jueves, 17 de noviembre de 2016
APOLOGÍA
APOLOGÍA
Del latín apologia, aunque con origen más lejano en un vocablo griego, la apología es el discurso que se realiza en defensa o alabanza de algo o alguien. Se trata de expresiones orales, escritas o de otro tipo que se difunden con la intención de brindar apoyo a una persona, una organización o una causa.
SAN JUSTINO Y SUS OBRAS DE APOLOGIA :
San Justino, mártir, es el Padre apologista griego más importante del siglo II y una de las personalidades más nobles de la literatura cristiana primitiva. Nació en Palestina, en Flavia Neápolis, la antigua Siquem. De padres paganos y origen romano, pronto inició su itinerario intelectual frecuentando las escuelas estoica, aristotélica, pitagórica y platónica. La búsqueda de la verdad y el heroísmo de los mártires cristianos provocaron su conversión al cristianismo. Desde ese momento, permaneciendo siempre laico, puso sus conocimientos filosóficos al servicio de la fe.
Llegó a Roma durante el reinado de Marco Aurelio (138-161) y allí fundó una escuela, la primera de filosofía cristiana. Según su discípulo Taciano, a causa de las maquinaciones del filósofo cínico Crescente, tuvo que comparecer ante el Prefecto de la Urbe y, por el solo delito de confesar su fe, fue condenado con otros seis compañeros a muerte, probablemente en el año 165. De sus variados escritos, sólo conservamos dos Apologías, escritas en defensa de los cristianos, dirigidas al emperador Antonino Pío; y una obra titulada Diálogo con el judío Trifón, donde defiende la fe cristiana de los ataques del judaísmo. En esta obra relata autobiográficamente su conversión. En las Apologías, admira en su exposición el profundo conocimiento de la religión y mitología paganas—que se propone refutar—y de las doctrinas filosóficas más en boga; cómo intenta utilizar cuanto de aprovechable encuentra en el bagaje cultural del paganismo; su valentía para anunciar a Cristo—sabiendo que se jugaba la vida—y su capacidad de ofrecer los argumentos racionales más adecuados a la mentalidad de sus oyentes. Conociendo que la Verdad es sólo una y que reside en plenitud en el Verbo, San Justino sabe descubrir y aprovechar los rastros de verdad que se encuentran en los más grandes filósofos, poetas e historiadores de la antigüedad; llega a afirmar en su segunda apología que cuanto de bueno está dicho en todos ellos nos pertenece a nosotros los cristianos. Se conocen los títulos de una decena de obras de Justino: de ellas sólo se han conservado dos Apologías (que quizás no son sino dos partes de una misma obra), y un Diálogo con un judío, por nombre Trifón.
Del latín apologia, aunque con origen más lejano en un vocablo griego, la apología es el discurso que se realiza en defensa o alabanza de algo o alguien. Se trata de expresiones orales, escritas o de otro tipo que se difunden con la intención de brindar apoyo a una persona, una organización o una causa.
SAN JUSTINO Y SUS OBRAS DE APOLOGIA :
San Justino, mártir, es el Padre apologista griego más importante del siglo II y una de las personalidades más nobles de la literatura cristiana primitiva. Nació en Palestina, en Flavia Neápolis, la antigua Siquem. De padres paganos y origen romano, pronto inició su itinerario intelectual frecuentando las escuelas estoica, aristotélica, pitagórica y platónica. La búsqueda de la verdad y el heroísmo de los mártires cristianos provocaron su conversión al cristianismo. Desde ese momento, permaneciendo siempre laico, puso sus conocimientos filosóficos al servicio de la fe.
Llegó a Roma durante el reinado de Marco Aurelio (138-161) y allí fundó una escuela, la primera de filosofía cristiana. Según su discípulo Taciano, a causa de las maquinaciones del filósofo cínico Crescente, tuvo que comparecer ante el Prefecto de la Urbe y, por el solo delito de confesar su fe, fue condenado con otros seis compañeros a muerte, probablemente en el año 165. De sus variados escritos, sólo conservamos dos Apologías, escritas en defensa de los cristianos, dirigidas al emperador Antonino Pío; y una obra titulada Diálogo con el judío Trifón, donde defiende la fe cristiana de los ataques del judaísmo. En esta obra relata autobiográficamente su conversión. En las Apologías, admira en su exposición el profundo conocimiento de la religión y mitología paganas—que se propone refutar—y de las doctrinas filosóficas más en boga; cómo intenta utilizar cuanto de aprovechable encuentra en el bagaje cultural del paganismo; su valentía para anunciar a Cristo—sabiendo que se jugaba la vida—y su capacidad de ofrecer los argumentos racionales más adecuados a la mentalidad de sus oyentes. Conociendo que la Verdad es sólo una y que reside en plenitud en el Verbo, San Justino sabe descubrir y aprovechar los rastros de verdad que se encuentran en los más grandes filósofos, poetas e historiadores de la antigüedad; llega a afirmar en su segunda apología que cuanto de bueno está dicho en todos ellos nos pertenece a nosotros los cristianos. Se conocen los títulos de una decena de obras de Justino: de ellas sólo se han conservado dos Apologías (que quizás no son sino dos partes de una misma obra), y un Diálogo con un judío, por nombre Trifón.
Tanto por la extensión de sus escritos como por su contenido, Justino es el más importante de los apologetas. Es el primero que de una manera que pudiéramos decir sistemática intenta establecer una relación entre el mensaje cristiano y el pensamiento helénicos predeterminando en gran parte, bajo este aspecto, la dirección que iba a tomar la teología posterior.
La aportación más fundamental de Justino es el intento de relacionar la teología ontológica del platonismo con la teología histórica de la tradición judaica, es decir, el Dios que los filósofos concebían como Ser supremo, absoluto y transcendente, con el Dios que en la tradición semítica aparecía como autor y realizador de un designio de salvación para el hombre.
En el esfuerzo por resolver el problema de la posibilidad de relación entre el Ser absoluto y transcendente y los seres finitos, las escuelas derivadas del platonismo habían postulado la necesidad del Logos en función de intermediario ontológico: la idea se remonta al «logos universal» de Heraclito, y viene a expresar que la inteligibilidad limitada del mundo es una expresión o participación de la inteligibilidad infinita del Ser absoluto. Justino, reinterpretando ideas del evangelio de Juan, identifica al Logos mediador ontológico con el Hijo eterno de Dios, que recientemente se ha manifestado en Cristo, pero que había estado ya actuando desde el principio del mundo, lo mismo en la revelación de Dios a los patriarcas y profetas de Israel, que en la revelación natural por la que los filósofos y sabios del paganismo fueron alcanzando cada vez un conocimiento más aproximado de la verdad.
De esta forma Justino presenta al cristianismo como integrando, en un plan universal e histórico de salvación, lo mismo las instituciones judaicas que la filosofía y las instituciones naturales de los pueblos paganos. Así intenta resolver uno de los problemas más graves de la teología en su época: el de la relación del cristianismo con el Antiguo Testamento y con la cultura pagana. Ambas son praeparatio evangelica, estadio inicial y preparatorio de un plan salvífico, que tendrá su consumación en Cristo.
Sin embargo, al identificar Justino al Logos con el mediador ontológico entre el Dios supremo y transcendente y el mundo finito, a la manera en que era postulado de los filósofos, introduce una concepción que inevitablemente tenderá hacia el subordinacionismo y, finalmente, hacia el arrianismo. Cuando Justino afirma que el Dios supremo no podía aparecerse con su gloria transcendente a Moisés y los profetas, sino sólo su Logos, implícitamente afirma que el Logos no participa en toda su plenitud de la gloria de Dios y que es en alguna manera inferior a Dios.
Los escritos de Justino son también importantes en cuanto nos dan a conocer las formas del culto y de la vida cristiana en su tiempo, principalmente en lo que se refiere a la celebración del bautismo y de la eucaristía.
SIGNIFICADO DEL TÉRMINO PRESENCIA.
No es fácil dar una precisa definición de presencia aplicable a todos los casos, especialmente cuando desde el campo humano se pasa al sobrenatural.
El verdadero significado de presencia ha sido dado por el filósofo personalista Gabriel Marcel, y por mérito suyo ha entrado a formar parte de nuestra cultura. Presencia según Marcel, no es tanto coexistencia de dos cuerpos o un vivir unidos en la misma habitación, sino que es sobre todo conciencia de que alguien está conmigo, intercomunicación profunda entre dos o más personas, una relación íntima, un influjo vital y una comunión consciente.
Un hecho que llama la atención cuando buscamos lo que se dice en el Nuevo Testamento acerca de la Santísima Virgen María es que, de los veintisiete escritos que forman el canon del Nuevo Testamento, sólo en cuatro se la nombra por su nombre: María. Y son éstos los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas y el libro de los Hechos de los Apóstoles. Otro libro más, el evangelio según San Juan, nos habla de ella sin nombrarla jamás, y haciendo siempre referencia a ella como la madre de Jesús, o su madre. Fuera de estos cinco libros, ninguno de los veintidós restantes nos habla directamente de María. Sólo los ojos de la fe han sabido atribuirle la parte que tiene en aquellos pasajes en que –por ejemplo– se habla de que Jesús es el Hijo de David, o de que somos Hijos de la Promesa, o de la Jerusalén de arriba, o que el Padre nos envió a su Hijo, hecho hijo de mujer; o han sabido reconocerla en la misteriosa Mujer coronada de astros del Apocalipsis. Explícitamente nombrada en sólo cinco libros de los veintisiete, María parece haber sido reconocida –si nos atenemos a una primera impresión– por sólo la mitad de los hagiógrafos (escritores inspirados) que escribieron el Nuevo Testamento. De ocho que son, sólo cuatro nos hablan de ella: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. No nos hablan de ella ni Santiago, ni Pedro, ni Judas. Pablo sólo alude indirectamente a ella en Gálatas 4, 4-5. Por tanto, hablar de la figura de María en el Nuevo Testamento, es hablar de María a través de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, o sea a través de los evangelistas. María en el Nuevo Testamento es prácticamente, por lo menos principalmente, María en los evangelios. Porque fuera de ellos casi no se nos dice nada más, o mucho más, acerca de María.
El verdadero significado de presencia ha sido dado por el filósofo personalista Gabriel Marcel, y por mérito suyo ha entrado a formar parte de nuestra cultura. Presencia según Marcel, no es tanto coexistencia de dos cuerpos o un vivir unidos en la misma habitación, sino que es sobre todo conciencia de que alguien está conmigo, intercomunicación profunda entre dos o más personas, una relación íntima, un influjo vital y una comunión consciente.
Un hecho que llama la atención cuando buscamos lo que se dice en el Nuevo Testamento acerca de la Santísima Virgen María es que, de los veintisiete escritos que forman el canon del Nuevo Testamento, sólo en cuatro se la nombra por su nombre: María. Y son éstos los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas y el libro de los Hechos de los Apóstoles. Otro libro más, el evangelio según San Juan, nos habla de ella sin nombrarla jamás, y haciendo siempre referencia a ella como la madre de Jesús, o su madre. Fuera de estos cinco libros, ninguno de los veintidós restantes nos habla directamente de María. Sólo los ojos de la fe han sabido atribuirle la parte que tiene en aquellos pasajes en que –por ejemplo– se habla de que Jesús es el Hijo de David, o de que somos Hijos de la Promesa, o de la Jerusalén de arriba, o que el Padre nos envió a su Hijo, hecho hijo de mujer; o han sabido reconocerla en la misteriosa Mujer coronada de astros del Apocalipsis. Explícitamente nombrada en sólo cinco libros de los veintisiete, María parece haber sido reconocida –si nos atenemos a una primera impresión– por sólo la mitad de los hagiógrafos (escritores inspirados) que escribieron el Nuevo Testamento. De ocho que son, sólo cuatro nos hablan de ella: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. No nos hablan de ella ni Santiago, ni Pedro, ni Judas. Pablo sólo alude indirectamente a ella en Gálatas 4, 4-5. Por tanto, hablar de la figura de María en el Nuevo Testamento, es hablar de María a través de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, o sea a través de los evangelistas. María en el Nuevo Testamento es prácticamente, por lo menos principalmente, María en los evangelios. Porque fuera de ellos casi no se nos dice nada más, o mucho más, acerca de María.
Para contemplar la figura de María a través de los evangelios podríamos seguir dos caminos, que vamos a llamar camino sintético y camino analítico. El camino sintético consistiría en sintetizar los datos dispersos de los cuatro evangelios en un solo retrato de María. Consistiría en trazar un solo retrato a partir de la convergencia de cuatro descripciones distintas. Por supuesto, bien lo sabemos, hay un solo Evangelio: el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Pero el mismo Dios que dispuso que hubiera un solo mensaje de salvación, dispuso también que se nos conservaran cuatro presentaciones del mismo.
El único Evangelio es, pues, un evangelio cuadriforme, como bien observa ya San Ireneo, refutando los errores de los herejes que esgrimían los dichos de un evangelista en contra de los dichos de otro. Dado que el misterio de María es un aspecto del misterio de Cristo, todo lícito cambio de enfoque del misterio de Cristo –que como misterio divino es susceptible de un número inagotable de enfoques diversos, aunque jamás puedan ser divergentes–, comporta sus cambios de armónicos y de enfoque en el misterio de María.
Comenzamos por Marcos, el más breve y, casi con seguridad, el más antiguo de los cuatro evangelios. El que recoge, muy probablemente, las catequesis y predicaciones de San Pedro, o sea, el evangelio según lo proclamaba Pedro.
Acerca de María, este evangelio de Marcos es de una parquedad extrema, comparable –por la ausencia de referencias– al gran silencio marial neotestamentario. Marcos comienza su evangelio presentando la figura de San Juan Bautista, y casi inmediatamente a un Jesús ya adulto que llega a bautizarse en el Jordán. Nada de relatos de la infancia, que –como vemos en Mateo y Lucas– se prestan a decirnos algo de la Madre. Nada comparable a las dos grandes escenas marianas del evangelio de San Juan: las bodas de Caná y el Calvario. Dos textos: Mc 3, 31-35; 6, 1-3 Mc 3, 31-35:María no estuvo unida a Jesús solo ni primariamente por un vínculo de sangre. Para que ese vínculo de sangre pudiera llegar a tener lugar, tuvo que haber previamente un vínculo que Jesús estima como mucho más importante.
Pero todo esto Marco no lo explicita, ni el Señor ltampoco lo hace sin duda en aquella ocasión. Es por otros caminos por donde hemos llegado a comprender lo que hay implícito en el velado testimonio de Jesús que Marcos nos relata. Que María creyó en Jesús antes de que Jesús fuera Jesús. Y que solo porque el Verbo encontró en ella esa fe pudo encarnarse.
Es así como el silencio mariano de Marcos da paso a la elocuencia mariana de Jesús mismo. María no estuvo unida a Jesús solo ni primariamente por un vínculo de sangre. Para que ese vínculo de sangre pudiera llegar a tener lugar, tuvo que haber previamente un vínculo que Jesús estima como mucho más importante.
Pero todo esto Marco no lo explicita, ni el Señor ltampoco lo hace sin duda en aquella ocasión. Es por otros caminos por donde hemos llegado a comprender lo que hay implícito en el velado testimonio de Jesús que Marcos nos relata. Que María creyó en Jesús antes de que Jesús fuera Jesús. Y que solo porque el Verbo encontró en ella esa fe pudo encarnarse.
Es así como el silencio mariano de Marcos da paso a la elocuencia mariana de Jesús mismo. María en San Mateo, el orígen del Mesías Mateo, de cuya imagen de María nos ocuparemos ahora, no ignora la visión de Marcos, sino que la retoma en el cuerpo de su evangelio (Mt 12, 46-50; 13, 53-57), como también lo hará San Lucas en el suyo (Lc 8, 19-21; 4, 22). No hay necesidad de volver aquí sobre esos pasajes, que son copia casi textual de Marcos o de una fuente preexistente y en los que Mateo introduce sólo algún ligero retoque. Vamos a ocuparnos más bien de los que Mateo agrega a la figura de María como rasgos de su cosecha. Ellos son un desarrollo de lo que estaba implícito en Marcos. María, Virgen y esposa de José
Mateo enriquece la figura de María respecto de la imagen de Marcos manifestando dos rasgos de la Madre del Mesías:
1) María es Virgen.
2) María es esposa de José, hijo de David.
Ambos rasgos los explicita Mateo no por satisfacer curiosidades, sino por lo que ellos significan en el marco de su presentación teológica del misterioso origen del Mesías.
Que María es Virgen es un rasgo mariano que está en íntima conexión con la filiación y origen divino del Mesías. Este nace de María sin mediación del hombre y por obra del Espíritu Santo, nos dice Mateo.
Que María sea esposa de José, hijo de David, es un rasgo mariano que está a su vez en íntima conexión con la filiación davídica y el carácter humano del Mesías.
Jesús, el Mesías, es, por tanto, Hijo de Dios por el misterio de la virginidad de su Madre, e Hijo de David por el no menos misterioso matrimonio con José, hijo de David. La concisa parquedad mariológica de Pablo merece aquí, aunque sea lateralmente y de paso, el homenaje de nuestra atención. Hacia el año 51 de nuestra era, o sea unos veinte años antes de la fecha probable de composición del evangelio de Mateo, escribe Pablo a los Gálatas:
«Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, hecho hijo de mujer, puesto bajo la ley para rescatar a los que se hallaban bajo la ley y para que recibiéramos la filiación adoptiva» (Gál 4, 4-5). La obra del evangelista Lucas consta de dos libros: el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. El primero nos relata la historia de Jesús, el segundo la historia de los orígenes de la Iglesia. La intención del díptico es iluminar la experiencia que los fieles de origen pagano encontraban en la comunidad eclesial, explicándola a la luz de su origen histórico. ¿Cómo? Mostrando –en la experiencia actual del Espíritu Santo derramado en las primeras Comunidades– la continuidad de la acción del mismo Espíritu que había obrado en la Iglesia de los Apóstoles, en la Vida y Obra de Jesús y en su preparación previa en la historia pasada de Israel.
La inquietud de Lucas parte, pues, del presente; y para dar razón de él e interpretar su significado religioso, se remonta al pasado. En cambio su obra escrita, por pura razón del método, parte del pasado y, siguiendo un cierto orden cronológico de los hechos, llega al presente. María en San Juan, el eco de la Voz Un primer hecho que nos llama la atención al leer el evangelio de San Juan en busca de lo que nos dice de María, es que este evangelista ha evitado llamarla por el nombre de María. Juan nunca nombra a la Madre de Jesús por este nombre, y es el único de los cuatro evangelistas que evita sistemáticamente el hacerlo. Marcos trae el nombre de María una sola vez. Mateo cinco veces. Lucas trece veces: doce en su evangelio y una en los Hechos de los Apóstoles. Juan nunca.
Y decidimos que Juan evitó intencionadamente el nombrarla con el nombre de María, porque hay indicios de que no se trata de omisión casual, sino premeditada, querida y planeada. (Jn 19,25-27). LA PRESENCIA DE MARIA EN LA VIDA DE LA IGLESIA PRIMITIVA. Los evangelios, especialmente el de Lucas y el de Juan, subrayan la función específica de la Virgen en la historia de la salvación. Según este paralelismo, establecido por la exégesis actual y autorizadamente señalado por el Vat II (cf AG 4), se comprende mejor que la presencia de María en la iglesia primitiva no puede ser diversa de la vivida por ella respecto a Jesús.
"El dogma de la maternidad Divina de Maria Santisima."
El dogma de la Maternidad Divina se refiere a que la Virgen María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el Concilio de Efeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros Concilios universales, el de Calcedonia y los de Constantinopla.
El Concilio de Efeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió:
"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."
El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:
"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66). En debates apologéticos he visto que se cuestiona fuertemente el dogma de la maternidad Divina, esto es lo que creemos los católicos: María es Madre de Dios. Muchas de las veces es por ignorancia del dogma, y creen habla de María como creadora de Dios, utilizan argumentos como “María no puede ser Madre de Dios ya que Dios es Eterno”.........
María Madre de Dios
Theotokos quiere decir Madre de Dios en griego.
Los padres griegos aplicaron a María el título Theotokos (portadora de Dios) ya en el siglo III. Los concilios de Efeso y de Calcedonia defendieron este título. En Occidente, María fue venerada de forma similar como Dei Genitrix (Madre de Dios). En el antiguo canon romano es conmemorada como la "siempre virgen madre de Jesucristo nuestro Señor y Dios".
La fiesta de la maternidad Divina es un resumen y una exaltación de este misterio. Tiene por finalidad "exaltar la singular dignidad que este misterio reporta a la santa Madre a través de la cual recibimos al Autor de la vida.
Además de su función como "Portadora de Dios", está su maternidad espiritual respecto de la humanidad. Como Eva fue la "madre de todos los hombres" en el orden natural, María es madre de todos los hombres en el orden de la gracia. Al dar a luz a su primogénito, parió también espiritualmente a aquellos que pertenecerían a él, a los que serían incorporados a él y se convertirían así en miembros suyos. El es el "primogénito entre muchos hermanos", la Cabeza de la humanidad redimida, el representante de la humanidad que une todas las cosas en él.
El dogma: María es Madre de Dios
Antes vamos a definir lo que es un dogma
Una verdad que pertenece al campo de la fe o de la moral, que ha sido revelada por DIOS transmitida desde los Apóstoles ya a través de la Escritura, ya de la Tradición, y propuesta por la Iglesia para su aceptación por parte de los fieles. Brevemente, “dogma” puede ser definido como una verdad revelada definida por la Iglesia.
La definición dogmatica es como sigue
Concilio de Éfeso
En este concilio en el año 431 se definió solemnemente para que no hubiera duda alguna: "Si alguno que no confesare que Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y por lo tanto la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque pario según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema"
El Magisterio ha sostenido de manera unánime e ininterrumpida este dogma
"María sabe que el que lleva por nombre Jesús ha sido llamado por el Ángel Hijo del Altísimo (Luc 1:32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; ) María sabe que lo ha concebido y dado a luz "sin conocer varón", por obra del Espíritu Santo, con el poder del Altísimo, que ha extendido su sombra sobre Ella. (Luc 1,35) María sabe que el Hijo dado a luz virginalmente, es precisamente aquel "Santo", el "El Hijo de Dios", del que le ha hablado el Ángel (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n 17)
María es verdadera Madre, ya que ella fue participe activo de la formación de la naturaleza humana de Cristo, de la misma manera en la que todas las madres contribuyen a la formación del fruto de sus entrañas. María es verdadera Madre porque Jesús es verdadero Hombre.
Jesús no necesitaba a una madre para venir a salvar a los hombres, y aun así la tuvo.
Este sin duda es el mayor y principal dogma mariano, al aceptarlo se acepta que:
· María es verdadera Madre
· María es verdadera Madre de Dios.
Una manera muy simple y lógica de demostrar la Maternidad Divina
· El Verbo es eterno, siempre ha existido, y es Dios.
Juan 1,1.En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
Por tanto el Verbo es una persona Divina, y Eterna.
· El Verbo, persona Divina y Eterna, es mandado por Dios Padre a ser concebido en el vientre de María y esto se logra por obra del Espíritu Santo.
Lucas 1,35.El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
· Al momento de tomar carne de María, El Verbo Eterno, persona Divina es igual que nosotros los hombres, excepto en el pecado.
Filipenses 2, 7.Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre;
Por tanto el Verbo Eterno, Dios por siempre, segunda persona de la Trinidad siempre tuvo la naturaleza Divina, y al momento de tomar carne sigue siendo la misma persona tomando una nueva naturaleza, la humana.
Siendo que las madres paren a personas no a naturalezas, María dio a luz a Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Por tanto es válido decir que María es Madre de Dios.
Ella CONCICBIO y DIO a luz a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Verbo, aunque no sobre la naturaleza Divina, sino en cuanto a la naturaleza humana.
Pero, como dirán los Solo Scripturistas: “¿En donde dice en la Biblia que María es Madre de Dios”?
Leamos estos versículos de Lucas 1
39.En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40.entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41.Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; 42.y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43.y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44. Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.
Leemos que Isabel habiendo quedado llena del Espíritu Santo la saluda. Esto es relevante ya que no fue una obra humana, fue Dios mismo quien la guio para decir lo que dijo, Isabel bendice a Maria y después al bebe en su vientre, a continuación nos dice quien es aquel bebe:
Lucas 1, 43.y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?
Lucas 1,38.Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.
Ahí que cuando nos llaman blasfemos por llamar a María Madre de Dios, les podemos recordar que es Bíblico su titulo, salvo que Isabel hubiera sido blasfema también.
Un poco más de citas Bíblicas sobre la maternidad divina de María
Se usan equivalentes como Madre de Cristo, Madre de Jesús, Madre del Señor (Mt 1:18; Jn 19:25, Lc 1:43)
En el AT aparece María como la mujer que concibe, da a luz y es MADRE de Jesús
Llegada "la plenitud de los tiempos" (Gal 4:4) tiene lugar el cumplimiento de las profecías y por lo tanto se afirma su propia maternidad
Luc 1:31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
Luc 1:35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
Gal 4:4 ...envió Dios a su Hijo, nacido de mujer...
Rom 9:5 y Cristo es uno de ellos según la carne, el que como Dios está también por encima de todo..
Historia y citas de los Padres de la Iglesia
Orígenes es a menudo citado como el primer autor que utilizó Madre de Dios para María aunque el texto en que se basa esta afirmación no puede ser cierto. El historiador Sozomeno dice (Hist. eccl. 7,32: EG 866) que Orígenes aplicó a María el título de Θεοτόκος. No se encuentra en los escritos que de ιl se conservan; pero esta ausencia no debe maravillarnos, dado el naufragio que sufrió la producción literaria de Orígenes. La escuela de Alejandría llevaba mucho tiempo usando este título para expresar la maternidad divina de María, cuando en la primera mitad del siglo y fue atacado por unos y defendido por otros en las controversias nestorianas, hasta que lo definió el concilio de Efeso (431).
Dionisio de Alejandría utiliza Madre de Dios en alrededor del 250, en una epístola a Pablo de Samosata.
Atanasio de Alejandría en 330, Gregorio el Teólogo en 370, Juan Crisóstomo, en 400, y San Agustín, utilizaron Madre de Dios.
Teodoreto escribió en 436 que llamar a la Virgen María, Madre de Dios es una tradición apostólica.
Clemente de Alejandria Siglo III. Concluye en su exegesis cristológico que Cristo estheanthropos (Dios-hombre); explica la communicatio idiomatum; María es Madre de Dios (conclusión de esta doctrina).
San Irineo: “Este Cristo, que como Logos del Padre estaba con el Padre fue dado a luz por una Virgen”
San Hipólito: “El Verbo descendió del cielo a la Santísima Virgen para que, encarnado en Ella y hecho hombre en todo menos en el pecado, salvara a Adán, que había perecido”
San Gregorio de Nacianceno: “Si alguno no reconoce a Santa María como Maria Madre de Dios, es que se halla separado de Dios”
San Bernardo: “El único nacimiento de Dios era el procedente de la Virgen; asimismo, la dignidad de la Virgen demandaba que quien naciere de ella no fuere otro que el mismo Dios. Por esto el Hacedor del hombre, al hacerse hombre, naciendo de la raza humaa, tuvo que elegir, mejor dicho, que formar para si, entre todas, una madre tal cual El sabia que había que serle conveniente y agradable”(Homilia sobre la Virgen Madre,2)
Usualmente no cito a Lutero, sin embargo en esta ocasión hare una excepción, ya que aun en su herejía, Martin Lutero el padre de la doctrina protestante dijo de María.
Maternidad Divina de María en los escritos de Lutero
Dios dice..”El Hijo de María es Mi único Hijo” Por tanto Maria es Madre de Dios
Dios no derivo su divinidad de María; pero eso quiere decir que haya algo erróneo en decir que Dios nació de María, que el Hijo de María es Dios, y que María es Madre de Dios…Ella es la verdadera Madre de Dios y portadora de Dios….María amamanto a Dios, meció hasta que durmió Dios, preparo caldos y sopa para Dios, etc. Para Dios y el hombre son una sola persona, un Cristo, un Hijo, un Jesús. No dos Cristos..tal como tu hijo no es dos hijos, aun cuando tuvo dos naturalezas, cuerpo y alma, el cuerpo de ti, el alma de Dios solo. (En Concilios y la Iglesia, 1539)
“Todos los loores se compendian en una palabra: cuando es llamada Madre de Dios. Nadie puede decir de ella cosa más grande, aunque tenga más lenguas que hojas y hierbas hay en el bosque, estrellas en el cielo y arenas en el mar. Todo lo atribuye ella a la gracia de Dios y no a sus méritos, El nombre de Theotokos fue inventado por los cristianos para hablar de María; tenemos constancia del uso de la palabra Theotokos en el siglo III de la mano de san Dionisio, quien era obispo de Alejandría, e incluso también se cree que la usó Orígenes, que también era egipcio.
Así que es irrefutable que sea del s.III d.C. y que esté dedicado a María Santísima
"Y, ciertamente, desde los tiempos más antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades.... Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los límites de la sana doctrina, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos" (LG #66) La fiesta de la maternidad divina de la Santísima Virgen María fue instituida por el papa Pío XII para conmemorar el 1500o. aniversario del Concilio de Éfeso, el tercer concilio ecuménico de la Iglesia. Qué conveniente fue que esta fiesta fuera instituida en tal aniversario, pues fue en el Concilio de Éfeso donde se defendió la doctrina de la maternidad divina contra la herejía de Nestorio y sus seguidores, quienes negaban que hubiera una sola divina Persona en Cristo con dos naturalezas, y, como consecuencia de esta negación, rehusaron reconocer a María con el título de Theotokos, es decir, la Madre de Dios. Nestorio y sus seguidores creían erróneamente que en Cristo había dos Personas: una divina y otra humana, de manera que María fue únicamente la madre de la persona humana....En nuestros tiempos tal vez no encontremos muchos nestorianos, pero existen muchos que se dicen cristianos y niegan a la santa Virgen María este título de Madre de Dios
El Concilio de Efeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió:
"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."
El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:
"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66). En debates apologéticos he visto que se cuestiona fuertemente el dogma de la maternidad Divina, esto es lo que creemos los católicos: María es Madre de Dios. Muchas de las veces es por ignorancia del dogma, y creen habla de María como creadora de Dios, utilizan argumentos como “María no puede ser Madre de Dios ya que Dios es Eterno”.........
María Madre de Dios
Theotokos quiere decir Madre de Dios en griego.
Los padres griegos aplicaron a María el título Theotokos (portadora de Dios) ya en el siglo III. Los concilios de Efeso y de Calcedonia defendieron este título. En Occidente, María fue venerada de forma similar como Dei Genitrix (Madre de Dios). En el antiguo canon romano es conmemorada como la "siempre virgen madre de Jesucristo nuestro Señor y Dios".
La fiesta de la maternidad Divina es un resumen y una exaltación de este misterio. Tiene por finalidad "exaltar la singular dignidad que este misterio reporta a la santa Madre a través de la cual recibimos al Autor de la vida.
Además de su función como "Portadora de Dios", está su maternidad espiritual respecto de la humanidad. Como Eva fue la "madre de todos los hombres" en el orden natural, María es madre de todos los hombres en el orden de la gracia. Al dar a luz a su primogénito, parió también espiritualmente a aquellos que pertenecerían a él, a los que serían incorporados a él y se convertirían así en miembros suyos. El es el "primogénito entre muchos hermanos", la Cabeza de la humanidad redimida, el representante de la humanidad que une todas las cosas en él.
El dogma: María es Madre de Dios
Antes vamos a definir lo que es un dogma
Una verdad que pertenece al campo de la fe o de la moral, que ha sido revelada por DIOS transmitida desde los Apóstoles ya a través de la Escritura, ya de la Tradición, y propuesta por la Iglesia para su aceptación por parte de los fieles. Brevemente, “dogma” puede ser definido como una verdad revelada definida por la Iglesia.
La definición dogmatica es como sigue
Concilio de Éfeso
En este concilio en el año 431 se definió solemnemente para que no hubiera duda alguna: "Si alguno que no confesare que Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y por lo tanto la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque pario según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema"
El Magisterio ha sostenido de manera unánime e ininterrumpida este dogma
"María sabe que el que lleva por nombre Jesús ha sido llamado por el Ángel Hijo del Altísimo (Luc 1:32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; ) María sabe que lo ha concebido y dado a luz "sin conocer varón", por obra del Espíritu Santo, con el poder del Altísimo, que ha extendido su sombra sobre Ella. (Luc 1,35) María sabe que el Hijo dado a luz virginalmente, es precisamente aquel "Santo", el "El Hijo de Dios", del que le ha hablado el Ángel (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n 17)
María es verdadera Madre, ya que ella fue participe activo de la formación de la naturaleza humana de Cristo, de la misma manera en la que todas las madres contribuyen a la formación del fruto de sus entrañas. María es verdadera Madre porque Jesús es verdadero Hombre.
Jesús no necesitaba a una madre para venir a salvar a los hombres, y aun así la tuvo.
Este sin duda es el mayor y principal dogma mariano, al aceptarlo se acepta que:
· María es verdadera Madre
· María es verdadera Madre de Dios.
Una manera muy simple y lógica de demostrar la Maternidad Divina
· El Verbo es eterno, siempre ha existido, y es Dios.
Juan 1,1.En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
Por tanto el Verbo es una persona Divina, y Eterna.
· El Verbo, persona Divina y Eterna, es mandado por Dios Padre a ser concebido en el vientre de María y esto se logra por obra del Espíritu Santo.
Lucas 1,35.El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
· Al momento de tomar carne de María, El Verbo Eterno, persona Divina es igual que nosotros los hombres, excepto en el pecado.
Filipenses 2, 7.Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre;
Por tanto el Verbo Eterno, Dios por siempre, segunda persona de la Trinidad siempre tuvo la naturaleza Divina, y al momento de tomar carne sigue siendo la misma persona tomando una nueva naturaleza, la humana.
Siendo que las madres paren a personas no a naturalezas, María dio a luz a Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Por tanto es válido decir que María es Madre de Dios.
Ella CONCICBIO y DIO a luz a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Verbo, aunque no sobre la naturaleza Divina, sino en cuanto a la naturaleza humana.
Pero, como dirán los Solo Scripturistas: “¿En donde dice en la Biblia que María es Madre de Dios”?
Leamos estos versículos de Lucas 1
39.En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40.entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41.Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; 42.y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43.y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44. Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.
Leemos que Isabel habiendo quedado llena del Espíritu Santo la saluda. Esto es relevante ya que no fue una obra humana, fue Dios mismo quien la guio para decir lo que dijo, Isabel bendice a Maria y después al bebe en su vientre, a continuación nos dice quien es aquel bebe:
Lucas 1, 43.y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?
Lucas 1,38.Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.
Ahí que cuando nos llaman blasfemos por llamar a María Madre de Dios, les podemos recordar que es Bíblico su titulo, salvo que Isabel hubiera sido blasfema también.
Un poco más de citas Bíblicas sobre la maternidad divina de María
Se usan equivalentes como Madre de Cristo, Madre de Jesús, Madre del Señor (Mt 1:18; Jn 19:25, Lc 1:43)
En el AT aparece María como la mujer que concibe, da a luz y es MADRE de Jesús
Llegada "la plenitud de los tiempos" (Gal 4:4) tiene lugar el cumplimiento de las profecías y por lo tanto se afirma su propia maternidad
Luc 1:31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
Luc 1:35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
Gal 4:4 ...envió Dios a su Hijo, nacido de mujer...
Rom 9:5 y Cristo es uno de ellos según la carne, el que como Dios está también por encima de todo..
Historia y citas de los Padres de la Iglesia
Orígenes es a menudo citado como el primer autor que utilizó Madre de Dios para María aunque el texto en que se basa esta afirmación no puede ser cierto. El historiador Sozomeno dice (Hist. eccl. 7,32: EG 866) que Orígenes aplicó a María el título de Θεοτόκος. No se encuentra en los escritos que de ιl se conservan; pero esta ausencia no debe maravillarnos, dado el naufragio que sufrió la producción literaria de Orígenes. La escuela de Alejandría llevaba mucho tiempo usando este título para expresar la maternidad divina de María, cuando en la primera mitad del siglo y fue atacado por unos y defendido por otros en las controversias nestorianas, hasta que lo definió el concilio de Efeso (431).
Dionisio de Alejandría utiliza Madre de Dios en alrededor del 250, en una epístola a Pablo de Samosata.
Atanasio de Alejandría en 330, Gregorio el Teólogo en 370, Juan Crisóstomo, en 400, y San Agustín, utilizaron Madre de Dios.
Teodoreto escribió en 436 que llamar a la Virgen María, Madre de Dios es una tradición apostólica.
Clemente de Alejandria Siglo III. Concluye en su exegesis cristológico que Cristo estheanthropos (Dios-hombre); explica la communicatio idiomatum; María es Madre de Dios (conclusión de esta doctrina).
San Irineo: “Este Cristo, que como Logos del Padre estaba con el Padre fue dado a luz por una Virgen”
San Hipólito: “El Verbo descendió del cielo a la Santísima Virgen para que, encarnado en Ella y hecho hombre en todo menos en el pecado, salvara a Adán, que había perecido”
San Gregorio de Nacianceno: “Si alguno no reconoce a Santa María como Maria Madre de Dios, es que se halla separado de Dios”
San Bernardo: “El único nacimiento de Dios era el procedente de la Virgen; asimismo, la dignidad de la Virgen demandaba que quien naciere de ella no fuere otro que el mismo Dios. Por esto el Hacedor del hombre, al hacerse hombre, naciendo de la raza humaa, tuvo que elegir, mejor dicho, que formar para si, entre todas, una madre tal cual El sabia que había que serle conveniente y agradable”(Homilia sobre la Virgen Madre,2)
Usualmente no cito a Lutero, sin embargo en esta ocasión hare una excepción, ya que aun en su herejía, Martin Lutero el padre de la doctrina protestante dijo de María.
Maternidad Divina de María en los escritos de Lutero
Dios dice..”El Hijo de María es Mi único Hijo” Por tanto Maria es Madre de Dios
Dios no derivo su divinidad de María; pero eso quiere decir que haya algo erróneo en decir que Dios nació de María, que el Hijo de María es Dios, y que María es Madre de Dios…Ella es la verdadera Madre de Dios y portadora de Dios….María amamanto a Dios, meció hasta que durmió Dios, preparo caldos y sopa para Dios, etc. Para Dios y el hombre son una sola persona, un Cristo, un Hijo, un Jesús. No dos Cristos..tal como tu hijo no es dos hijos, aun cuando tuvo dos naturalezas, cuerpo y alma, el cuerpo de ti, el alma de Dios solo. (En Concilios y la Iglesia, 1539)
“Todos los loores se compendian en una palabra: cuando es llamada Madre de Dios. Nadie puede decir de ella cosa más grande, aunque tenga más lenguas que hojas y hierbas hay en el bosque, estrellas en el cielo y arenas en el mar. Todo lo atribuye ella a la gracia de Dios y no a sus méritos, El nombre de Theotokos fue inventado por los cristianos para hablar de María; tenemos constancia del uso de la palabra Theotokos en el siglo III de la mano de san Dionisio, quien era obispo de Alejandría, e incluso también se cree que la usó Orígenes, que también era egipcio.
Así que es irrefutable que sea del s.III d.C. y que esté dedicado a María Santísima
"Y, ciertamente, desde los tiempos más antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades.... Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los límites de la sana doctrina, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos" (LG #66) La fiesta de la maternidad divina de la Santísima Virgen María fue instituida por el papa Pío XII para conmemorar el 1500o. aniversario del Concilio de Éfeso, el tercer concilio ecuménico de la Iglesia. Qué conveniente fue que esta fiesta fuera instituida en tal aniversario, pues fue en el Concilio de Éfeso donde se defendió la doctrina de la maternidad divina contra la herejía de Nestorio y sus seguidores, quienes negaban que hubiera una sola divina Persona en Cristo con dos naturalezas, y, como consecuencia de esta negación, rehusaron reconocer a María con el título de Theotokos, es decir, la Madre de Dios. Nestorio y sus seguidores creían erróneamente que en Cristo había dos Personas: una divina y otra humana, de manera que María fue únicamente la madre de la persona humana....En nuestros tiempos tal vez no encontremos muchos nestorianos, pero existen muchos que se dicen cristianos y niegan a la santa Virgen María este título de Madre de Dios
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