sábado, 12 de diciembre de 2015

DOGMA DE FE DE LA IGLESIA CATOLICA N 3

DOGMA DE FE DE LA IGLESIA CATOLICA N 3                                                                                       11.- Jesucristo es verdadero Dios e hijo de Dios por esencia.
Símbolo "Quicumque" del Concilio de Toledo año 400-447.
"Es necesario para la eterna salvación creer también fielmente en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos... Dz. 40.
El dogma dice que Jesucristo posee la infinita naturaleza Divina con todas sus infinitas perfecciones por haber sido engendrado eternamente por Dios.
Sagradas Escrituras:
Títulos que aluden a la dignidad Divina del Mesías:
Emmanuel. Dios con nosotros Is. 7, 14; 8,8. Admirable consejero. Varón fuerte. Padre del siglo futuro. Príncipe de la Paz. Is.9,6.
"Tu eres mi Hijo amado, en Ti tengo puestas mis complacencias." Bautismo, Jordán. Mt. 23, 17.
"Este es mi Hijo amado, escuchadle". Tabor. Mt. 17,5.
"...No sabías que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre." Luc. 2, 49.
"Todas las cosas las ha puesto el Padre en mis manos y nadie conoce al Hijo sino el Padre; ni conoce ninguno al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quisiere revelarlo." Mt. 11, 27.
Jesús equipara su conocimiento al conocimiento divino del Padre, porque posee en común con el Padre la sustancia Divina.
Los milagros son otra prueba de la divinidad de Cristo.
"Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mi." Jo. 10, 25.
12.-Las dos naturalezas de Cristo, después de su misión poseyendo integro su modo propio de ser sin transformarse o mezclarse
San León I el Magno 440-461
Epístola dogmática, del 13 de Junio de 449.
Quedando pues, a salvo la propiedad de una y otra naturaleza... naturaleza íntegra y perfecta de verdadero hombre, nació Dios verdadero, entero en lo suyo, entero en lo nuestro. Dz. 143 ss.
Concilio de Calcedonia 451 IV ecuménico
... Nuestro Señor Jesucristo el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad... que se ha de reconocer en dos naturalezas: sin confusión, sin cambio, sin división sin separación, en modo alguno borrada la diferencia de naturaleza por causa de la unión, conservando cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona. Dz. 148
Todo esto indica que Cristo es poseedor de una íntegra naturaleza divina y de una íntegra naturaleza humana: la prueba está en los milagros y en el padecimiento.
Sagradas Escrituras:
"Y la Palabra se hizo carne." Jn. 1, 14
"El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre." Fil. 2, 6-7.
13.-Cada una de las dos naturalezas en Cristo posee una propia voluntad física y una propia operación física.
III Concilio de Constantinopla 680-681
San Agatón 678-681.
"Proclamamos igualmente, conforme a la enseñanza de los Santos Padres, que en El hay también dos voluntades físicas, y dos operaciones físicas indivisamente, incorventiblemente, inseparablemente, inconfusamente. Y estas dos voluntades físicas no se oponen a la otra como afirman los impíos herejes." Dz. 291. ef. Dz. 263-288.
Sagradas Escrituras:
"No como Yo quiero, sino como Tu quieres." Mt. 26,39.
"No se haga mi voluntad sino la tuya." Lc. 22, 42.
"He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado." Jn. 6, 38.
"Nadie me la quita: yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder recobrarla de nuevo." Jn. 10, 18
A pesar de la dualidad física de las dos voluntades, existió y existe unidad moral, porque la voluntad humana de Cristo se conforma con libre subordinación, de manera perfectísima, a la voluntad Divina.
14.- Jesucristo aun como hombre, es hijo natural de Dios.
Concilio de Trento 1545-1563, Sesión IV 13 de Enero 1547
Paulo III 1534-1549.
...El Padre celestial... cuando llegó la plenitud envió a los hombres a su Hijo Cristo Jesús... Dz.794, 299, 309.
Sagradas Escrituras:
"Dios no perdonó a su propio Hijo, antes le entregó por todos nosotros." Rom. 8, 32.
"Tanto amó Dios al mundo que le dio a Su Hijo unigénito."
"Y una voz que salía de los cielos decía: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco." Mt. 3, 17.
"Y la palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y verdad." Jn. I, 14.
Los Santos Padres siempre rechazaron la doctrina de la doble filiación en Cristo.
El sentido del dogma es: La persona que subsiste en la naturaleza humana, (de Cristo) es el Hijo natural de Dios. La filiación es propiedad de la persona, no de la naturaleza.
En Cristo no hay más que una persona que procede del Padre por generación eterna, por lo mismo en Cristo no puede haber más que una filiación de Dios: la natural.
15.- El hombre caído no podía redimirse a sí mismo
Concilio de Trento 1545-1563 Paulo III 1534-1549
El concilio enseña que los hombres caídos
"eran de tal forma esclavos del pecado y se hallaban bajo la servidumbre del demonio y de la muerte, que ni los gentiles podían librarse ni levantarse con la fuerza de la naturaleza, ni los judíos podían hacerlo tampoco con la letra de la ley mosaica." Dz. 793.
Concilio Vaticano II decreto "Ad gentes" n. 8. Solamente un acto libre por parte del amor divino podía restaurar el orden sobrenatural, destruido por el pecado.
Se opone a la doctrina católica el pelagianismo, según el cual el hombre tiene en su libre voluntad el poder de redimirse a sí mismo, y es contrario también al dogma católico el moderno racionalismo, con sus diversas teorías de "autorredención".
Sagradas Escrituras:
"Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios (gracia de justificación); y ahora son justificados gratuitamente por su gracia, por la redención de Cristo Jesús.
El pecado en cuanto a la acción de la creatura es finito, en cuanto a la ofensa a Dios infinito, por tanto exige una satisfacción de valor infinito.

DOGMA DE FE DE LA IGLESIA CATOLICA N. 2

6.- TODO CUANTO EXISTE FUERA DE DIOS HA SIDO SACADO DE LA NADA POR DIOS EN CUANTO A LA TOTALIDAD DE SU SUSTANCIA.
Concilio Vaticano 1869-1870 Pío IX 1846-1877.
"...hemos determinado proclamar y declarar desde esta cátedra de Pedro... que este sólo verdadero Dios...creó de la nada a una y otra creatura, la espiritual y la corporal, esto es, la angélica y la mundana, y luego la humana, como común,
constituida de espíritu y cuerpo." Dz. 1783.
Concilio de Letrán 1215:
"...Creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles, espirituales y corporales; que por su omnipotente virtud a la vez desde el principio del tiempo creó de la nada a una y otra creatura..." Dz. 428.
Pruebas de la Sagrada Escritura:
"Al principio creó Dios el cielo y la tierra." (Gen. I,1)
"Te suplico, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra, y veas cuanto hay en ellos, y entiendas que de la nada lo hizo todo Dios." (Mac. 7, 28).
"Por la fe conocemos que los mundos han sido dispuestos por la palabra de Dios, de suerte que de lo invisible ha tenido origen lo visible." (Heb. 11. 3).
La creación del mundo de la nada no solo es una verdad fundamental de la revelación cristiana, sino que al mismo tiempo llega a alcanzarla la razón con solas sus fuerzas naturales basándose en los argumentos cosmológicos y, sobre todo, en el argumento de la contingencia.
7.- Carácter temporal del mundo.
"El mundo tuvo principio en el tiempo".
Concilio Vaticano 1869-1870. Pío IX 1846-1878.
"...hemos determinado declarar desde esta cátedra de
Pedro...desde el principio del tiempo creó de la nada." Dz. 1783.
"...Creador de todas las cosas." Dz. 428.
Pruebas de las Escrituras:
"Ahora, Tú, Padre, glorifícame cerca de Ti mismo con la gloria que tuve cerca de Ti, antes que el mundo existiera."(Jo.17.5)
"Nos eligió en El, antes de la constitución del mundo." (Ef. 1, 4).
"Desde el principio fundaste Tú la tierra". Ps. 101- 26.
La doctrina de la eternidad del mundo fue condenada. Dz. 501-503.
Contra la filosofía pagana y el materialismo moderno que suponen la eternidad del mundo, o mejor dicho, de la materia cósmica, la Iglesia enseña que el mundo no existe desde toda la eternidad, sino que tuvo principio en el tiempo.
El progreso de la física atómica permite inferir, por el proceso de desintegración de los elementos radiactivos, cual sea la edad de la tierra y del universo, probando positivamente el principio del mundo en el tiempo.
Discurso de Pío XII, 22 Noviembre 1951. Sobre la demostración de la existencia de Dios a la luz de las modernas ciencias naturales.
8.- Conservación del mundo
Dios conserva en la existencia a todas las cosas creadas.
Concilio Vaticano 1869-1870. Pío IX 1846-1877.24 Abril 1870 "La Iglesia Católica declara desde esta cátedra... Todo lo que Dios creó, con su providencia lo conserva y gobierna..." Dz. 1784
Pruebas de la Sagrada Escritura:
Sab. 11,26. "¿Y cómo podría subsistir nada si Tu no quisieras o cómo podría conservarse sin Ti?."
Jo. 5, 17. "Mi Padre sigue obrando todavía y yo también obro."
Col. 1, 17. "Todo subsiste por El."
La acción conservadora de Dios es un constante influjo causal por el que mantiene a las cosas en la existencia.
Santo Tomás define la conservación del mundo como continuación de la acción creadora de Dios.
Es conforme a la sabiduría y bondad de Dios conservar en la existencia a las creaturas, que son vestigio de las perfecciones divinas y sirven, por tanto, para dar gloria a Dios.
9.- El hombre consta de dos partes esenciales: el cuerpo material y el alma espiritual.
Concilio IV de Letrán 1215 Inocencio III 1198-1216.
"... la humana, compuesta de espíritu y de cuerpo." Dz.428
Concilio Vaticano 1869-70. Pío IX 1846-78.
"... la humana, como común, constituida de cuerpo y alma."
Dz. 1783.
Según la doctrina de la Iglesia, el cuerpo es parte esencialmente constitutiva de la naturaleza humana; y no carga y estorbo como algunos dijeron. (Platón, Originistas).
Igualmente, para defender el dogma católico contra los que decían que el hombre consta de tres partes esenciales: el cuerpo, el alma animal y el alma espiritual.
El concilio VIII de Constantinopla declaró: "... que el hombre tiene una sola alma racional e intelectiva..." Dz. 338.
El alma espiritual es principio de la vida espiritual y al mismo tiempo lo es de la vida animal (vegetativa y sensitiva). Dz.1655
Sagradas Escrituras:
"El Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su rostro el aliento de vida." Gen. II,7.
"... antes de que el polvo vuelva a la tierra de donde salió y el espíritu retorne a Dios." Eccl. 12,7.
"No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, que al alma no pueden matarla; temed más bien a aquel que puede perder el alma y el cuerpo en la gehena." (Mt. 10, 28).
Se prueba especulativamente la unicidad del alma en el hombre por testimonio de la propia conciencia, por la cual somos conscientes de que el mismo yo es principio de la actividad espiritual lo mismo que de la sensitiva y vegetativa.
10.- El pecado de Adán se propaga a todos sus descendientes por generación, no por imitación .
Concilio de Trento 1545-63. Paulo III 1534-49.
"Decreto sobre el pecado original". 17 Junio 1546.
"...Si alguno afirma que la prevaricación de Adán le dañó a él solo y no a su descendencia... Si alguno afirma que este pecado de Adán que es por su origen uno solo y transmitido a todos por propagación, no por imitación, está como propio en cada uno..." Dz. 789-90
El Tridentino condena la doctrina de que Adán perdió para sí sólo, y no también para nosotros, la justicia y santidad que había recibido de Dios. Positivamente enseña que el pecado, que es muerte del alma, se propaga de Adán a todos sus descendientes por generación no por imitación, y que es inherente a cada individuo.
"Tal pecado se borra por los méritos de la Redención de Cristo, los cuales se aplican ordinariamente tanto a los adultos como a los niños por medio del sacramento del bautismo. Por eso, aún los niños recién nacidos reciben el bautismo para remisión de los pecados." Dz. 791.
Sagrada Escritura:
"He aquí que nací en culpa y en pecado me concibió mi madre." Ps. 50,7.
"Así pues, por un hombre entró el pecado en el mundo... así la muerte pasó a todos los hombres... por la obediencia de uno muchos serán hechos justos." Rom. 5, 12-21.
El efecto del bautismo, según la doctrina del Concilio de Trento, es borrar realmente el pecado en nosotros y no lograr tan solo que no se nos impute una culpa extraña. Dz. 792.

DOGMA DE LA IGLESIA CATOLICA. LOS DOGMAS

DOGMA DE LA IGLESIA CATOLICA. LOS DOGMAS
Dogmas sobre Dios
1.- La existencia de Dios
1.- Posibilidad de conocer a Dios con la SOLA LUZ DE LA RAZON NATURAL.
El concilio Vaticano (1869-1870) bajo Pío IX (1846-1870) declaró:
"Si alguno dijere que Dios vivo y verdadero, creador y Señor nuestro, no puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana por medio de las cosas que han sido hechas, sea anatema." Dz.1806
"La misma Santa Madre Iglesia sostiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana partiendo de las cosas creadas." cf. Dz. 1785.
El Concilio presenta los siguientes elementos:
a) El objeto de nuestro conocimiento es Dios uno y verdadero, Creador y Señor nuestro; es por tanto un Dios distinto del mundo y personal.
b) El principio subjetivo del conocimiento es la razón natural en estado de naturaleza caída.
c) Medios del conocimiento son las cosas creadas.
d) Ese conocimiento es de por sí un conocimiento cierto.
e) Y, es posible, aunque no constituya el único camino para llegar a conocer a Dios.
Pruebas de la Escritura:
a) "Pues de la grandeza y hermosura de las creaturas, por razonamiento se llega a conocer al Creador de estas." Sap.13,1-9,15.
b) "Porque desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad son conocidos mediante las creaturas, de manera que ellos son inexcusables." Rom. 1, 20.
La idea de Dios no es innata en nosotros pero sí tenemos la capacidad para conocerle con facilidad, y en cierto modo espontáneamente, por medio de sus obras.
2.- La existencia de Dios como objeto de fe
La existencia de Dios no sólo es objeto del conocimiento de la razón natural, sino también objeto de la fe sobrenatural.
Concilio Vaticano 1869-1870, bajo Pío IX 1846-1878
24 Abril 1870.
"La Santa Iglesia católica, apostólica y romana cree y confiesa que existe un sólo Dios verdadero." Dz. 1782.
Este mismo concilio condena por herética la negación de la existencia de Dios. Dz. 1801.
"Si alguno negase que sólo Dios es verdadero creador y señor de las cosas visibles e invisibles, sea anatema."
Pruebas de la Escritura:
La fe en la escritura de Dios es condición indispensable para salvarse:
"Sin la fe es imposible agradar a Dios; pues es preciso que quien se acerque a Dios crea que existe y que es remunerador de los que le buscan." (Hebreos 11,6).
La revelación sobrenatural en la existencia de Dios, confirma el conocimiento natural de Dios, hace que todos puedan conocer la existencia de Dios con facilidad.
No hay contradicción en que una misma persona pueda tener al mismo tiempo ciencia y fe de la existencia de Dios, ya que en ambos casos diverso el objeto formal: evidencia natural - revelación divina.
Al primero llegamos por la razón natural y al segundo por la razón iluminada por la fe.
3.- La Unicidad de Dios
No hay más que un solo Dios.
Concilio IV de Letrán 1215, bajo Inocencio III 1198-1216.
"Firmemente creemos y simplemente confesamos que UNO SOLO es Dios." Dz. 428.
La Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana cree y confiesa que hay un solo Dios verdadero y vivo." Dz. 1782.
Pruebas de las Escrituras:
"Oye, Israel, Yahvé es nuestro Dios, solo Yahvé." (Dt. 6,4)
"Sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y que no hay más Dios que uno solo." (1 Cor. 8,4).
Act. 14, 14; 17,23; Rm. 3,39; Ef. 4,6; 1 Tim. 1, 17; 2, 5.
Los santos padres prueba la unicidad de Dios por su perfección absoluta y por la unidad del orden del mundo.
Dice Tertuliano: "El Ser Supremo y más excelente tiene que existir El sólo y no tener igual a El, porque si no, cesaría de ser Ser Supremo. y como Dios es el Ser Supremo, con razón dijo nuestra verdad cristiana: Si Dios no es uno solo, no hay ninguno."
Santo Tomás deduce especulativamente la unicidad de Dios de su simplicidad de la infinitud de sus perfecciones y de la unidad del universo. S. Th. I 11.3.
La historia comparada de las religiones nos enseña que la evolución religiosa de la humanidad no pasó del politeísmo al monoteísmo, sino al contrario: del monoteísmo al politeísmo.
Rom. 1. 18.
Se oponen a este dogma básico del cristianismo el politeísmo de los paganos y el dualismo gnostico-maniqueo que suponía la existencia de dos principios increados y eternos.
4.- Dios es eterno
El concilio IV de Letrán y el concilio Vaticano asignan a Dios el predicado de eterno.
"Firmemente creemos y simplemente confesamos, que uno solo es el verdadero Dios, eterno...") Dz. 428.
"La santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana cree y confiesa que hay un solo Dios, verdadero, vivo, eterno, inmenso, incomprensible, infinito en su entendimiento y voluntad y en toda perfección." Dz. 1782.
El dogma dice que Dios posee el ser divino sin principio ni fin, sin sucesión alguna, en un ahora permanente e indiviso.
Pruebas de las Escrituras:
Ps, 89,2. "Antes que los montes fueran, y fueran paridos la tierra y el orbe, eres Tu desde la eternidad a la eternidad."
Ps. 2,7. Jo. 8.58 "Antes que Abraham naciese era yo."
Especulativamente, la eternidad de Dios se demuestra por su absoluta inmutabilidad la razón última de la eternidad de Dios es su plenitud absoluta de ser que excluye toda potencialidad, y por tanto toda sucesión. S.Th. I 10, 2-3.
5.- Trinidad
"En Dios hay tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; y cada una de ellas posee la esencia divina que es numéricamente la misma."
Concilio IV de Letrán 1215 bajo Inocencio III 1198-1216.
"Firmemente creemos y simplemente confesamos, que uno solo es el verdadero Dios, eterno, inmenso e inconmutable,
incomprensible, omnipotente e inefable, Padre, Hijo y Espíritu Santo: tres personas ciertamente, pero una sola esencia, sustancia o naturaleza absolutamente simple. El Padre no viene de nadie, el Hijo del Padre solo, y el Espíritu Santo a la vez de uno y de otro, sin comienzo, siempre y sin fin." Dz.428.
El dogma trinitario es declarado por este concilio pero el Concilio de Florencia presentó un compendio de ésta doctrina que puede considerarse como la meta final de la evolución del dogma.
Concilio de Florencia 1438-1445. Eugenio IV 1431-1447:
"Por razón de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre, todo en el Hijo. Ninguno precede a otro en eternidad, o le excede en grandeza, o le sobrepuja en potestad..." Dz. 704.
Sagradas Escrituras:
En el Antiguo Testamento es velada la alusión al misterio Trinitario Gen. 1, 26. "Hagamos al hombre..." Ps. 2. 7 "Díjome Yahvé: Tu eres mi Hijo, hoy te he engendrado."
Nuevo Testamento:
"El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el Hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios." (Luc. 1,35) (Espíritu Santo Altísimo e Hijo del Altísimo.)
"Vio al Espíritu de Dios descender como paloma y venir sobre El, mientras una voz del cielo decía: Este es mi Hijo amado en quien tengo mis complacencias." (Mt. 3, 16 ss.)
Donde se revela claramente el misterio Trinitario es en:
"Id, pues, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo." (Mt. 28, 19).
Así como el hombre puede con su sola razón descubrir al Dios uno. Al conocimiento de Dios Trino no puede asomarse si no es a través de la Divina Revelación.
En Dios la acción de entender, lo mismo que la de amar, se identifican con su propia esencia divina, porque su entender y su querer constituyen su mismo ser. Por eso en las dos procesiones divinas, o sea la que da origen al Hijo por vía de generación intelectual y la que da origen al Espíritu Santo por vía de amor procedente del Padre y del Hijo, no se da sucesión alguna, ni prioridad ni posteridad...son eternas con la misma eternidad de Dios.
El Padre, en efecto, viendo reflejado en su propia divina esencia a su Verbo divino, que es la Imagen perfectísima de sí mismo le ama con un amor sin límites. Y el Verbo, que es la Luz del Padre, su Pensamiento eterno, su Gloria, su Hermosura, el esplendor de todas sus perfecciones infinitas, devuelve a su Padre un amor semejante, igualmente eterno e infinito. Y al encontrarse la corriente de amor que brota del Padre con la que brota del Hijo, salta por decirlo así, un torrente de llamas que es el Espíritu; amor único, aunque es mutuo, viviente y subsistente; abrazo inefable, vínculo que consume al Padre al Hijo en la unidad del Espíritu Santo. ("Perfección cristiana". Royo Marín p. 53.

LOS SIETE SACRAMENTOS DE LA IGLESIA

LOS SIETE SACRAMENTOS DE LA IGLESIA

Bautismo
Confirmación
Eucaristía
Penitencia
Unción de los enfermos
Orden
Matrimonio
¿Cómo se distinguen los sacramentos de la Iglesia?
Los sacramentos de la Iglesia se distinguen en sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía); sacramentos de la curación (Penitencia y Unción de los enfermos); y sacramentos al servicio de la comunión y de la misión (Orden y Matrimonio). Todos corresponden a momentos importantes de la vida cristiana, y están ordenados a la Eucaristía «como a su fin específico» (Santo Tomás de Aquino).
CAPÍTULO PRIMERO
LOS SACRAMENTOS DE LA INICIACIÓN CRISTIANA
¿Cómo se realiza la iniciación cristiana?
La Iniciación cristiana se realiza mediante los sacramentos que ponen los fundamentos de la vida cristiana: los fieles, renacidos en el Bautismo, se fortalecen con la Confirmación, y son alimentados en la Eucaristía.
EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO
¿Con qué nombres se conoce el primer Sacramento de la iniciación?
El primer sacramento de la iniciación recibe, ante todo, el nombre de Bautismo, en razón del rito central con el cual se celebra: bautizar significa «sumergir» en el agua; quien recibe el bautismo es sumergido en la muerte de Cristo y resucita con Él «como una nueva criatura» (2 Co 5, 17). Se llama también «baño de regeneración y renovación en el Espíritu Santo» (Tt 3, 5), e «iluminación», porque el bautizado se convierte en «hijo de la luz» (Ef 5, 8).
. ¿Cómo se prefigura el Bautismo en la Antigua Alianza?
En la Antigua Alianza se encuentran varias prefiguraciones del Bautismo: el agua, fuente de vida y de muerte; el arca de Noé, que salva por medio del agua; el paso del Mar Rojo, que libera al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto; el paso del Jordán, que hace entrar a Israel en la tierra prometida, imagen de la vida eterna.
. ¿Quién hace que se cumplan estas prefiguraciones?
Estas prefiguraciones del bautismo las cumple Jesucristo, el cual, al comienzo de su vida pública, se hace bautizar por Juan Bautista en el Jordán; levantado en la cruz, de su costado abierto brotan sangre y agua, signos del Bautismo y de la Eucaristía, y después de su Resurrección confía a los Apóstoles esta misión: «Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19-20).
¿Desde cuándo y a quién administra la Iglesia el Bautismo?
Desde el día de Pentecostés, la Iglesia administra el Bautismo al que cree en Jesucristo.
¿En qué consiste el rito esencial del Bautismo?
El rito esencial del Bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza, mientras se invoca el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
¿Quién puede recibir el Bautismo?
Puede recibir el Bautismo cualquier persona que no esté aún bautizada.
. ¿Por qué la Iglesia bautiza a los niños?
La Iglesia bautiza a los niños puesto que, naciendo con el pecado original, necesitan ser liberados del poder del maligno y trasladados al reino de la libertad de los hijos de Dios.
. ¿Qué se requiere para ser bautizado?
A todo aquel que va a ser bautizado se le exige la profesión de fe, expresada personalmente, en el caso del adulto, o por medio de sus padres y de la Iglesia, en el caso del niño. El padrino o la madrina y toda la comunidad eclesial tienen también una parte de responsabilidad en la preparación al Bautismo (catecumenado), así como en el desarrollo de la fe y de la gracia bautismal.
. ¿Quién puede bautizar?
Los ministros ordinarios del Bautismo son el obispo y el presbítero; en la Iglesia latina, también el diácono. En caso de necesidad, cualquiera puede bautizar, siempre que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia. Éste derrama agua sobre la cabeza del candidato y pronuncia la fórmula trinitaria bautismal: «Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».
. ¿Es necesario el Bautismo para la salvación?
El Bautismo es necesario para la salvación de todos aquellos a quienes el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento.
¿Hay salvación posible sin el Bautismo?
Puesto que Cristo ha muerto para la salvación de todos, pueden salvarse también sin el Bautismo todos aquellos que mueren a causa de la fe (Bautismo de sangre), los catecúmenos, y todo aquellos que, bajo el impulso de la gracia, sin conocer a Cristo y a la Iglesia, buscan sinceramente a Dios y se esfuerzan por cumplir su voluntad (Bautismo de deseo). En cuanto a los niños que mueren sin el Bautismo, la Iglesia en su liturgia los confía a la misericordia de Dios.
. ¿Cuáles son los efectos del Bautismo?
El Bautismo perdona el pecado original, todos los pecados personales y todas las penas debidas al pecado; hace participar de la vida divina trinitaria mediante la gracia santificante, la gracia de la justificación que incorpora a Cristo y a su Iglesia; hace participar del sacerdocio de Cristo y constituye el fundamento de la comunión con los demás cristianos; otorga las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo. El bautizado pertenece para siempre a Cristo: en efecto, queda marcado con el sello indeleble de Cristo (carácter).
. ¿Cuál es el significado del nombre cristiano recibido en el Bautismo?
El nombre es importante porque Dios conoce a cada uno por su nombre, es decir, en su unicidad. Con el Bautismo, el cristiano recibe en la Iglesia el nombre propio, preferiblemente de un santo, de modo que éste ofrezca al bautizado un modelo de santidad y le asegure su intercesión ante Dios.

La verdadera felicidad sólo nace de la Verdad

La verdadera felicidad sólo nace de la Verdad
La verdadera felicidad del hombre no deja de ser la de cumplir su finalidad, que es dar gloria a Dios






Es sabido que el hombre ama naturalmente la felicidad. Ahora bien, la felicidad es la alegría nacida de la verdad.
El hombre tiende a la felicidad por instinto innato y no puede, sin grave violencia contra su naturaleza, apartarse de su fin último, que en verdad no es otro que el conocimiento, el amor y el servicio de Dios.

Esto suena como algo lejano a los oídos de un mundo como en el que vivimos, en que se supone que la felicidad estaría en la obtención de ciertas cosas materiales. Las personas corren atrás de una serie de placeres, de conseguir cosas que les gustan, haciendo no pocas veces de ellas un absoluto, una especie de ídolo al que todo se sacrifica.
A partir de esta concepción la óptica de la vida muda radicalmente y se transforma en una loca carrera atrás de lo que se considera ventajoso o agradable. Es curioso que surge paralelamente un pánico permanente de perderlo. Seguros de vida, de salud, contra incendios, catastróficos, contra accidentes, contra fraudes… La lista sería interminable.
Sin embargo, la verdadera felicidad del hombre no deja de ser la de cumplir su finalidad, que es dar gloria a Dios.
Si bien la verdadera y última felicidad de todo hombre se alcanza en el Cielo, ya en esta vida puede haber una cierta felicidad que, aunque imperfecta, tiene alguna semejanza con la celeste. En la vida terrena, la felicidad que más se parece con la del Cielo está dada por la contemplación desinteresada de la belleza de Dios reflejada en la creación. Conociéndola, la propia alma se torna bella. Y con ello, por una cierta connaturalidad, ésta tiende a desear la suprema belleza divina.
Esta es la verdad que el hombre de nuestros días no comprende… o no quiere comprender.
¿Cómo se produce este error?
La naturaleza humana es tan propensa a la verdad que, cuando el hombre ama algo contrario a la verdad, quiere que este algo sea verdadero. De este modo, cae en el error, persuadiéndose de que es verdadero lo que en realidad es falso.
Por ello es muy verdadero aquello de que “no hay mucha diferencia entre el vicio de engañar y el de ser engañado”. O sea, el vicio de dejarse engañar o engañarse a sí mismo. Muchas veces la persona no quiere ver bien las cosas como son: pretextos, medias verdades, etc., todo menos reconocer como las cosan son.
Es necesario que alguien le abra los ojos. Pero, como el hombre no admite que se le corrija, no tolera que se le muestre el error en que se encuentra.
¡De este modo, ciertos hombres llegan a odiar la verdad por amor a aquello que tomaron como verdadero! Ellos aman la luz cuando se  muestra, pero la odian cuando ella les hace ver lo que ellos son.
Con cuanta razón se dice aquello de que “no hay peor ciego, que el que no quiere ver”

El ecumenismo de la Creación

El ecumenismo de la Creación
Bartolomeo y el Papa, el compromiso de las Iglesias cristianas en la defensa del medioambiente, pero... en París todavía no hay ningún acuerdo 





Después de la primera semana de negociaciones, el acuerdo global necesario para invertir la dirección en materia de emisiones contaminantes todavía no llega. Pero, si este es el vaso medio vacío de la Cop21, la conferencia mundial sobre el cambio climático que se está llevando a cabo en París (del 30 de noviembre al 11 de diciembre), también es cierto que a partir de ahora las negociaciones entrarán en una fase crucial; es decir, los próximos días serán decisivos para entender si los gobiernos del mundo ofrecerán una oportunidad al planeta y a las futuras generaciones. 
Bartolomeo y Francisco  
La acción diplomática de las Iglesias cristianas, que actuaron juntas y en sintonía en eso que se podría definir «el ecumenismo de la Creación», estuvo acompañada por un fuerte impulso y por un llamado crítico a los gobiernos. Los dos líderes religiosos que más se han comprometido en esta batalla son, evidentemente, Papa Francisco y Bartolomeo I, el Patriarca ecuménico de Constantinopla (Estambul). Entre otras cosas, se llevó a cabo una celebración ecuménica solemne por la defensa de la Creación el 3 de diciembre de este año en la Catedral parisina de Norte-Dame. El Patriarca Bartolomeo no pudo estar presente personalmente como estaba previsto, por motivos de seguridad, pero no dejó de enviar un mensaje: «El Patriarcado ecuménico –indicó el líder ortodoxo– no deja de repetir, con las demás Iglesias cristianas y en particular con nuestro hermano Papa Francisco, que la protección del medioambiente debe ser un objetivo ecuménico común. La oración que elevamos hoy al Señor es que los líderes del mundo se comprometan a encontrar un acuerdo que permita limitar al máximo el cambio climático». 
Pero Bartolomeo, cuya sensibilidad ecológica es bien conocida, también indicó en otro texto difundido en estas horas que, «a diferencia de las generaciones anteriores, no tenemos pretextos. Todos tenemos los datos y los recursos al alcance de la mano. Sin embargo la crisis que nos encontramos tiene menos que ver con el medioambiente que con la manera en la que nosotros percibimos y tratamos al mundo». Estamos tratando a la Tierra, dijo Bartolomeo, de una manera inhumana, como si Dios no existiera. Por ello es tan grande la responsabilidad de los líderes políticos reunidos en París, incluso a la luz de los recientes y dramáticos eventos que se verificaron en la ciudad de las luces. 
Papa Francisco, después de haber despertado a la opinión pública mundial en relación con los temas del clima y la pobreza con su encíclica «Laudato si’», inauguró en cierto sentido la COP21 desde Nairobi, en Kenya. De hecho, pronunció un discurso en la sede africana de la ONU que se especializa en las cuestiones medioambientales. Después, durante el vuelo de regreso a Roma, tras su viaje a África, dijo: «estamos al límite de un suicidio, por usar una palabra fuerte, y yo estoy seguro de que casi todos los que están en París tienen esta conciencia y quieren hacer algo. El otro día leí que en Groenlandia los glaciares han perdido miles de millones de toneladas. En el Pacífico hay un país que está comprando otro país para mudarse, proque dentro de 20 años ya no existirá. Tengo confianza en esta gente, en que haga algo. Espero que así sea y rezo por ello». 


Y en esta dirección también se está moviendo la diplomacia vaticana. Entre otras cosas, intervino en París el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, para comunicar el deseo del Pontífice de que la cumbre sobre el clima «pueda concluir con la adopción de un acuerdo global y transformador que tenga una clara orientación ética, que transmita fuertes señales para todos los actores involucrados y que adopte una visión de largo plazo consistente», para lograr conseguir los tres objetivos que ya ha indicado en diferentes ocasiones la Iglesia: «aliviar el impacto del cambio climático, combatir la pobreza, hacer florecer la dignidad del ser humano». Y no es poca cosa. 
Todavía no hay acuerdo, pero…  
¿A dónde han llegado los trabajos del la conferencia? El Ministro del Exterior francés, Laurent Fabius, explica el estado de la cuestión: «todavía no hay nada», no hay ningún texto común «que lleve al acuerdo». A decir verdad, parece que hay por el momento dos textos, pero entre los puntos que requieren el consenso surge un nudo espinoso, es decir cómo lograr distinguir los países desarrollados de los países en vías de desarrollo; todavía no queda claro cómo podrían ser financiados los segundos.  
Entre las cuestiones pendientes está la necesidad de que los países ricos inviertan en los países pobres para transmitir conocimientos y tecnologías limpias, capaces de sostener el esfuerzo de transformación de la economía bajo el perfil del respeto del medioambiente. Y también, por su puesto, están las protestas y las preguntas de naciones y pueblos pobres o marginados, que no tienen responsabilidades particulares en el cambio climático, pero que sufren gravemente sus consecuencias. Sin embargo, según Fabius, «si los primeros días de las negociaciones han sido un poco lentos, ahora estamos en los tiempos previstos. El espíritu del compromiso permite avanzar». Parecería que no todo está perdido, es más la recta final de las negociaciones podría ser decisiva. 
El compromiso de las grandes ciudades  
Mientras tanto también llegan algunas señales positivas. Ya se han suscrito muchos compromisos a lo largo de estos días a nivel parcial, con respecto a cuestiones particulares o a realidades geográficas limitadas. Y en esta vertiente se emarca la significativa postura de los alcaldes de las mayores ciudades del mundo, que quisieran un planeta alimentado solo con energías renovables, según el compromiso que suscribieron. Y así, se han reunido desde la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, hasta el primer ciudadano de Nueva York, Bloomberg, al margen de la conferencia sobre el clima COP21, con más de mil alcaldes que adoptaron una declaración común en la que se comprometen a alimentar sus ciudades al 100% con energías renobables antes de 2050. La declaración final del encuentro, que define el cambio climático «un desafío común», indica: «continuar con la trayectoria actual y con el mismo nivel de emisión de gases de efecto invernadero tendrá consecuencias desastrosas para nuestros hijos, para el clima y para la biodiversidad. Actuar por el vlima es la única vía posible». El texto fue firmado por muchos de los alcaldes de las principales ciudades del mundo: Londres, Madrid, Sídney, Río de Janeiro, Bamako, Accra, Seúl, Bruselas, Milán, Estocolmo, Chicago... 

La Creación

La Creación
Creación hombre. Teología
La teología cristiana afirma que el mundo creado es bueno, porque procede del querer divino. El Misterio de la Creación del Mundo en el Conjunto de la Fe de la Iglesia
EL tratado teológico de la creación es la parte de la dogmática cristiana que se ocupa del origen del mundo y del hombre. Es ésta una cuestión que, junto a la de Dios, resulta básica para la concepción cristiana sobre el sentido de las cosas y la existencia humana.
La creación del mundo y del hombre por Dios es un misterio de fe. No es el simple resultado de una deducción empírica-racional. De hecho, la reflexión pagana clásica no se planteó jamás directamente la cuestión de la procedencia del mundo y su razón de ser. Los griegos se adherían firmemente a la idea de un cosmos eterno, permanente e inmutable, a un ser de períodos cíclicos.
La verdad sobre la creación aparece revelada con claridad el la Sagrada Escritura (Gen 1,1) e incluida en el Credo. Este artículo de fe nos enseña:
Que existe un único Dios, causa soberana del mundo, cuyo impulso es el amor.
La correcta relación entre Dios y las creaturas.
A la luz de estas consideraciones podemos entender mejor la importancia decisiva que tiene este tratado en el edificio de la doctrina cristiana. No es un simple prólogo neutro de la historia de la salvación, sino que es parte de la historia salvifica. Allí se nos revelan los atributos de Dios, el sentido del mundo, la vocación a la vida del hombre a quien es entregada la tierra como morada y tarea hasta la consumación escatológica, el gobierno del mundo por parte de Dios mediante su Providencia hasta su perfección última
Es cierto que el misterio de Cristo es el misterio central de la Fe, y el que articula adecuadamente todas las disciplinas teológicas. Pero ello no hace irrelevantes ni meramente secundarios las verdades de Fe que no son directamente cristológicos. Le confiere, por el contrario su plenitud de sentido y su alcance en el conjunto de la economía divina de santificación y salvación. Así es como debe ser integrado y concebido este tratado dentro de la dogmática de la fe de la Iglesia
La creación en los primeros símbolos de la fe
A- Símbolo de los Apóstoles:
Creo en un sólo Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la Tierra. Hace alusión a Dios, como Creador del universo. Todopoderoso, significa que todo viene de El. Creador de cielo y tierra; expresión que muestra que Dios es el Creador de todo el Universo.
Creo en Jesucristo su Hijo nuestro Señor, Cristo no se presenta como agente de la creación. Se alude pues, al antidualismo (dos Creadores, Maniqueísmo y Agnosticismo).
B- Símbolo de Nicea: "Creemos en un único Dios Padre..creador de todo lo visible e invisible, y en un Señor Jesucristo...por quien todo fue hecho".
La Creación en la Sagrada Escritura. Y en el Magisterio
LA CREACION EN LA S.E.
Antiguo Testamento
A- En Gen. 1, 1ss, se destaca claramente la idea de que Dios es el Creador del mundo y que crea en el tiempo (en el sentido de que las creaturas no son eternas: tuvieron un principio en el tiempo). La creación tuvo un comienzo absoluto In principio creavit Deus ceolum et terram . Ninguna criatura es colaboradora de Dios en el acto creador. La creación es un acto libre de Dios. Dios crea de la nada (ex nihilo) es decir, es Dios quien por su palabra, por un acto libre y espontáneo de su voluntad, atrae (tira, saca) de la nada el universo entero. La aparición del hombre culmina el acto creador. Después de la creación del hombre Dios vio que era muy bueno: este adjetivo muestra la excelencia del hombre. La creación no es un acto generativo. Dios creó el mundo por su palabra, Dijo Dios y lo hizo. El acto creador es un acto personal, es Dios mismo quien opera en la creación.
División de la obra de la creación:
Hay dos fases:
Fase de separación: Tres primeros días.
Fase de decoración: Tres últimos días.
1) Fase de separación:
1º. día: Dios separa la luz de las tinieblas, es la creación del día y la noche. Desde este momento, comienza el tiempo, antes existía sólo Dios en su eternidad.
2º. día: Dios separa las aguas superiores de las aguas inferiores, es la creación del agua encima del firmamento y del agua de bajo del firmamento.
3º. día: Dios separa agua y tierra, es la creación de los océanos y el suelo. Surge pues el aire, el agua y la tierra. Empiezan a crecer las hierbas y las plantas.
2) Fase de decoración:
4º. día: Dios crea los astros: sol, luna y las estrellas.
(A diferencia de las religiones paganas en las cuales Dios y los astros se confunden se enumeran los cuerpos celestiales. Hay un único Dios Creador, las demás cosas son criaturas.)
5º. día: Dios crea los animales, adorna los mares de peces y los aires de aves.
6º. día: Dios puebla la tierra, crea los animales domésticos y el hombre a su imagen, le pone encima de todas las criaturas.
7º. día: Dios descansa.
B- Relato Yahvista
(Gen. 2, 4b-25), este relato empieza con la creación del hombre y lo presenta en dos estados diferentes:
estado de inocencia, de alegría y de paz
estado de pecado y promesa de salvación.
Gen. 2, 7, Dios crea el hombre con polvo, sopla en sus narices para darle el soplo de vida, así el hombre deviene un ser vivo. El hombre no ha sido creado por la palabra de Dios según este relato, sino que fue modelado con barro del suelo. La creación del hombre y de la mujer es el inicio de la creación. La creación del hombre es una participación del ser de Dios.
C- Los profetas:
Los profetas contribuyen decisivamente a hacer cada vez más explícita y a desarrollar la fe en el misterio de la creación. Mención especial merecen los profetas del exilio, sobre todo Jeremías (32,17;33,25-26) y el Deutero Isaías (Is 40 ss), que presentan a Yahvéh como Creador y Salvador al mismo tiempo. El Creador todopoderoso del mundo de también autor compasivo de la Alianza con el pueblo elegido y, a través de éste, con toda la humanidad. La doctrina de la Creación y sus consecuencias se hace ahora un mensaje claramente universalista.
Isaías presenta también la creación como un acontecimiento escatológico, que se extiende desde la producción del mundo, el presente y la consumación definitiva (cfr. Is 27,1 ss).
D- Salmos, Proverbios y Sabiduría:
Los salmos son himnos que hablan de la creación. Cantan y exhortan las acciones gloriosas. por lo tanto muestran que Dios es el Creador del universo (Sal. 136).
En los libros de los proverbios se relata la creación como obra divina en su aspecto objetivo: se destaca su orden y su racionalidad. Es considerada como una obra magnífica (Prv. 3, 19-20; 8, 31-32). Pasa a un segundo plano su aspecto histórico-salvífico.
En el libro de Sabiduría, la sabiduría divina aparece personificada y como co-principio creador. Procede de Dios y Dios crea con ella. La sabiduría se identifica con Dios. Su función es de crear (Sab.1, 14).
E- 2 Macabeos 7, 28:
Dios crea el mundo de la nada. Hay una relación entre creación y escatología. Dios es Consumador por ser Creador y es Creador por ser Consumador. El misterio de la creación es en definitivo un estímulo para la confianza en Dios y una prueba de la fidelidad divina a la Alianza.
Creación en el N. Testamento
A- Evangelios sinópticos:
La predicación de Jesús acerca del Reino de Dios, que llega con El, arranca de la fe bíblica en Dios Creador. Esta resulta tan evidente en el ambiente religioso judío, que Jesús no necesita insistir en ella. Aún así, Jesús acude expresamente a la doctrina de la Creación en diversas ocasiones manifestando que es la Creación un hecho fundamental.
Mc. 10, 6: Al principio del mundo Dios les hizo varón y hembra.
Mt. 6, 25_30: Jesús pide a los judíos que no se preocupen de su vida, de lo que comerán, ni por su cuerpo, con qué se vestirán. Porque Dios, Creador del universo, Padre celestial les nutrirá. Dios ejerce su providencia sobre todo lo que ha creado (criaturas sensibles y los hombres)
Mt. 25, 34. La salvación de Dios en Jesucristo se inserta en al Creación.
B- San Juan:
Jn. 1, 1-5: Este texto de Juan se relaciona con Gen. 1

Al principio, expresa la eternidad del Verbo.
La Palabra estaba con Dios, preexistencia de la Segunda Persona (Hijo de Dios).
La Palabra era Dios, en Gen. 1 Dios es el autor de la creación. San Jn. presenta a Cristo como autor de la nueva creación. Jesús no se distingue de Dios por que él es Dios.
Todo se hizo por ella, es un resumen de la doctrina creadora. Cristo se presenta como la Palabra de Dios, la sabiduría de Dios que crea el mundo. Sin esta sabiduría el mundo no habría existido.
En ella estaba la vida y la vida la luz de los hombres, Cristo es el salvador del mundo. La creación es renovada por la Redención
C- San Pablo:
1Cor. 10, 26: S. Pablo dice que hay que comer de todo, porque todo viene de Dios. Predica así que Dios es el Creador del mundo. Sólo existe un único Dios Creador (1Cor. 8, 5). Dios creó el mundo por medio de su Hijo Cristo (1Cor. 1, 15-20).
Rom. 4, 17: Dios ha creado el mundo de la nada, y ha dado existencia a todo lo que no existía.
Rom. 8, 20-21: La creación fue sometida a la vanidad en la esperanza de que será liberada. La creación toda entera sufre. S. Pablo nos presenta una creación que no encuentra la plenitud en este mundo. Hace alusión a Jesucristo y muestra su función en la creación en cuanto segunda Persona de la Trinidad.
LA CREACION EN EL MAGISTERIO
I) Concilio de Nicea 325
Hace alusión a Dios, como Creador del universo: Todo viene de El. Dios es el Creador de todas las cosas visibles e invisibles. Creemos en un solo Dios Creador de todas las cosas visibles e invisibles, se dice claramente que la obra creadora es de un único Dios.
El Hijo es engendrado y no creado, la relación entre el Padre y el Hijo es una relación de filiación, mientras que la relación de Dios con las criaturas es una relación de creatividad (de hacer).
Por quien todas las cosas fueron hechas, Dios crea el mundo por medio de su Hijo.
II) Concilio de Constantinopla 553
Contra el arrianismo. La acción creadora es obra de la Santísima Trinidad. Dios Padre-Hijo-Espíritu Santo, misma naturaleza, misma constitución, una sola divinidad:
Todo procede del Padre.
Todo fue hecho por el Hijo.
Un solo Espíritu por lo cual todo existe (Cfr. Gen. 1, El Espíritu de Dios flotaba sobre las aguas)
III) Concilio de Letrán 1215
Hay una enumeración Clara de la Santísima Trinidad. El Dios uno y tres es el Creador del universo. Se confiesa que hay un solo principio de todo lo que existe. De Dios todo procede, de las tres personas divinas, pero con un solo principio.
Contra los que postulan que hay dos creadores:
1º. Principio que crea las cosas buenas.
2º. Principio que crea las cosas malas.
Crea Dios al comienzo de los tiempos. Antes no había nada, con la creación empieza el tiempo. Dios creó el mundo de la nada. Crea las creaturas espirituales y corporales. Dios Creó todo bueno. El mal no ha sido creado por Dios, por que Dios creó el mundo ordenado y en armonía. El mal entró en el mundo por la causa del hombre (pecado).
IV) Concilio de Florencia 1438-1445
Contra el dualismo maniqueísta. Trinidad creadora de todo el mundo. Dios no ha creado el mal, todo lo que creó es bueno. Dios crea por su bondad y por amor todas las cosas de la nada. Creó las criaturas con una cierta libertad capaz de moverse hacia el bien y capaz de equivocarse.
V) Concilio Vaticano I
(1869-1870): Afirma que Dios es el Creador del universo. Dios es perfecto, inmóvil, inmortal, creó el mundo no por adquirir perfecciones, sino para que las criaturas participen a su perfección (repartir su perfección a las criaturas). Condena los errores modernos que niegan la existencia de Dios (ateísmo materialista, y panteísmo: Dios y las cosas tienen una misma substancia); los que aceptan a Dios pero no admiten su libertad creadora y su intervención en el mundo (deísmo);
VI) C.V.II.
1962-1965: Tres personas divinas son autor de la creación. El mundo fue creado bueno por que Dios es Bueno y de El nada malo puede salir. La actividad del hombre debe llevar a la perfección la obra creadora de Dios.
Noción Teológica de Creación
I - El acto creador:
La idea cristiana de creación es una idea precisa y bien determinada. Se refiere al acto creador por el que Dios produce la totalidad de lo que existe. No hablamos ahora por tanto de Creación como efecto o producto de ese acto creativo divino (lo haremos en 16.4). Nos ocupamos en este momento del acto creador, o creación activa.
Noción: la Creación se puede definir como la producción del ser entero de las cosas o la producción de las cosas según toda su sustancia. En el acto creativo, Dios produce lo que existe en cuanto que existe. Dado que lo que existe es tal en virtud del acto de ser, que es perfección de toda perfección en todo individuo existente, producir lo que existe en tanto que existe significa producirlo totalmente.
La creación activa puede definirse también como la emanación de todo el ser, realizada por Dios. Emanación equivale aquí sencillamente a producción u originación. Lo que emana en virtud del acto creador e toso el se, es decir, no este ser concreto. Si fuera así, estaríamos en presencia de una generación.
El acto de Creación encierra tres aspectos básicos:
a) El Creador no sufre cambio o modificación alguna por el hecho de crear, es decir, no pierde ni adquiere ninguna perfección.
b) Lo creado es real y completamente distinto del Creador. La Creación implica que aunque el Creador y la criatura pueden considerarse ambos bajo la noción común de ser, dado que la criatura posee un ser participado, no tiene sin embargo comunidad de ser con Dios.
La Teología de Santo Tomás se apoya en la idea de participación para formular el concepto de creación. Participar significa aquí el poseer de modo limitado e imperfecto algo que se hala en otro de modo total, ilimitado y perfecto. La participación de la criatura respecto del creador es la llamada participación trascendental. (ver Morales, op. cit. pag 123).
Ser creatura significa poseer el esse participado, limitado por la esencia que lo recibe. Dios, en cambio, no "posee" el esse, el ES el ESSE subsistente.
c) Lo creado es totalmente creado. El creador no parte de una materia informe preexistente, sino que crea "ex nihilo".
La Causa eficiente de la creación
a) Dios solo es el Creador:
Cfr Gen. Al principio Dios crea:
S. Agustín: No puede haber una criatura creadora, ni los ángeles, ni las demás criaturas.
S. Tomás dice que entre el efecto y la causa debe haber una proporción, por lo tanto, si el efecto es universal la causa debe ser universal. Es necesario que la creación sea producida por Dios porque sólo Dios es el Ser total que existe por sí mismo, el Ser absoluto. Dios no puede crear a través de un ser finito porque crear es pasar del no-ser al ser, lo cual requiere una potencia infinita.
b) Creación obra de la Trinidad:
Como toda actividad de Dios hacia afuera (ad extra) la creación es un acto libre de Dios, y común por lo tanto a las tres Personas divinas.
El concilio II de Constantinopla (a. 553) afirma:"Un solo es Dios y Padre, de quien todo procede; y un solo Señor Jesucristo, por quien todas las cosas han sido hechas; y un solo Espíritu Santo, en quien todas las cosas existen".
El conc. Lateranense (649) habla de la "Trinidad, creadora y protectora de todas las cosas". La misma verdad expresa el Lateranense IV (1215): "Padre, Hijo y Espíritu Santo constituyen un solo principio de todo el universo, Creador de todo lo existente".
Testimonio de la Sagrada Escritura:
Jn. 1, 1ss, Todo fue creado por El y sin El nada sería hecho. Se refiere al Hijo.
1 Co,8,6 atribuye al creación tanto al Padre como al Hijo.
Gen. Y el Espíritu de Dios soplaba sobre las aguas, Espíritu Santo agente de la creación. (JP II, en Dominum et vivificantem se refiere repetidas veces al "ES Creador").
Argumento teológico: así razona Santo Tomás: "Crear, es decir, producir el ser de las cosas, conviene a Dios por razón de su ser, que es su misma esencia, la cual es idéntica en las tres divinas Personas. Por consiguiente, crear no es principio de alguna Persona, sino algo común a toda la Trinidad" (S.Th.1,45,6.).
En la mayoría de los símbolos de fe antiguos, la creación suele atribuirse al Padre, que es fuente y origen de la Trinidad. No se dice, sin embargo, que la creación sea propia o exclusiva del Padre. Sencillamente, se le atribuye como una apropiación justificada por el hecho de que el Padre no tiene ni recibe el poder de otro. Pero no se excluye con ello la afirmación del poder creativo de las otras dos Personas.
Es el mismo proceder teológico por el que se atribuye la redención al Hijo y la santificación al Espíritu Santo.
Creación y Redención: es importante no separar ambos misterios. Ambas verdades reveladas constituye como dos centros de una misma concepción dogmática.
Fin de la creación: "Dios creó el mundo para manifestar y comunicar su gloria. La gloria para la que Dios creó a sus criaturas consiste en que tengan parte en su verdad, su bondad y su belleza" (Cat de la Igl Cat n.319; cf también 293 y 294).
Las Criaturas: Ángeles, Hombres, Seres Materiales.
LOS ÁNGELES:
La existencia de seres espirituales, no corporales, que la S.E. llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición.
Sagrada Escritura: a)AT: Los ángeles aparecen a lo largo de toda la historia salvifica, y no solo después del destierro: se les designa en grupo (Gn. 28,12; 32,2-3;Jb 1,6), se habla del "ángel de Yahvé (Gen 16,57, 22,11). Otros textos: Dn 10,13 (Miguel); Dn 8,16 (Gabriel); Tob 12,15 (Rafael); Gn 3,24 (querubines); Is 6,2 (serafines). En el N.T. se llega al máximo de la revelación angélica: forman la corte de Dios, están presentes en la tierra con mayor frecuencia (Anunciación, Zacarías, San José, etc.), se ve claramente su subordinación a Cristo y su función de mediadores, así como la distinción entre los ángeles buenos y los demonios, la limitación de su ciencia (desconocen la fecha del juicio final), su posesión de la visión beatífica, etc.
La Tradición, en general, deja claro que no son "diosecillos", sino criaturas, y que hay ángeles buenos y malos. Mas confuso es el tema de su perfecta espiritualidad. Fue Santo Tomás el gran constructor de la teología angélica.
Quiénes son los ángeles: San Agustín dice respecto de ellos: "El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu, si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel". Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan "constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos (Mt 18,10), son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra".
En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria es testimonio de ello.
Toda la vida de la Iglesia se beneficia de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles. En la liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar a Dios, invoca su asistencia y celebra la memoria de ciertos ángeles. En cuanto a la vida del cristiano, durante todo su transcurso está rodeado de su particular custodia (Sal 34,8; 91,10).
D. José Morales resume así "la doctrina definida solemnemente por la Iglesia en torno a los ángeles". "Abarca cinco afirmaciones principales: a) los ángeles existen; b) son de naturaleza espiritual; c) fueron creados por Dios; d) fueron creados al comienzo del tiempo; e) los ángeles malos o demonios fueron creados buenos, pero se pervirtieron por su propia acción". (" El misterio de la creación", EUNSA,1994, pag 202).
HOMBRES
El hombre aparece como coronación y centro de la obra divina creadora. Su aparición no constituye una simple prolongación del proceso creativo, sino resultado de una especial iniciativa divina. Los relatos de Gen 1,26-28 y Gen 2,4b-25 son centrales en este tema.
Las verdades reveladas acerca de la naturaleza y origen del hombre podemos resumirlas en las siguientes:
1- El hombre es creatura.
2- Tiene una especial dignidad, es "imagen y semejanza" de Dios, lo cual lo constituye en rey de la creación. Esa dignidad radica en estar dotado de inteligencia y voluntad.
3- es un ser a la vez corporal y espiritual, como totalidad ontológica querida por Dios. El alma y el cuerpo se unen de tal manera que resulta una nueva naturaleza que es persona.
4 - Nuestros primeros padres, en cuanto al alma, fueron hechos por Dios de la nada; en cuanto al cuerpo, fueron hechos con una intervención especial de Dios. El alma de cada hombre es creada inmediatamente por Dios cuando es infundida en el cuerpo.
4- Es sociable por naturaleza
5- Todo el género humano procede de una sola pareja.
6- La diferenciación de sexos es querida por Dios. Existe igualdad esencial entre varón y mujer, y diferencia funcional.
7- Ha sido creado con la vocación de trabajar el mundo.
SERES MATERIALES
La condición fundamental de las cosas es que éstas no son naturaleza entendida como algo último y supremo, sino creación, es decir, obra divina.
El mundo lleva necesariamente un sello creatural que afecta a su naturaleza un composición íntimas, y que entraña una serie de consecuencias:
1º.) Las cosas creadas, por proceder de Dios según el conocimiento e intelección divinos, poseen una naturaleza específica e inteligibilidad. Dado que Dios crea de acuerdo a un designio divino inteligente, podemos hablar de la realidad como susceptible de penetración intelectual.
2º.) Pero hay que afirmar a la vez que la mente humana es incapaz de penetrar completamente la realidad, porque esta ha sido ideada y producida por un intelecto mayor que el nuestro y posee entonces un carácter misterioso e inabarcable.
3º.) La contingencia de las creaturas nos habla de una voluntad libre creadora. Esa voluntad divina origina en las cosas la bondad como aspecto esencial de su ser. Ahondaremos en este tema en el próximo apartado.
La Bondad Del Mundo Creado
"Salida de la bondad divina, la creación participa de esa bondad (y vio Dios que era bueno...muy bueno": Gn 1,4.10.12.18.21.31). Porque la creación es querida por Dios como un don dirigido al hombre, como una herencia que le es destinada y confiada, la Iglesia ha debido, en repetidas ocasiones, defender la bondad de la creación, comprendida la del mundo material (cf DS 286;455-463;800;1333; 3002)." (Cat. de la Igl. Cat. n¼ 300).
El catecismo cita las siguientes declaraciones magisteriales:
DS 286: Ep. Quam Laudabiliter, de León I "de natura diaboli"
DS 455-463 (Dz 235-243): Conc. de Braga I (año 561): anatematismos contra el priscinialismo (que afirmaba que el diablo es el creador de la materia y el principio del mal. El alma es de naturaleza divina, ha existido antes que el cuerpo y en castigo e pecados precedentes ha sido encerrada en éste.)
DS 800 (Dz 428): Conc.Lateranense IV (de 1215), contra albigenses y cátaros (afirmaban que existe junto al Dios de la luz un Dios de las tinieblas, siendo éste la causa del reino de la materia y del mal).
DS 1333 (Dz 706): Conc. de Florencia, Decr. por jacobitis (1442).
La teología cristiana afirma sin ambages que el mundo creado es bueno, porque procede del querer divino. Pero la afirmación neotestamentaria no menos importante es que, a causa del pecado, el mundo se encuentra como en poder del Maligno (Jn 5,19). Esto explica que las muchas implicaciones y consecuencias contenidas en la primera idea hayan sido desarrolladas con gran lentitud por los teólogos de la Iglesia. (Se puede consultar la evolución de tales explicitaciones en el libro de José Morales "El Misterio de la creación", pag 299-302).