sábado, 10 de septiembre de 2016

! Celebracion eucaristica, inicio clase de teologia.!

Escatología (del griego antiguo éskhatos: 'último' y logos: 'estudio') es el conjunto de creencias religiosas sobre las realidades últimas. Se divide en: Escatología general o anteposhistórica (que quiere decir, antes del fin de la historia). Se ocupa del destino final de la humanidad y del destino final del universo.                                                                        Noción de escatología y su lugar teológico. El hombre y el mundo creados por Dios, deben volver a Dios, fin último. Esta consumación del hombre y el mundo se llama escatología, palabra derivada del término griego escaros que quiere decir último. Así, pues, la e. será la ciencia de las cosas últimas. Al tratado teológico que estudia la consumación se le conoce con el nombre de novissimus (superlativo de novus=lo último y postrero de las cosas).

! REGRESO A CLASE DE TEOLOGIA.!










! REGRESO A CLASE DE TEOLOGIA.!










jueves, 7 de julio de 2016

! CRITICA HISTORICA.!

TEMA TRES : CRITICA HISTORICA. Alta crítica es el nombre dado a los estudios críticos de la Biblia que buscan investigar su origen literario.
Es habitual denominarla también como Método histórico-crítico (o crítico-histórico), Crítica mayor, Crítica histórica o Crítica radical.
En contraste a la Alta crítica existe la Baja crítica que se enfoca en el estudio de los autores de los textos bíblicos, su proceso de formación editorial, su transmisión histórica y el contexto de formación (el denominado Sitz im Leben).
Las metodologías de ambas (tanto de la alta como de la baja crítica: crítica textual, ecdótica, crítica de fuentes) se aplica también a otros ámbitos de estudio de fuentes documentales; porque la alta crítica utiliza los mismos métodos científicos que se utilizan para estudiar el origen de los textos literarios antiguos. No se limita por tanto necesariamente a la escriturística, sino que se emplea sobre cualquier manuscrito antiguo, medieval o incluso moderno, y también sobre los textos impresos, especialmente los incunables, y de hecho, en teoría, sobre cualquier tipo de soporte de un documento. En general, se aplica especialmente a todos aquellos cuya versión original difiere de las posteriores o, como ocurre en la mayor parte de las fuentes primarias de la Antigüedad, se ha perdido y se pretende reconstruir mediante diferentes procedimientos de análisis de las diferencias y su explicación genealógica. Incluso puede aplicarse a autores que no escribieron textos, sino que hicieron un magisterio oral (Sócrates El problema de las fuentes).
La Alta crítica, sea bíblica, clásica, bizantina o medieval, se enfoca en la fuente de un documento para determinar quién lo escribió, cuándo y dónde fue escrito. Historia de la Alta crítica[editar]
El humanista Desiderio Erasmo (1466? - 1536) se suele acreditar como el primer intelectual en estudiar la Biblia con un enfoque crítico, o bajo cualquier luz que no fuera la de considerarla un texto literalmente revelado, aunque parte de sus métodos también pueden encontrarse en el cristianismo medieval, desde San Agustín (354 - 430) y la posterior escolástica, aunque no aplicados directamente a los textos bíblicos. Ya en el siglo XV, el humanista Lorenzo Valla había demostrado con procedimientos filológicos la falsedad de la donación de Constantino, aunque ese era un texto papal y no bíblico.
En los estudios clásicos, la nueva alta crítica del siglo XIX dejó de lado "los esfuerzos para dotar a la antigua religión de sentido literal y pertinencia y en lugar de ello se dedicó a la recolección crítica y a la ordenación de las fuentes materiales."
Alexander Geddes
Edwin Johnson
Alta crítica de otras fuentes teológicas
Tanto la alta comoa la baja críticas se aplican hoy día a las fuentes teológicas consideradas reveladas por Dios (Sagradas Escrituras) por distintas religiones no judeocristianas, tanto las monoteístas (Islam) como otras (hinduismo, budismo o confucianismo).
Corán
Para el caso del Corán, la moderna Alta crítica está en sus comienzos. Las cuestiones académicas sobre su composición y contenido implican cuestiones polémicas, por ejemplo sobre si el Corán incorpora material tanto del Tanakh (la Biblia hebrea, en gran parte coincidente con el Antiguo Testamento) como del Nuevo Testamento; que algunos niegan o limitan a una mera cita de ejemplos de textos previos (de forma similar a como el Nuevo Testamento lo hace del Antiguo). La existencia de versiones diferentes del Corán también es una cuestión cuestionable, ya que la historia islámica registra que Uthman ibn Affan (el tercer califa, 644-656) recopiló todas las variantes del texto que existían en su época y destruyó las que no aprobaba.

! CRITICA TEXTUAL.!

TEMA DOS: ¿Qué es la Crítica Textual? La Crítica textual es la primera de las tareas de la exégesis bíblica: conseguir un texto lo más correcto posible. «Los que desean conocer las Sagradas Escrituras deben, ante todo, estar en vigilante alerta a corregir los códices O políglotas (libros multilenguajes) que contienen la Biblia Hebrea (Tanaj) y la Griega Cristiana (Nuevo Testamento).para que los no correctos cedan ante los correctos» (S. Agustín, De doctrina christiana, 2,21: PL 34,46). Si el arte de la llamada crítica textual se aplica corrientemente a cualquier libro profano de la Antigüedad, con mucha más razón «ha de ejercitarse también en los Sagrados, por la misma reverencia debida a la divina Palabra, pues por su mismo fin tiende a restituir a su primitivo ser el Sagrado texto lo más perfectamente posible, purificándole de las corrupciones en él introducidas por los amanuenses y librándole cuanto se pueda de inversiones de palabras, repeticiones y otros defectos de la misma especie, que suelen furtivamente introducirse en escritos transmitidos de unos a otros durante siglos» (EB 548). El exegeta católico debe tener en cuenta las conclusiones ciertas de la crítica textual, ya que únicamente son inspirados los autógrafos, tal como salieron de mano de sus autores y fueron recibidos por la Iglesia, y los apógrafos, en cuanto reflejan el texto original. Ciertamente la fe nos garantiza que los libros sagrados se han conservado siempre en la Iglesia íntegros en su sustancia; pero pueden haberse introducido adulteraciones en cosas accidentales. De ahí la conveniencia de un trabajo encaminado a obtener un texto críticamente lo más perfecto posible.
De todas formas conviene aclarar que la dedicación de los exegetas (la palabra exégesis significa 'extraer el significado de un texto dado') a la crítica textual no es para ellos un fin en sí mismo, sino un medio para conseguir el fin, que consiste en captar en toda su profundidad el mensaje divino expresado por palabras humanas
Por lo que se refiere al Nuevo Testamento.
C. Tischendorf (m. 1874) publicó en el espacio de 30 años (1841-72), 24 ediciones del N. T., descollando entre todas la que él llamó octava mayor en la que tomó como base el texto griego del códice Sinaítico, encontrado por él en el Monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí.
Dos ingleses, B. F. Wescott (m. 1910) y F. J. A. Hort (m. 1892), prepararon conjuntamente durante 30 años una nueva edición crítica del N.T. (Londres 1881), con predominio de los códices Vaticano (B) y Sinaítico.
Otra edición monumental se debe a Hermann von Soden (m. 1914), el cual cotejó unos 1.900 códices, que clasificó en familias (H, I, K) y, tras un colosal esfuerzo, el más grande que se ha llevado a término en este terreno, publicó un texto crítico del N.T. en cuatro vol. De todas formas, los hallazgos de nuevos textos, sobre todo el papiro Rylands 457 (P 52), el Bodmer II (P 66), el de Magdalen College (P64), el de Barcelona (P67) y otros, reclaman que se proceda a una nueva edición crítica más actualizada.
El texto del A.T., tanto el hebreo como el griego, ha estado sometido a más alteraciones. Sabemos que en la historia del texto hebraico veterotestamentario existió un primer periodo en el que se transcribía libremente, con respeto pero sin excesivo control. Los trabajos para la unificación del texto llevados a cabo por el llamado Sínodo de Jamnia o Yam Nia (hacia finales del s. I d.C.), fueron presididos por criterios de crítica textual rudimentarios, pero aseguraron a la posteridad un texto uniforme, que los Soferim y los Masoretas ( siglo VII y fueron los que inventaron el nombre de Yave con el de jehova.) se esforzaron por conservar inalterable.
Son de poca monta las diferencias existentes entre los códices hebraicos de la Escuela de Tiberíades, representada por Moshé ben Aser (m. 940 d.C.) y su hijo Aharon ben Moshé ben Asher, y los de la Escuela de Babilonia, representada por Jacob ben Naftalí.
Los textos bíblicos hebraicos premasoréticos encontrados en Qumrán han confirmado la existencia de recensiones hebraicas distintas en algún punto de las del texto masorético, y han planteado nuevamente la necesidad de una edición crítica del texto hebraico del A.T. superior a la actual de R. Kittel, la cual, a partir de 1947, se basa sobre el códice de Leningrado (1008 d. C.). Una edición de esta índole tiene en perspectiva la Univ. hebraica de Jerusalén.