMENTO: YAHVE SALVA
Todo misterio centrado en Cristo es salvífico. En efecto,
no hay un solo principio de nuestra fe que se haya enunciado
para que conociéramos únicamente la ontologia de Jesucristo.
Lo hemos dicho antes: si Dios es amor, no podemos
conocer sólo una estructura "estática" de su ser, sino que se
nos revela su ser amando. Y ese amor se nos ha manifestado en
las dos grandes obras de Dios: la creación y la redención.
La obra del Padre en el acontecimiento salvífico
La encarnación y la resurrección de Jesucristo, obra
del Padre. Jesucristo se nos presenta en todo el N.T como el
cumplimiento de la promesa del Padre. S. Pablo nos habla de
un destino eterno, que corresponde a un designio trinitario
cuyo origen es el Padre: "pues todas las promesas hechas por
Dios tienen su sí en él, y por eso decimos por él 'amén' a la
gloria de Dios" (2 Cor 1,20).
"la salvación acaecida en Cristo y ese mismo Cristo son originalmente
del Padre"

N.T que el Padre ha enviado al Hijo en la plenitud del tiempo
( Gal 4, 4, Act 3, 13-26; Heb 1, 1-3). Nada pues de
extrañar que el evangelio atribuya al Padre la obra de la encarnación:
"Al sexto mes fue enviado el ángel de Dios..."
(Le 1,26); y los cánticos de María y Zacarías proclaman la
acción divina liberadora del Padre (Le 1, 46-54; 68-79). Igualmente
en el bautismo de Jesús, es la voz del Padre la que lo
presenta al mundo como su "Hijo muy amado", Animismo el
kerygma primitivo de la Iglesia proclama la resurrección de
Jesús como obra del Padre como lo hacen también
las primeras confesiones de fe

La idea no era del todo extraña en el AT. De hecho Israel con

frecuencia se siente hijo de Yahvé (Ex 4, 22ss; Os 2,1; 11
lss; Is l,lss, etc.). Más que a una "creación" (en el sentido'
de que Dios es Padre por ser creador), el A.T se refiere a la conductaque Yahvé observa respecto a su pueblo, semejante a
la de un Padre (cf. Is 63, 7-64,12; Dt 8,5; Sal 103,13, etc.).
Jesús en cambio se dirige normalmente a Dios como a su
Abbá, pues existen por lo menos 170 casos en los evangelios
en que Jesús designa a Dios por esa palabra.
encomienda a los discípulos: "Como el Padre me envió, así
yo os envío" (Jn 20, 21; cf. Mt 28, 19; Me 16, 15). Es sobre
todo San Juan quien insiste en la teología de la misión recibida
del Padre; por eso Jesús no habla por sí mismo, sino lo que ha
oído del Padre (Jn 5, 30; 8, 28; 15, 15), y sus obras (milagros
son del Padre (5, 36; 10, 25). Pero no es teología exclusiva
de Juan. Los sinópticos lo indican a su manera. En efecto,
Jesús ora al Padre antes de realizar sus obras ( Le 6,12-13;)
Jesús nos revela al Padre como término de nuestra
salvación. "Padre, quiero que donde yo esté estén también
conmigo los que tú me has dado, para que contemplen mi gloria,
la que tú me has dado, porque me has amado antes de la
creación del mundo...
Padre ha exaltado al Hijo por su obediencia, dándole un nombre
sobre todo nombre es "para que toda lengua confiese que
jesús es el Señor, para la gloria del Padre" (Flp 2, 11); pues
"Dios tuvo a bien hacer residir en El (Cristo) toda la plenitud
y reconciliar por él y para él todas las cosas" (Col 1,19-20).
Igualmente está ligado el Espíritu Santo al misterio de
la anunciación del precursor, ya que éste "estará lleno del Espí-
ritu Santo desde el seno de su madre" (Le. 1,15).
Santo se atribuye la obra de la santificación de la humanidad de
Jesucristo:
Juan Bautista, a Jesucristo se le da "sin medida", en toda su plenitud,
de la cual todos participamos "gracia sobre gracia" (Jn 3 34-35' ) Jesucristo Salvador, revelador del Espíritu Santo. Durante su ministerio Jesús

con frecuencia atribuye su obra al Espíritu Santo; por ejemplo,

sus milagros en Marcos (3, 29-30). Y es el Espíritu quien ha reposado sobre El, o lo ha ungido, para su
misión profética {Le. 4, 18; Mt 3,18), al atribuirse a sí mismo
la misión del Deuteroisaías (Is. 61, 1-22). Por eso Jesús "bautizará
en el Espíritu" (Mt. 3, 11; Me. 1, 8; Le. 3, 16); y en virtud
del espíritu expulsará los demonios, signo de la victoria
mesiánica y de la presencia del Reino de Dios (Mt. 12, 28;)
La Iglesia entenderá
por lo mismo que el bautismo no será sólo en el nombre
de Jesús, sino del Padre y del Espíritu igualmente (Mt. 28,19).
El Espíritu Santo consuma la obra de Jesucristo en la
Iglesia. Jesús mismo les había dicho que El Espíritu Santo
hablaría por boca de los apóstoles ante los gobernantes (Me 13,11)
ANTIGUO TESTAMENTO: YAHVE SALVA
Es así el "Espíritu de Jesucristo" el que
habla por los Apóstoles en la primitiva comunidad (Act. 2,33)
Y es que Jesús ha sido glorificado por
el Padre en la resurrección, recibiendo el Espíritu Santo prometido
para confiarlo a su Iglesia (Act. 2, 36). Por ello Juan contempla
la continuación de la obra inspiradora del Espíritu Santo
como la misma obra de Jesús el Maestro, durante el tiempo de
la Iglesia: "El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad
completa" (Jn. 16,13). Y será el mismo Espíritu el que nos comunique

la justicia y la santidad divinas (Jn, 16,8-11). Por ello Sa
Pablo ve también como obra del espíritu la oración (Rom. 8,26),

• La paternidad de Dios en el Antiguo Testamento.
• El Espíritu de Dios en el Antiguo Testamento.
• Fe y fidelidad en el Antiguo Testamento.
• Los nombres para designar a Dios en el Antiguo Testamento,
¿son solamente designaciones ontológicas (o
sea que revelan la esencia de Dios), o son primariamente

salvíficas?
Guía pastoral
Círculo Bíblico. Discutir el siguiente tópico: ¿vivimos
una fe cristológica en la comunidad en que nos movemos? Es
decir: ¿vivimos prácticamente como antiguos israelitas, un monoteísmo
centrado en Yahvé, al que sólo le hemos cambiado
de nombre para llamarlo Jesucristo? ¿O verdaderamente nos
dirigimos hoy a la Trinidad por la humanidad de Jesucristo?
Un caso clave, la Eucaristía: ¿somos conscientes de que nos
acercamos a la Trinidad por el cuerpo de Cristo? ¿o en realidad
recibimos la comunión como si en ella se nos diese "Dios",
y no el Hijo de Dios hecho carne? ¿Es esto una mera consideración
teórica, o tiene importancia para nuestra pastoral y espiritualidad?
( EL VERDADERO VALOR DE JESUCRISTO EN NUESTRAS VIDAS.)
a) Para este grupo concreto, ¿es Jesucristo solamente un
santo más a quien se reza al igual que a los demás?
b) ¿Tiene este grupo una idea de lo que significa que Jesucristo
sea el Hijo de Dios hecho hombre? ¿o piensa en la práctica
que Jesucristo es otro nombre para llamar a Dios?
c) ¿En qué consiste la fe de este grupo? ¿En sólo llevar
a los niños a bautizar, y en asistir a misa los domingos? ¿O
además advierte y acepta que la oración y el culto necesariamente
llevan al cristiano a un seguimiento de Cristo, en el compromiso
por la vida apostólica?
TEMA II TODOS LOS HOMBRES EXPERIMENTAN EL
MAL Y BUSCAN LA SALVACIÓN. RESPUESTAS

DE LAS RELIGIONES, DE LAS FILOSOFÍAS Y

DE LA REVELACIÓN
Los hombres de las varias religiones esperan la respuesta a los recónditos
enigmas de la condición humana que ayer como hoy turban
profundamente el corazón humano: la naturaleza del hombre, el sentido
y el fin del dolor, el camino para llegar a la verdadera felicidad,
la muerte, el juicio y la sanción tras la muerte

La promesa de salvación que Yahvé hizo en el A.Ty su cumplimiento
trinitario por Jesucristo en el NT no han caído en un vacio de esperanzas;
sino que corresponden a las más íntimas y legítimas aspiraciones de los
hombres de todos los tiempos:
1. Porque todos los hombres han experimentado y experimentamos
el mal, en todos los tiempos: Pero ni conocemos plenamente las causas
del mal, ni cómo liberarnos (por más que, aun sin la revelación, se conozcan
algunas causas y se puedan intentar ciertas liberaciones legítimas
pero parciales).
2. Por ello los hombres de todos los tiempos han intentado buscar
las raíces del mal y poner a ellas un remedio. Sin la revelación el hombre
puede encontrarlas sólo parcialmente. La revelación no es pues contradicción
de los anhelos humanos, sino su cumplimiento.
3. Todas las religiones de la historia han intentado afrontar este problema,
y ofrecerle una solución: algunas buscan el camino de liberación
en el hombre mismo, otras en un auxilio de lo alto.
4. No siendo posible encontrar en el lenguaje humano aquellas expresiones
que plenamente revelan la divinidad y su intervención en el mundo
para la salvación del hombre, todas las religiones han usado para manifestar
estas verdades trascendentes algunos instrumentos simbólicos de expresión:
son por ejemplo las parábolas, mitos, signos de tipo "sacramental"
(como los sacrificios), etc. Tales expresiones corresponden a lo
más íntimo del ser humano.
5. También las filosofías y las ciencias han tratado de dar a su modo
respuesta a dicho problema. Muchas de sus proposiciones pueden ser digna
y aceptables; pero ninguna nos ofrece una liberación completa.
6. Dios en su bondad ha querido acudir a nuestra salvación revelándonos
la raíz del mal (el pecado), que va más allá de las solas estructuras El A.T debe leerse pues como historia de salvación: no sólo como

historia positiva de la liberación de un pueblo. Desde el principio es cristológica:
la plena manifestación en Jesucristo. Más aún, el A.T era la
"Palabra de Dios" para la primera comunidad cristiana. He aquí por qué
el A.T ilumina el N.T y a su vez es iluminado por éste.
1. Experiencia del mal.
Así lo demuestran los descubrimientos arqueológicos de las culturas
más primitivas: el hombre se sentía incapacitado de vencer
la muerte; imposibilitado de dominar las fuerzas de la naturaleza;
acuciado por el hambre; amenazado por los enemigos. Desde
siempre ha presentido la necesidad de liberarse y su
necesidad de encontrar un recurso de salvación.
El mal: explicación y liberación.
Imposible hacer aquí una fenomenología completa de la
experiencia del mal en el mundo, y de los intentos para liberarseANTIGUO TESTAMENTO: YAHVE SALVA

La diferencia de matices entre divinidades 'salvadoras' en cuanto divinidades,
y de divinidades 'más particularmente salvadoras' en cuanto
puestas tradicionalmente en situaciones singulares o especialmente
peligrosas, no nos autoriza aun para hablar de soteriologfa como de una
forma religiosa bien distinta y definida: en efecto, en todas las religiones
Yahvé . A diferencia de otra s religiones.

Es la idea de salvación que implica en general dos elementos: uno
negativo: salvar a alguno es liberarlo de un estado de sufrimiento, de
una enfermedad, de un peligro, etc. Otro elemento es positivo: Yahvé
eleva al hombre salvado a un estado nuevo que supone la salud, el
bienestar, la seguridad, etc., según la naturaleza del peligro del que ha
sido salvado. Pero debemos aún precisar esta noción general para
En efecto, la salvación se encuentra también en
otros sistemas religiosos que le dan un contenido notablemente diverso.
Debemos por tanto descubrir: qué distingue la noción de las concepciones no cristianas;
ANTIGUO TESTAMENTO: YAHVE SALVA

Explicaciones racionalistas de
todo tipo. Por ej. desorden ético
debido a diversos motivos, como
ignorancia, estructuras sociales
o políticas deficientes, psicología
"desviada" de la "conducta
antisocial" de quien ha cometido
un delito, etc.
b) Formar la conciencia ética,
estructuras injustas, reeducación
de las desviaciones psicológicas
d)sociales, etc.
c) Explicaciones metafísicas. Por
ej. concepción de la materia como
mala en sí misma, o de la existencia
del mundo como ilusoria
o incluso, objetivación (o personalización)
del mal en un demonio
o dios del mal, etc.
c) Fuga del mundo material ^
incluso de la vida (en forma real
o simbólica), "iluminación de 1^
realidad" por negación del m ^
como al contrario: ganarse su be.
nevolencia), etc.
d) Revelación del pecado. d) Redención y conversión.
Se debe advertir que en las religiones y filosofías racionalis.
tas, el hombre se libera por sí mismo. En otras religiones nor.
maímente se espera la liberación, de un dios o de un ser superior, Y en otras se encuentra incluso, en mayor o menor grado,
Cristo es, entonces, la plena respuesta divina a las más
hondas aspiraciones del hombre; que cae por tanto no en el
vacío, sino en el corazón del hombre que, consciente o inconscientemente,
busca la salvación .
Como hemos visto arriba, algunas religiones buscan la salvación
a través de la figura de un salvador; otras no. Incluso
las muy fatalistas.
la existencia del mal fue el de concebirlo como una fatalidad
En cambio otras religiones no tienen una figura salvífica,
por más que "iluminen" al hombre en el camino de su liberación.
Por ej. en el budismo clásico, Buda no es un dios, sino el
maestro iluminado que predica una verdad trascendente incluso
ANTIGUO TESTAMENTO: YAHVE SALVA

mas allá de los dioses. Buda es "el doctor iluminado que ofrece
la diagnosis y la terapia"
No es salvador, pero revela al hombre
que la insatisfacción y el sufrimiento se deben a la ignorancia.
Sobre el budismo nos dice el Concilio Vaticano II:
En el budismo, según sus varias escuelas, se reconoce la radical insuficiencia
de este mundo material, y se enseña una vía por la cual los
hombres, con corazón devoto y confiado, son capaces de conquistar
el estado de liberación perfecta, y de llegar al estado de iluminación
suprema por medio de los propios esfuerzos y con la ayuda de lo alto.
Elementos comunes a las religiones.
El hombre no tiene palabras directas para expresar lo divino,
ni acciones que de por sí lo pongan en comunión inmediata
con la divinidad.

La "analogía" de la experiencia humana para expresar lo divino
se funda en el hecho de que toda la realidad participa de lo
divino, en una cierta manera
Pero no le es suficiente al hombre representar lo trascendente:
también tiene necesidad de unirse con la divinidad, o
al menos con el mundo de lo divino.
El hombre racionalista reduce en múltiples ocasiones
el mal humano a faltas a la norma ética, que trata de explicar
de múltiples maneras que tienen una cosa en común: no van
mas allá, en sus raíces, de los elementos naturales con que cuenta
el hombre. Y así también busca la corrección (más que la
salvación), en una conducta recta y digna del hombre, según
las justas leyes de la convivencia humana. Se trata generalmente
una nueva forma de pelagianismo, presentada bajo colores
humanistas.
Habría que preguntar en primer lugar si verdaderamente
el hombre, sea individual o colectivamente, cuenta con las
fuerzas suficientes para librarse de sus propias pasiones
ANTIGUO TESTAMENTO: YAHVE SALVA
Para el científico evolucionista el pecado no existe,
sino más bien una etapa por superar en sus elementos negativos.

El psicologista excesivo tratará de reducir la idea de Dios en el hombre, por ejemplo a una super estructura ilusoria
proveniente del anhelo de un "paraíso perdido",
Negado el pecado, podría reducirse la conciencia
del mismo a la experiencia de un complejo de culpa por eliminar
o por superar.
El existencialista ateo sentirá la vaciedad y el absurdo
de un hombre sin esperanza de liberación. Se trata de una cosmovisión
pesimista que no consentiría una salvación "desde
fuera" (desde Dios), que transformase el interior del hombre.
El hombre ha perdido irremisiblemente todo significado.
El hombre víctima de la sociedad industrial se siente
amenazado por las guerras que pueden destruirlo con los instrumentos
que él mismo ha fabricado; pero lejos de la esperanza
en Dios, busca salvaciones provisorias en frágiles tratados de Paz.
El hombre moderno
ya no sufre en primer ligar por no cumplir las leyes religiosas, o
por las presiones que dimanan de éstas. Su sufrimiento deriva más
bien de la opresión del trabajo, de la sociedad eficientísta, de los sistemas
políticos. Siempre busca la libertad y la liberación; más no la
busca tanto en la sola fe, como la ofrece San Pablo, sino en el cambio
concreto de la situación y en la transformación de la estructura social".

jueves, 21 de abril de 2016

El Evangelio y los evangélicos



El Evangelio y los evangélicos
Mostrar la Verdad del Evangelio tal cual es, en un ambiente ecuménico, de amor al hermano y a la verdad Al ver el titulo de este tema posiblemente algunos podrían pensar que se trata de algo ofensivo, pero no es así. El objetivo de esta enseñanza no es atacar ni ofender a nuestros hermanos evangélicos. Mi deseo es simplemente mostrar la Verdad del Evangelio tal cual es, en un ambiente ecuménico, de amor al hermano y de amor a la verdad.
Jesucristo dijo: "La Verdad los hará libres" Jn 8,32 y es esa Verdad la que queremos proclamar sin comentarios, ni interpretaciones, ni agregados. Queremos proclamar el Evangelio completo de Nuestro Salvador y Señor Jesucristo.
Si eres evangélico compara todas las citas que damos en tu misma Biblia, la Reina Valera, que es la que usamos en este tema, y ora para que Dios te ilumine y te guíe hacia la verdad plena. Si eres católico, dale gracias a Dios y ora para que puedas vivir como un autétentico cristiano siguiendo el Evangelio de Jesucristo. En este tema te darás cuenta como lo que muchos hermanos separados proclaman en folletos, radio y televisión no es sino simplemente el Evangelio según los 'evangélicos'. En la columna izquierda encontrarás las frases comunes de muchos evangélicos y en la derecha lo que realmente dice la Sagrada Escritura.
Son las 12 verdades del Evangelio que como auténticos cristianos debemos de conocer.
Los 'evangélicos' dicen:
1.- Ya soy salvo y si muero me voy al cielo, no puedo perder la salvación.
El Evangelio enseña:
1.- Mas el que perseverare hasta el fin, ese se salvará" Mt 24,13
Los 'evangélicos' dicen:
2.- Soy salvo solo por la fe, las obras ni la obediencia nos salvan.
El Evangelio enseña:
2.- "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros?
Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad."
Mt 7,21-23
"Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de Él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda. Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis; Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí. Mt 25,31-36
Los 'evangélicos' dicen:
3.- Cristo no está presente en la Eucaristía eso es solamente algo simbólico.
El Evangelio enseña:
3.- "Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne á comer?"
Jn 6,51-52
"Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en Él. Jn 6,53-56
"Y muchos de sus discípulos oyéndolo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?
Jn 6,60
"Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él".
Jn 6,66
"Dijo entonces Jesús á los doce: ¿Queréis vosotros iros también? Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6,67-68
Los 'evangélicos' dicen:
4.- Hay que confesarse directo con Dios, no con hombres pecadores.
El Evangelio enseña:
4.- "Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros: como me envió el Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo:
A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: á quienes los retuviereis, serán retenidos. Jn 20,21-23
"De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo. Mt 18,18
Los 'evangélicos' dicen:
5.- No hay que llamarle 'Padre a nadie' la Biblia lo prohibe.
El Evangelio enseña:
5.- "Entonces Él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama. Lc 16,24
"Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre. Lc 18,20
"Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti". Lc 15,18
Los 'evangélicos' dicen:
6.- Todo esta escrito en la Biblia, si no esta escrito no vale.
El Evangelio enseña:
6.- "Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. Jn 21,25
"Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio á toda criatura. Mc 16,15
"Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando".Mc 16,20
Los 'evangélicos' dicen:
7.- No hay que bautizar a los niños, ellos no lo necesitan. Además, debe de hacerse sumergido en un río porque Jesucristo recibió el Espiritu Santo cuando bajó al agua.
El Evangelio enseña:
7.- " Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es". Jn 3,5-6
Y luego, saliendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre Él" Mc 1,10.
Los 'evangelicos' dicen"
8.- María es una mujer como otras, no hay que venerarla pues la Biblia no lo menciona.
El Evangelio enseña:
8.- "Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres". Lc 1,28
"Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo, Y exclamó á gran voz, y dijo. Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre". Lc 1,41-42
"Porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones".
Lc 1,48
Los 'evangélicos' dicen:
9.- María no puede hacer nada porque esta muerta igual que los santos, y además la Biblia no dice que pueda interceder.
El Evangelio enseña:
9.- "Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Mt 22,32
"Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.Mc 9,4
"Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen. Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora. Su madre dice á los que servían: Haced todo lo que os dijere... Y como el maestresala gustó el agua hecha vino".Jn 2,3-9
Los 'evangélicos' dicen:
10.- No hay que decir las mismas palabras al orar como en el Rosario. Repetirlas no es bíblico.
El Evangelio enseña:
10.- "Y(Jesús) volviéndose á ir, oró, repitiendo las mismas palabras. Mc 14,39
Los 'evangélicos' dicen:
11.- Todos los apóstoles fueron iguales. Eso del Papa es un invento que no está en la Biblia. Pedro fue igual que los once.
El Evangelio enseña:
11.- "Y le trajo á Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra)". Jn 1,42
"Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y á ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Mt 16,18-19
"Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo; Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma á tus hermanos. Lc 22,31-32
"Y vino y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora? Mc 14,37
"Y cuando hubieron comido, Jesús dijo á Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Dícele; Sí Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.
Vuélvele á decir la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.
Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.Jn 21,15-17
Los 'evangélicos' dicen:
12.- La Iglesia no importa, solo Cristo salva. Da lo mismo estar en cualquiera. Lo único necesario es aceptar a Cristo no a la Iglesia.
El Evangelio enseña:
12.- "El que á vosotros oye, á mí oye; y el que á vosotros desecha, á mí desecha; y el que á mí desecha, desecha al que me envió. Lc 10,16
"El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió. Mt 10,40
"Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y Él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra. Y si no oyere á ellos, dilo á la Iglesia: y si no oyere á la Iglesia, tenle por étnico y publicano. Mt 18,15-17
""Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mt 16,18
Así que, adelante hermano. Es tiempo de decidirnos a aceptar El Evangelio Completo de Jesucristo tal como esta y no adaptarlo según el gusto de cada quien.
Jesucristo dijo:
"Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la Roca"
Mt 7,24
Si eres evangélico, esa es la invitación de parte de Nuestro Señor. Si eres católico, esa es la invitación de parte de Nuestro Señor. Vívelo, para ser un auténtico cristiano.
De mi parte, como católico, en vez de las creencias de los grupos evangélicos, mejor prefiero la enseñanza del Evangelio. Aunque al hacer esto suceda como el Apóstol Pablo dijo:
¿Es que me he vuelto enemigo de ustedes por decirles la verdad? Gal 4,16
Que la Virgen María interceda por cada uno de nosotros para ser fieles al Evangelio de su Hijo Jesucristo y ser fieles a la Iglesia que El fundó: La Católica.

! Dios es Uno y Trino.!

¿Qué significa que Dios es
Uno y Trino?
Significa que Dios es uno solo, pero que en Dios hay Tres Personas, distintas entre sí, que tampoco se reparten la única divinidad, sino que cada uno de ellas es enteramente Dios (cf. CIC 253-254).
Se trata del misterio de la Santísima Trinidad, misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de un solo Dios en tres Personas, misterio imposible de entender y de captar cabalmente, menos aún de explicar, pues se trata de la esencia misma de Dios. Y ésta es una verdad que sobrepasa infinitamente las capacidades intelectuales del ser humano.
Cuéntase que mientras San Agustín se encontraba en la playa preparándose para dar una enseñanza sobre el misterio de la Santísima Trinidad, vio a un niño tratando de vaciar el agua del mar en un hoyito que había hecho en la arena. Al preguntarle San Agustín qué estaba haciendo, el niño le respondió que estaba tratando de vaciar el mar en el hoyito, a lo que le contestó el Santo: “Pero, ¡estás tratando de hacer una cosa imposible!” Y el Niño le replicó: “No más imposible de lo que es para ti entender o explicar el misterio de la Santísima Trinidad”. Y con estas palabras el Niño desapareció.
Así es nuestro intelecto: tan limitado como es el hoyito para contener el agua del mar, sobre todo cuando trata de explicarse verdades infinitas como el misterio Trinitario.
Es por ello que el misterio de la Santísima Trinidad no puede ser conocido a menos de que Dios nos lo dé a conocer. Y Dios nos lo ha dado a conocer al revelarse como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo: Tres Personas distintas, pero un mismo Dios.
Sin embargo, lo importante de este misterio central de nuestra fe no es explicarlo, sino vivirlo. Y aquí en la tierra somos llamados a participar de la vida de Dios Trinitario (Dios Uno y Trino) de una manera velada, incompleta, pero en el Cielo podremos vivirlo a plenitud, porque veremos a Dios tal cual es.
Aunque las Tres Divinas Personas son inseparables en su ser y en su obrar, al Padre se le atribuye la Creación, al Hijo la Redención y al Espíritu Santo la Santificación. Es así como el Espíritu Santo en su obra de santificación en cada uno de nosotros, nos va haciendo cada vez más semejantes al Hijo, y el Hijo nos va revelando al Padre y nos va llevando a El.“Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquéllos a quienes el Hijo se los quiera dar a conocer” (Mt. 11, 27).   San Simon dice: El Padre es la casa del cielo,el Hijo es la puerta de la casa del cielo y el Espiritu Santo es la Llave que habre la Puerta de la casa del Cielo.

! Fin de curso del primer año.!





Liturgia de las Horas

CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA
-Liturgia de las Horas #1174-1199 

Los fieles que celebran la Liturgia de las Horas se unen a Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, por la oración de los salmos, la meditación de la Palabra de Dios, de los cánticos y de las bendiciones, a fin de ser asociados a su oración incesante y universal que da gloria al Padre e implora el don del Espíritu Santo sobre el mundo entero. 
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Cat. #1196
Liturgia de la Horas 
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Ordenación General
Breviario -El libro. Qué es.
Invitatorio
Enlaces Liturgia de las Horas -Aciprensa. Texto completo para todos los días del ciclo. OficioDivino.org -Catolicos.org LiturgiaDeLasHoras.org
 Liturgia de las Horas  -Trinidad
Liturgia -Nuestra pag. de liturgia

sábado, 2 de abril de 2016

! TEOLOGÍA TRINITARIA EN EL MEDIEVO.!

TEOLOGÍA TRINITARIA EN EL MEDIEVO
El mundo medieval es en esencia, una repetición del pensamiento de San Agustín, al menos durante los primeros siglos. Suelen interpretarlo correctamente, pero no faltan deducciones provenientes de otras categorías culturales distintas, reductoras del genio originario. En los siglos finales, en la Baja Edad Media, San Agustín entra en crisis, y sin oponerse radicalmente a su teología, va siendo progresivamente dejado al margen. El movimiento cultural novedoso es la Escolástica, que tiene su campo de desarrollo en las Universidades. La teología es influida por el método Escolástico, y es singularmente afectada por la síntesis y aceptación que se va haciendo progresivamente de Aristóteles en el cristianismo. Santo Tomás de Aquino será el máximo intérprete y traductor de Aristóteles, que lo cristianiza en lo que puede. Su "Summa Theologica" es un monumento ineludible para las teologías posteriores, una obra del siglo XIII, y con un pensamiento muy distinto al de San Agustín. Vemos algunos autores de todos estos siglos.
San Anselmo de Caterbury, en el siglo XI, hace defensa de lo trinitario frente a Roscelino, que reducía la Trinidad a una cuestión nominal. Rompe la unidad divina de las tres personas que aparecen en su pensamiento como seres separados. San Anselmo responde diciendo cómo nosotros podemos distinguir en toda persona divina lo que es común a las otras dos personas, o sea, la esencia, con la cual cada persona se identifica, y lo que es propio de cada una de las personas. También habla del Espíritu en su procedencia, del Padre y del Hijo, frente al mundo ortodoxo.
De la misma época es también Pedro Abelardo que rechaza a Roscelino, y que al igual que la Iglesia lo condena. Su argumento es la predicación de la divinidad de cada persona, el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu es Dios, no es una convención arbitraria, como lo había entendido Roscelino de Compiègne, sino que indica el mismo estado y condición. Su exceso de celo le llevó a otras imprecisiones como presentar las personas trinitarias como aspectos o modos, incurriendo en un cierto sabelianismo, que fue criticado a su vez por San Bernardo. Hugo de San Víctor, siglo XII, vuelve al espíritu de San Agustín, y afirma la necesidad de emplear el término persona como más apto de lo que en la Trinidad no puede ser ni sustancia ni accidente.
Ya en plena escolástica, con San Buenaventura, el misterio trinitario va a tener una correspondencia con las facultades del alma, y así, reduciendo a la psicología de los clásicos, se aprecia como el Padre se corresponde con la memoria, el Hijo con la inteligencia y el Espíritu con la voluntad; siendo tres personas, son un sólo Dios, igual que el alma es una sola, pero con tres facultades. Estas tesis psicológicas tiene repercusiones para la explicación del orden sobrenatural, puesto que la gracia es una elevación del alma. En ésta cuestión sigue la terminología de San Agustín, pero el de Hipona está muy lejos de una intención psicologista, su Trinidad reviste un carácter más ontológico vital que racional. En San Buenaventura las procesiones trinitarias las ilustra al igual que Dionisio el Areopagita, el bien es difusivo por si mismo. El Padre eterno se difundiría necesariamente en el Hijo, y de la misma forma que un padre amante tiende a perpetuarse en su hijo, así el Padre eterno engendraría al Hijo, y los dos se amarían con un amor sustancial o esencial que es el Espíritu Santo, espiración del amor. El problema es la necesidad trinitaria, que parece estar sometida a categorías espacio-temporales, impropias de la eternidad divina de las personas. San Agustín había criticado algo de esto, como también lo hará Santo Tomás: ninguna procesión de las criaturas representa con perfección la generación divina, porque las dos procesiones divinas son para nosotros un misterio en sentido estricto.
Santo Tomás de Aquino analiza la esencia divina, Dios es puro ser y su esencia es existir. Por eso la Trinidad la estudia desde las dos procesiones eternas inmanentes, reveladas en la Escritura. La primera de ellas se ilustra desde la analogía de la generación del verbo mental en la inteligencia creada; la segunda desde la analogía de la espiración amorosa por parte de la voluntad creada. Sus fuentes principales son San Agustín y Ricardo de San Víctor, llegando al desarrollo trinitario más profundo, aunque excesivo en cuanto sus categorías terminológicas y especulativas.
Duns Escoto, de finales del siglo XIII, elaboró también un tratado sobre la Trinidad, en la que coordina las tradiciones agustiniana y la tomista, con las procesiones inmanentes del alma humana. Tropieza de nuevo con la necesidad de las procesiones divinas, como le sucediera a San Buenaventura.
Sustancialmente el Medievo no va a cambiar nada de lo expuesto en los dogmas, ya perfectamente fijados y válidos en los Concilios Ecuménicos de siglos anteriores. Lo que sí hacen es interpretar e ir más lejos con la doctrina de San Agustín. Incorporan nuevas separaciones y distinciones filosóficas, que serán decisivas para el curso del saber teológico, como la distinción y separación entre natural y sobrenatural. La ontología trinitaria de San Agustín, llena de vitalidad, se acaba entendiendo como la psicología aristotélica más clásica. Lo que en el de Hipona era "ser como vivir", es traducido ahora como psicología racional.
En la Trinidad, las analogías a Dios se atribuían sin tiempo ni especie, y así el Hijo procedía del Padre por generación espiritual, sin tiempo ni espacio, pero ahora la definición de Santo Tomás de Aquino del ser dice que "procede de otro ser como principio viviente y le comunica su misma naturaleza". Es un intercambio que tiende a racionalizar el Misterio trinitario, la frescura de San Agustín se va perdiendo en disquisiciones más racionalistas. Esta situación nos lleva incluso a la interpretación actual de San Agustín, frecuentemente entendida con el espíritu medieval que no le corresponde. 






El Rapto es un concepto errado....y antibiblico

Diplomado de Apologética                                                                                                                                          Todo católico debería estar en capacidad de poder defender aquello en lo que cree, pero para poder defender tu fe tienes que conocerla. El Rapto es un concepto errado....
El Rapto en definitiva es un concepto equivocado sobre la Segunda Venida de Jesús y una
interpretación errónea a las palabras de Jesús sobre el fin del mundo,este acontecimiento se conoce como El Rapto sujeto a la Gran Tribulación.
Es un término que utiliza en demasía la iglesia protestante y dado a que es en esa vertiente del cristianismo que se difunde con más fuerza tal acontecimiento para dar un análisis completo sobre el asunto tendríamos que entrar en materia teologal relacionado al milenarismo y sus implicaciones, no obstante trataré de dar un toque menos técnico y de mayor comprensión para que podamos entender la realidad de esta mal interpretación bíblica. Para ello estaré utilizando un artículo del P. Jordi Rivero y el Catecismo de la Iglesia Católica sobre el tema.
Este término Gran Tribulación se refiere al tiempo de persecución que se denota de las palabras de Jesús sobre el fin del mundo. En esto se hace alusión al rapto, no obstante antes de ir más a fondo en este asunto es necesario hacer notar que el término rapto para la Iglesia significa un anonadamiento, un éxtasis. Santa Teresa de Ávila lo define como: “arrobamiento, éxtasis o rapto, que todo es uno a mi parecer" (M 6,4 )                                                                                                                                       Su concepto se deriva del texto Paulino en II Cor 12,2-4. "si esto pasa en el cuerpo o no, yo no lo sabré decir; al menos ni juraría que está en el cuerpo ni tampoco que está el cuerpo sin alma" (M 6,5,8). La alusión a un rapto en la cual Jesús aparecerá en el cielo al final de los tiempos de forma invisible para raptar a la Iglesia es totalmente falso, Jesucristo vendrá al fin del tiempo pero será una venida visible y gloriosa que nadie podrá ignorar ( Ap 1,7) Será entonces cuando ocurrirá el juicio final; vivos y muertos serán llevados de este mundo a la presencia del Señor. No existirá un "rapto secreto" anterior al fin del mundo.

Objeciones contra "El Rapto"
1- El rapto se fundamenta en una errada interpretación de la Biblia.
Os decimos eso como Palabra des Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.( -1 Tes. 4,15-17.)
Este pasaje se refiere al fin del mundo y no a una venida secreta anterior. S. Pablo demuestra que es el fin del tiempo: "Y así estaremos siempre con el Señor"
2-La creencia en "el rapto" no es bíblica.
La auténtica interpretación Bíblica no acepta novedades y el concepto del rapto no era conocido en la cristiandad hasta el siglo XVIII.
Como comienza la creencia en el rapto: La doctrina del rapto nace en el siglo XVIII. Un ministro Puritano llamado Increase Mather escribió sobre cristianos arrebatados por los aires antes de que el mundo fuera consumido por el fuego del juicio divino. Mas tarde otros publicaron ideas similares.

3- ¿Tres venidas de Jesucristo en vez de dos?
Según el esquema del rapto, faltan aun dos venidas de Cristo: Una para llevarse a los suyos en el rapto y otra venida al final del tiempo. Serían la Segunda y la Tercera Venida (la Primera fue en la Encarnación).
La verdad es que Cristo vino en su Primera venida y solo falta la Segunda Venida. Esta venida marcará el fin del mundo. Ese día Cristo reunirá a todos: A los que estén vivos para ese tiempo y también a los muertos los cuales resucitarán. Después de ese evento este mundo ya no existirá.
4- El rapto para evitar la tribulación: Falsa evasión del sufrimiento
Los que creen que el rapto será antes de la Gran Tribulación del Anticristo piensan que solo los malos van a sufrir ese tiempo de persecución. ¡Si esto fuese cierto, entonces el Anticristo no tendría a quien perseguir porque ya todos los fieles estarían con Cristo fuera de este mundo!
Olvidan que el sufrimiento tiene un profundo significado bíblico. El hecho es que Cristo sufrió y su Cuerpo Místico que es la Iglesia lleva una continua trayectoria de sufrimiento y persecución. Pero habrá una persecución final que será extraordinaria, antes del final. Los cristianos no pueden estar esperando un rapto prematuro sino que deben estar fortaleciéndose para vencer en la prueba.
Pablo relata ampliamente sus propios sufrimientos en la persecución de su tiempo y nos exhorta para que no tengamos miedo de morir por Cristo en las pruebas que ciertamente vendrán a la Iglesia y a cada creyente en particular. Por eso enseña que los que creyentes que sobrevivan la persecución del Anticristo y estén vivos cuando Cristo venga no tendrán ventaja sobre los que hayan muerto en la fe. Ambos grupos se reunirán con Cristo para siempre. (1 Tes 4,15-17).
Sobre este tema el Catecismo dice lo siguiente:
La última prueba de la Iglesia
675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (c Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra ( Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "Misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne ( 2 Te 2, 4-12; 1Te 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).
676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo ( DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, "intrínsecamente perverso" (cf. Pío XI, "Divini Redemptoris" que condena el "falso misticismo" de esta "falsificación de la redención de los humildes"; GS 20-21).
677 La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia ( Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal ( Ap 20, 7-10) que hará descender desde el Cielo a su Esposa ( Ap 21, 2-4). El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final ( Ap 20, 12) después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa ( 2 P 3, 12-13).Como pueden ver, no exista tal cosa como un Rapto sino que la Iglesia entrará en la Gloria de Dios mediante la imitación de Jesús quien se autodenominó Camino de Salvación, aquel que quiera llegar al Padre debe tomar ese único Camino a Él, nadie podrá lograrlo sino es mediante el seguimiento de Cristo. Eso implica un compromiso real y verás con el Evangelio, tomar nuestra Cruz y seguir sus pasos, hacer como Él hizo y cumplir con lo que nos mandó a cumplir.
"El Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre"; "verán al Hijo del hombre venir entre nubes"; "como el relámpago fulgurante bitilla de un extremo a otro del horizonte, así sucederá con el Hijo del hombre cuando llegue su día" (Mt. 16, 27; Mc. 13, 26; Lc. 17, 24). Estos pasajes bíblico vienen a evidenciar que el llamado Rapto no en bíblico pues hacen alusión a que todos conoceremos el momento de la Segunda Venida.
Aquí no podemos menos de reconocer rasgos de las esperanzas y especulaciones "apocalípticas", con un largo pasado tras sí, que revivieron con fuerza durante los años febriles que precedieron la ruina de Jerusalén. Los cristianos primitivos compartían muchas de estas esperanzas. Las discutían con angustia, como sabemos por escritos del Nuevo Testamento, fuera de los Evangelios. Se comprende que se asieran con avidez a cualesquiera palabras recordadas de su Señor, que parecieran tener alguna conexión con tales esperanzas. Pero se desvirtuó aquella esperanza en un pensamiento apocalíptico y excluyente que hace ver la Revelación como una falsa. Dios quiere que todos se salven y el milenarismo en sus dos acepciones indica que solo un grupo será llevado al Cielo o al Reino terreno. Esas dos acepciones del milenarismo tienen para muchos católicos que creen en el rapto una base en el Catecismo, ellos presentan estos numerales;
668 "Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos" (Rm 14, 9). La Ascensión de Cristo al Cielo significa su participación, en su humanidad, en el poder y en la autoridad de Dios mismo. Jesucristo es Señor: Posee todo poder en los cielos y en la tierra. El está "por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación" porque el Padre "bajo sus pies sometió todas las cosas"(Ef 1, 20-22). Cristo es el Señor del cosmos ( Ef 4, 10; 1 Co 15, 24. 27-28) y de la historia. En él, la historia de la humanidad e incluso toda la Creación encuentran su recapitulación (Ef 1, 10), su cumplimiento transcendente.                                                              669 Como Señor, Cristo es también la cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo (cf. Ef 1, 22). Elevado al cielo y glorificado, habiendo cumplido así su misión, permanece en la tierra en su Iglesia. La Redención es la fuente de la autoridad que Cristo, en virtud del Espíritu Santo, ejerce sobre la Iglesia (Ef 4, 11-13). "La Iglesia, o el reino de Cristo presente ya en misterio", "constituye el germen y el comienzo de este Reino en la tierra" (LG 3;5).
670 Desde la Ascensión, el designio de Dios ha entrado en su consumación. Estamos ya en la "última hora" (1 Jn 2, 18; cf. 1 P 4, 7). "El final de la historia ha llegado ya a nosotros y la renovación del mundo está ya decidida de manera irrevocable e incluso de alguna manera real está ya por anticipado en este mundo. La Iglesia, en efecto, ya en la tierra, se caracteriza por una verdadera santidad, aunque todavía imperfecta" (LG 48). El Reino de Cristo manifiesta ya su presencia por los signos milagrosos (Mc 16, 17-18) que acompañan a su anuncio por la Iglesia (cf. Mc 16, 20).esperando que todo le sea sometido
671 El Reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, sin embargo, no está todavía acabado "con gran poder y gloria" (Lc 21, 27; cf. Mt 25, 31) con el advenimiento del Rey a la tierra. Este Reino aún es objeto de los ataques de los poderes del mal ( 2 Te 2, 7) a pesar de que estos poderes hayan sido vencidos en su raíz por la Pascua de Cristo. Hasta que todo le haya sido sometido ( 1 Co 15, 28), y "mientras no haya nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia, la Iglesia peregrina lleva en sus sacramentos e instituciones, que pertenecen a este tiempo, la imagen de este mundo que pasa. Ella misma vive entre las criaturas que gimen en dolores de parto hasta ahora y que esperan la manifestación de los hijos de Dios" (LG 48). Por esta razón los cristianos piden, sobre todo en la Eucaristía ( 1 Co 11, 26), que se apresure el retorno de Cristo ( 2 P 3, 11-12) cuando suplican: "Ven, Señor Jesús" (1 Co 16, 22; Ap 22, 17-20).
672 Cristo afirmó antes de su Ascensión que aún no era la hora del establecimiento glorioso del Reino mesiánico esperado por Israel (cf. Hch 1, 6-7) que, según los profetas (cf. Is 11, 1-9), debía traer a todos los hombres el orden definitivo de la justicia, del amor y de la paz. El tiempo presente, según el Señor, es el tiempo del Espíritu y del testimonio (cf Hch 1, 8), pero es también un tiempo marcado todavía por la "tristeza" (1 Co 7, 26) y la prueba del mal (cf. Ef 5, 16) que afecta también a la Iglesia( 1 P 4, 17) e inaugura los combates de los últimos días (1 Jn 2, 18; 4, 3; 1 Tm 4, 1). Es un tiempo de espera y de vigilia (Mt 25, 1-13; Mc 13, 33-37).
El glorioso advenimiento de Cristo, esperanza de Israel
673 Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente ( Ap 22, 20) aun cuando a nosotros no nos "toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad" (Hch 1, 7; cf. Mc 13, 32). Este advenimiento escatológico se puede cumplir en cualquier momento ( Mt 24, 44: 1 Te 5, 2), aunque tal acontecimiento y la prueba final que le ha de preceder estén "retenidos" en las manos de Dios ( 2 Te 2, 3-12).
674 La Venida del Mesías glorioso, en un momento determinad o de la historia se vincula al reconocimiento del Mesías por "todo Israel" (Rm 11, 26; Mt 23, 39) del que "una parte está endurecida" (Rm 11, 25) en "la incredulidad" respecto a Jesús (Rm 11, 20). San Pedro dice a los judíos de Jerusalén después de Pentecostés: "Arrepentíos, pues, y convertíos para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que del Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os había sido destinado, a Jesús, a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Dios habló por boca de sus profetas" (Hch 3, 19-21). Y San Pablo le hace eco: "si su reprobación ha sido la reconciliación del mundo ¿qué será su readmisión sino una resurrección de entre los muertos?" (Rm 11, 5). La entrada de "la plenitud de los judíos" (Rm 11, 12) en la salvación mesiánica, a continuación de "la plenitud de los gentiles (Rm 11, 25; cf. Lc 21, 24), hará al Pueblo de Dios "llegar a la plenitud de Cristo" (Ef 4, 13) en la cual "Dios será todo en nosotros" (1 Co 15, 28).
La última prueba de la Iglesia
675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes ( Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "Misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne ( 2 Te 2, 4-12; 1Te 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).
Pero lo dejan hasta aquí, quien no investiga se queda con esa impresión y todo el adorno que le incluyen. No obstante el numeral más importante nunca lo incluyen o si lo hacen no abundan sobre el mismo. Aquí lo incluyo y enfatizo en negrillas lo que desmiente toda la filosofía milenarista existente.
676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo ( DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, "intrínsecamente perverso" (cf. Pío XI, "Divini Redemptoris" que condena el "falso misticismo" de esta "falsificación de la redención de los humildes"; GS 20-21).
Entonces, ¿Por qué pensar en un acto divino que no está contemplado en la Revelación? Son muchos los que pensando en pluralismos, democracias, derechos y necesidades han pensado erradamente que la Doctrina es manipulable, manejable y hasta cuestionable. Por esas razones básicamente se han dado separaciones en la Iglesia, y el sectarismo surge a raíz de ese tipo de pensamiento limitante. La verdadera libertad está en la completa obediencia doctrinal y su aplicación debida al tiempo en que vivimos, pues de más está decir que la manera de ver la Doctrina hace 200 años no es aplicable a nuestro tiempo, pero eso no hace distinción en la Doctrina misma sino en nuestra manera de verla. La Iglesia desde sus inicios ha sido y seguirá siendo guiada a la verdad plena por el Espíritu Santo (Juan 16, 13) en ese sentido todo desvelo doctrinal no viene a ser un cambio en la doctrina sino un complemento de la misma.
El milenarismo tiene que verse a la luz de lo revelado, no con interpretaciones propias. El Rapto en definitiva es un concepto equivocado sobre la Segunda Venida de Jesús y una interpretación errónea a las palabras de Jesús sobre el fin del mundo. Específicamente este pasaje:
Mateo 24, 37-42:
Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé.
En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre.
De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada. Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
La interpretación correcta no es la del Rapto sino la del Juicio Final véanlo en Mateo 25,31-33:
Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a la izquierda.
Si Jesús hablara de un rapto, ¿No creen que lo explicaría claramente y no hubiera esta aparente contradicción en el mismo Evangelio escrito por san Mateo? Es por ello imperativo no hacer calculaciones e interpretaciones fuera de contexto. Siempre debemos mirar la Revelación en su amplitud para poder ver, juzgar y actuar conforme a ella. De ese modo y confiados en que es la Santa Madre Iglesia la única llamada a interpretar la Revelación, no caeremos en conceptos equivocados como el Rapto y el Milenarismo.
Espero que esta humilde aportación les haya ayudado a ver lo errado del concepto milenarista del Rapto. Dios les colme de bendiciones.
¡Paz y bien! Con amor en Cristo y María